1. Introducción
¿Cómo traducir, adecuadamente del francés al español, un texto literario del s. XVIII con una estructura y una ortografía diferentes, con expresiones idiomáticas, términos culturales o jurídicos de la época? Además, ¿cómo respetar las estructuras de las extensas frases con los giros lingüísticos propios de su siglo a la hora de transferirlos? ¿Quiero literalidad o funcionalidad?
El presente artículo referirá dichos dilemas aplicados a mi traducción inédita al español de dos obras de Isabelle de Charrière: Lettres Écrites de Lausanne (1785) y Caliste, ou Continuation de ‘Lettres Écrites de Lausanne’ (1787). 1 Por todo ello, en primer lugar, veremos algunos preceptos teóricos traductológicos. Luego conoceremos a nuestra autora y finalmente, se ejemplificarán ciertas dificultades, varios problemas encontrados y la solución propuesta.
2. La teoría
2.1. Primeros pasos
Entendemos que el proceso de traducción literaria es inconcebible sin una recopilación de documentación e información en torno al autor, su obra y su lengua para, así, trasladar con fidelidad el texto. Rocío Palomares Perraut define dicho proceso como “proceso translativo”, tomando el nombre de “Documentación Aplicada a la Traducción” (2000, pp. 15-18). En Manual de Documentación para la Traducción Literaria (Gonzalo & García, 2005), se recalca la importancia de documentarse sobre el autor, la obra, los hechos políticos o familiares que marcaron su existencia, las corrientes literarias, sus autores predilectos, sus ideas y temas preferidos. Podemos indagar más todavía, al recopilar documentación sobre el contexto histórico-sociocultural, primordial para conocer la esencia de sus escritos como también las características de su propio género literario y su estilo fraseológico en la novela (García Yebra, 1989), para comprender el sentido del texto. El contexto geográfico (Merlo Vega, 2005) tanto de las tramas como de la residencia del autor contribuye a imbuirse en el espacio-temporal del mismo.
Así pues, en lo que se refiere al estudio literario de la autora y de su obra, nuestro análisis se basó en la disección y composición del estilo utilizado en sus novelas, en nuestro caso, epistolares y que la diferenciaba de otros escritores dándole una especificidad propia e inherente. Isabelle de Charrière insisitía en insertar recursos fraseológicos y léxico característicos de las localidades suizas francófonas en las que situaba sus historias, comentándolas con su círculo de amistades.
Luego, me documenté sobre Zuylen cerca de Utrecht (Holanda), donde nació y visité su castillo, su habitación (Figuras 1 y (Figura, 2). También, el Manoir Le Pontet, en Colombier (Suiza), donde fijó su residencia una vez esposada con el preceptor de uno de sus hermanos (Figuras 3, (Figura, 4 y (Figura, 5). He de mencionar que dicha ciudad se encuentra a 30 km. de mi lugar de nacimiento (Neuchâtel).
Por otro lado, recopilé información sobre Suiza y las ciudades en las que se desarrollan principalmente sus relatos con su peculiar sistema político y rivalidades entre cantones. Concretamente, una de sus novelas, Lettres Neuchâteloises (1784/1833), se desarrolla en la ciudad protestante y vitivinícola de Neuchâtel. Era una monarquía gobernada por Federico I, rey de Prusia, a partir de 1707 y desde 1786 por Frédéric-Guillaume II. Dicha gobernanza complacía a los burgueses que temían las posibles consecuencias de los acontecimientos del país vecino, Francia. El monarca se oponía a las revueltas de la Revolución Francesa. Mantener la estabilidad en las relaciones políticas era una preocupación para la Confederación helvética. En los salones de la época, eran temas recurrentes que se mezclaban con las inquietudes por una buena cosecha y por tanto, una buena añada.
Otra ciudad en la que se desarrollan sus novelas es Lausana, en el cantón de Vaud, ciudad cosmopolita, a las orillas del Lago Lemán, donde los extranjeros venían a recibir tratamientos y curas termales y que rivalizaba con el cantón de Berna. Era y es una ciudad turística muy propicia para idear todo tipo de historias amorosas imposibles, convulsas y con transfondo político.
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) nacido en Ginebra fue un autor muy apreciado por Isabelle de Charrière e influyó en el espíritu de nuestra autora, al crearle una imagen idealizada de Suiza, antes de que ella se instalará en Colombier. Pero, nunca coincidió con él.
La lengua francesa era su idioma de escritura, hecho que sus contempóraneos neerlandeses le reprochaban y reprocharon. Tambíen, hablaba un francés fluido gracias a su institutriz suiza, Mlle Prevost.
Observamos, pues, que estos peculiares condicionantes marcaron de una manera u otra sus pensamientos y, por tanto, su escritura y toda su obra.
Pasemos a considerar los diversos problemas y dificultades que el proceso traductológico conlleva.
3. Problemas y dificultades de traducción
Christiane Nord categoriza en cuatro los problemas de traducción a los que un traductor se puede ver enfrentado: los juegos de palabra, la orientación del texto hacia el destinatario, la traducción cultural y la lingüística. También menciona las dificultades inherentes a la tarea de traducción como las que plantea el texto en sí, la pericia del propio traductor, las dificultades pragmáticas y las condiciones técnicas de trabajo de este, como podemos leer:
There are four categories of translation problem: (a) problems arising from the particular features of the source text (text-specific translation problems, e.g. a play on words), (b) problems arising from the nature of the translation task (pragmatic translation problems, e.g. the recipient orientation of a text), (c) problems arising from the differences in norms and conventions between the source and the target culture (cultural translation problems, e.g. text-type conventions), (d) problems arising from the structural differences between source and target language (linguistic translation problems, …). (…) In order to specify the degree of difficulty of a translation task (…) we have to take account of the following parameters, which belong to different phases of the translation process: (a) the “absolute” degree of difficulty of the source text (…), (b) the level of knowledge and competence of the translator (…), (c) the translating instructions and the pragmatic, cultural, and linguistic translation problems they involve (…), and (d) the technical and working conditions (…) These parameters lead to four categories of translation difficulty (text-specific difficulties, translator-dependent difficulties, pragmatic difficulties, and technical difficulties). (Nord, 1988/1991, pp. 151-152)
Según Nord, el problema de traducción es objetivo visto que son escollos a los que debe hacer frente el traductor independientemente de sus aptitudes y competencias. Mientras que las dificultades traductológicas son subjetivas, al tener que ver directamente con el traductor y sus condiciones de trabajo.
(Valdre, 2004) especifica aún más mencionando la confusión de los términos, los falsos amigos, el escaso conocimiento de programas informáticos de traducción y las psicológicas como los errores de lectura o el cansancio.
Así pues, para solventar los problemas y superar las dificultades traductológicas tanto las competencias del traductor, su conocimiento de las culturas de procedencia del Texto Original (TO) y del Texto Meta (TM), como su capacidad de decisión son elementos esenciales para lograr una correcta exégesis.
En el siguiente apartado se explicará la elección del método traductor con sus técnicas y procedimientos.
4. Elección del método, técnicas o procedimientos traductológicos
En Traductología, un método de traducción (literal, semántica, libre, etc.) establece las reglas o los pasos que hay que seguir para traducir un texto.
(Mounin, 2016, p. 80) menciona, en un registro de sus “verres transparents”, las dos traducciones posibles y defendibles de un texto separado a la vez por una lengua extranjera con sus regionalismos y por los siglos de historia, es decir, traducir lo que comprendían los contemporáneos del autor traducido o traducir lo que comprendían los contemporáneos extranjeros del traductor, como leemos: “Traduire ce qu’entendaient les contemporains de l’auteur traduit, ou bien traduire ce qu’entendent les contemporains (étrangers) du traducteur”.
Así, Hurtado (2007) alude al concepto de la función de la traducción que puede llevar a un traductor a utilizar un método u otro según el propósito del TM. En nuestro caso, se entendió que, al formar parte de una tesis, la función primera tenía que ser la de traducir de una manera fiel con la finalidad de reproducir un texto lo más próximo al original, enfocado a un público especializado en literatura del s. XVIII, con explicaciones y anotaciones, es decir una traducción “filológica” (Hurtado, 2007, p. 252 ) aunque eso limitara luego su difusión.
Para nuestro proceso, la clasificación que se eligió fue la de Peter Newmark (1987/2010), con el fin de favorecer la equivalencia cultural, semántica, funcional y descriptiva. Así pues, al encontrar paralelismos, optamos por una traducción directa o literal con las técnicas o procedimientos del préstamo, calco, palabra por palabra. Y, cuando hubo lagunas en la lengua meta, es decir que la traducción no tenía sentido, daba otra connotación o no era posible por razones estructurales, escogimos una traducción oblicua con las técnicas o procedimientos de la transposición, modulación, equivalencia, adaptación. Por tanto, ello facilitó las estrategias o tomas de decisiones sobre qué y cómo traducir.
Llegados a este punto, conviene conocer a nuestra autora, Isabelle de Charrière.
5. Isabelle de Charrière (1740-1805)
Isabella Agneta Elizabeth van Tuyll van Serooskerken - Mme de Charrière por su matrimonio - nace el 20 de octubre de 1740, en el castillo de Zuylen, cerca de Utrecht (Holanda), en una familia noble. En 1771 se casa con Charles-Emmanuel de Charrière de Penthaz y se instalan en Colombier (Neuchâtel-Suiza) donde vivirá hasta su muerte. Su matrimonio no le brinda la felicidad esperada ni sacia su espíritu vivaz, ya que su marido resulta ser aburrido y sin inquietudes.
En 1787, conocerá a Benjamin Constant, en París, en el Salón de los Suard. Aunque les separase casi 30 años de edad, nació una estrecha amistad entre ellos recogida en una larga correspondencia hasta 1795 cuando él inicio un romance con Germaine de Staël, más joven, más acorde con las nuevas ideas y movimientos que vislumbraba el nuevo siglo.
Sus escritos, todos ellos en francés, como ya se mencionó, de géneros diversos ponen de relieve la diferencia entre sexos. Fue una precursora de los derechos de la mujer, una de las primeras escritoras defensora de los valores de su género. Con una perspectiva femenina relata su cotidiano, expresa su pensamiento, denuncia veladamente las desigualdades también entre clases y se premite hasta aconsejar a Marie-Antoinette escribiéndole un cuento.
También fue parte activa con ideas pre-revolucionarias, al acoger a emigrantes franceses y al publicar varios panfletos sobre la reforma del código criminal y la abolición de la pena de muerte o sobre la libertad de prensa. Tambien fue ‘comisionada’ por el Conseil d’État (máximo mando de los cantones suisses romands) para publicar un relato disuasorio, visto que se vislumbraba un espíritu de revueltas en los pueblos limítrofes y el Príncipe de Neuchâtel se había posicionado en contra de la Revolución Francesa.
En este clima y con sus propias vivencias en Holanda y en Suiza, escribía Charrière y por ello, traducirla, es una manera de difundir tanto sus pensamientos como su época.
Pero ¿qué retos supuso? Veamos algunos ejemplos para ilustrarlos.
6. Lettres Écrites de Lausanne (1785) y Caliste, Continuation de ‘Lettres Écrites de Lausanne’ (1787) frente al reto traductológico
Cuando terminó Lettres Écrites de Lausanne, Charrière no tenía en mente escribir una secuela. Pero, un revés amoroso sufrido fue la causa de ello.
Las dos novelas relatan las vivencias de una madre y de su hija, Cécile, en Lausana y la preocupación por el futuro de esta con una dote escasa. En el primer relato, Lettres Écrites de Lausanne, Charrière pretende demostrar y/o denunciar cómo la sociedad condiciona y restringe el desarrollo personal e intelectual de la mujer.
En la segunda parte, Caliste, la madre se hace eco de la historia de un amor imposible entre dos personas de clases diferentes, un lord inglés llamado William y una actriz de teatro, Caliste, con un pasado indigno para un noble. Sometiéndose a la voluntad de su padre, él acabará contrayendo matrimonio con una madre viuda, respetando el estatus social y así, no ser causa de deshonra para la familia. Ello provocará la muerte de Caliste, sumada en una profunda tristeza.
En sus novelas, para materializar la diferencia social entre los personajes, Charrière recurre a las ocupaciones de cada uno de ellos como también al habla e inserta expresiones en patois, un dialecto franco-provenzal, como indica Rosset:
(…) on pourrait dire que l’œuvre romanesque de Mme de Charrière expose et analyse les relations entre des personnages qui diffèrent profondément les uns des autres. (…) la romancière recourt volontiers au motif de la langue, lequel sert tout à la fois d’expression et de signal de la différence. (Rosset, 1994, pp. 158-173)
En mi tesis, se recogieron varios ejemplos en suisse romand como, souper o dîner que difieren del francés estándar. A continuación, se ejemplifica nuestra adaptación:
a. (…) l’autre soir, après le souper, (…) (Charrière, 1785/1907, p. 56).
b. (…) la otra noche, después de la cena, (…).
a. Cécile avait dîné chez une parente malade, et j’étais seule à trois heures (…) (Charrière, 1785/1907, p. 86).
b. Cecilia había comido en casa de una pariente indispuesta, y yo estaba sola a las tres (…).
Además, encontramos expresiones muy caracterísiticas del patois, como en el pasaje siguiente: “En voilà assez ; ce n’est pas vous que j’épilogue ; j’avais besoin de me dégonfler sur ce chapitre” (Charrière, 1785/1907, p. 3).
En primer lugar, para “j’épilogue”, consultamos el Centre National de Ressources (2012) que recoge dos acepciones con el sentido de comentar mezquinamente o de una manera superflua: “Critiquer quelqu'un ou quelque chose d'une manière minutieuse et souvent mesquine” y “Faire de longs commentaires, souvent superflus, parfois malveillants, sur une chose”. Así pues, optamos por el verbo sermonear.
En segundo lugar, para “me dégonfler”, consultamos el Glossaire des Patois de la Suisse Romande (2017, p. 196) en el cual se alude especialmente a la obra de Isabelle de Charrière, en su tercera acepción: “3.ª V. réfl. Exhaler sa colère, épancher sa bile (…) ‘En voilà assez ; ce n’est pas vous que j’épilogue ; j’avais besoin de me dégonfler sur ce chapitre’. (Vd. XVIIIe s. Godet, Mme de Charrière, I, 313)”. En consonancia, se optó por la forma del prefijo privativo dé- francés y des- español. De ahí, la propuesta de desahogarme, quedando la traducción como sigue:
a. En voilà assez ; ce n’est pas vous que j’épilogue ; j’avais besoin de me dégonfler sur ce chapitre. (Charrière, 1785/1907, p. 3)
b. Ya es suficiente; no es a usted a quien quiero sermonear: necesitaba desahogarme sobre este capítulo.
En el siguiente ejemplo, buscamos una equivalencia, para eau panée: “(…) ; mais Cécile n'a jamais bu que de l'eau panée ou des eaux minérales” (Charrière, 1785/1907, p. 7).
El Dictionnaire de l’Académie Française (1798/1835, p. 592) explica que eau panée es: “eau dans laquelle on a fait tremper du pain grillé, pour en ôter la crudité, et pour la rendre plus nourrissante”. Al tratarse de un término culinario y no presentar correspondencia en la lengua meta, se utilizó la definición:
a. … ; mais Cécile n'a jamais bu que de l'eau panée ou des eaux minérales. ” (Charrière, 1785/1907, p. 7)
b. …; pero Cecilia solo bebió agua en la que se ha mojado pan tostado o aguas minerales.
Charrière insertó incluso términos culturales que intentamos adaptar o en ocasiones utilizar calcos, como podemos ver en el fragmento que contiene el vocablo galoche: “(…); en été sans parasol, et en hiver sans redingote ni galoches : il porterait au besoin son pédant petit ami sur le bras.” (Charrière, 1785/1907, p. 11).
El Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales (CNRS, 2012b) nos indica que galoche es un zapato de suela gruesa para protegerse del frio: “Chaussure à dessus de cuir et semelle de bois qui se porte par-dessus des chaussons ou des souliers pour les protéger; p. ext., chaussure grossière de cuir, à semelle de bois épaisse, qui protège du froid et de l'humidité”. Entonces, se consideró apropiado traducirlo por zueco, al ser de madera y cuero, características similares a los zuecos que existen en la cultura meta:
a. (…) ; en été sans parasol, et en hiver sans redingote ni galoches : il porterait au besoin son pédant petit ami sur le bras. (Charrière, 1785/1907, p. 11)
b. (…); en verano sin sombrilla, y en invierno sin levita ni zuecos: llevaría, si fuera necesario, a su pedante amigo en brazos.
Pero, también nos topamos con términos jurídico-políticos, como: “C’est le fils de notre Baillif, un beau jeune Bernois, (…).” (Charrière, 1785/1907, p. 33). Con baillif, nuestra autora hace un guiño al sistema político suizo, con sede en Berna. Pues, se trata de un cargo asequible con la edad mínima de 31 años, similar al de alcalde y así, lo utilizamos para transferirlo:
a. C’est le fils de notre Baillif, un beau jeune Bernois, (…). (Charrière, 1785/1907, p. 33)
b. Es el hijo de nuestro alcalde, un apuesto joven de Berna, (…).
Del mismo modo, empleó el término baretly, a saber: “Le Deux-Cents2est le conseil souverain de Berne; le baretly est le chapeau avec lequel on va en Deux-Cents (…) Non assurément, dit-il; je n’ai pas un cœur à donner en échange d'un baretly, et je ne voudrais pas recevoir sans donner.” (Charrière, 1785/1907, pp. 112-113).
Statistique élémentaire determinó nuestra adaptación, al describir la vestimenta de los miembros del órgano político como leemos a continuación:
Les seules marques distinctives qu’ayent dans leur habillement les divers Membres de cet auguste Corps, outre le manteau, le rabat et l'épée, consistent dans un chapeau à bord arrondi et bordé de franges. Ce chapeau est à fond fort réhaussé pour les Sénateurs et on le nomme Bérusse, tout plat pour les autres membres du Deux-Cent [sic], et on l’appelle Barette. (Durand, 1796, pp. 146-147)
Por ello, entendemos que el sombrero baretly mencionado en la novela toma su origen de Barette. De modo que se decide adaptarlo, a saber:
(7) a. Le Deux-Cents est le conseil souverain de Berne ; le baretly est le chapeau avec lequel on va en Deux-Cents (…) Non assurément, dit-il ; je n'ai pas un cœur à donner en échange d'un baretly, et je ne voudrais pas recevoir sans donner. (Charrière, 1785/1907, pp. 112-113).
b. El Deux-Cents es el consejo soberano de Berna; el birrete es el sombrero con el cual se va al Deux-Cents (…) No, sin duda, dijo; no tengo un corazón a dar a cambio de un birrete, y no quisiera recibir sin dar.
En este otro ejemplo, nos enfrentamos a la expresión “d’une extraction honnête” (Charrière, 1785/1907, p. 129). El sustantivo extraction ha caído en desuso, “vieilli”, como lo recoge el dicionario Larousse, s.d. (s.f.-b) y significa “origine sociale de quelqu’un; condition”. Ello se tiene en cuenta para su traslación de la manera siguiente:
a. (…), Caliste était d’une extraction honnête, (…) (Charrière, 1785/1907, p. 129)
b. (…), Calista era de origen honrado, (…)
Asimismo, tuvimos que documentarnos con el término legs, por el extracto siguiente: “(…), tous les legs payés, (…).” (Charrière, 1785/1907, p. 195)
Mediante el Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales (CNRS, 2012c), averiguamos que legs equivale a legado, donación, herencia, por su definición: “1. DR. CIVIL. Disposition à titre gratuit faite par un testateur de ses biens, en tout ou partie, au profit d'une ou plusieurs personnes physiques ou morales; p. méton. bien ainsi laissé”. En virtud de ello, atendiendo al contexto de uso, se optó por donaciones:
a. (…), tous les legs payés, (…) (Charrière, 1785/1907, p. 195)
b. (…), todas las donaciones pagadas, (…)
Recurrimos de nuevo a Larousse, s.d. (s.f.-a) para el término douaire e indica que corresponde a una herencia del marido para su mujer, por si él llegara a fallecer primero: “Douaire, (latin médieval dotarium, du latin classique dos, dotis, dot) - Biens que le mari assignait à sa femme pour en jouir si elle lui survivait. (Le douaire fut aboli par la Révolution)”.
Por otro lado, consultamos también el Centre National de Ressources Textuelles et Lexicales (CNRS, 2012a) que recoge la siguiente definición, añadiendo el vocablo “usufruit”:
DR. ANC. Droit d'usufruit sur ses biens qu'un mari assignait à sa femme par son mariage et dont elle jouissait si elle lui survivait. Assigner, payer un douaire. J'ai fixé le douaire et les honneurs de mon auguste épouse (Gobineau, Pléiades 1874, p. 348).
Y, en el apartado de “synonymie” de dicho sitio web, se propone tres términos de significado análogo: “héritage, possession, succession”. Por ello, varias traducciones pueden admitirse: usufructo, dote o herencia. En base al relato de la novela, sabemos que Calista hereda de su primer amante y solicita a su futuro esposo seguir conservando el uso (“jouissance” en el TO) como también la propiedad de todo lo que poseía. Un douaire equivale exactamente a cinco mil piezas de aquella época. Tal y como nos consta hoy en día, el usufructo constituye un término genérico y no delimitado. Por ello, douaire, en el presente contexto de uso, posee más bien la connotación de herencia, de ahí que sea el que hayamos elegido quedando el pasaje como sigue:
a. (…), et outre cela un douaire de cinq mille pièces. (Charrière, 1785/1907, p. 195)
b. (…), y además de eso, una herencia de cinco mil piezas.
Igualmente, leemos en la obra de Charrière: “(…), à prendre sur la partie de son bien la moins casuelle, et d’après l’estimation qui en sera faite par des gens de loi.” (Charrière, 1785/1907, p. 213)
L’Encyclopédie ou Dictionnaire Raisonné des Sciences, des Arts et des Métiers (1778, p. 853) explica que partie casuelle, se refiere a: “(…) la finance qui revient au roi des offices vénaux qui ne sont pas héréditaires”. Se entiende, pues, que es el valor del mercado de la parte que no es hereditaria porque vuelve al rey. Extrapolado a nuestro siglo, correspondería al impuesto de sucesiones. Por consiguiente, se procedió a traducirlo como consta a continuación:
a. (…), à prendre sur la partie de son bien la moins casuelle, et d’après l’estimation qui en sera faite par des gens de loi. (Charrière, 1785/1907, p. 213)
b. (…), a retirar de la parte de sus bienes menos gravada y según la estimación realizada de ella por agentes de la ley.
Una dificultad añadida fue la colocación de los signos de puntuación, interrogativo y exclamativo, en frases larguísimas con giros lingüísticos propios de la época, visto que en la grafía francesa solo se ubican al final de la frase. Así pues, se tuvo que deducir su inicio para incluir el signo invertido:
(12) a. D’abord, madame, je pourrais vous dire que je n'ai d'autre preuve de votre attachement pour mon fils que ce que vous en dites vous-même, et une liaison qui ne prouve pas toujours un bien grand attachement; mais, en le supposant aussi grand que vous le dites, et j’avoue que je suis porté à vous en croire, pourquoi ne penserais-je pas qu'une autre femme pourrait aimer mon fils autant que vous l’aimez, et, supposé même qu’une autre femme qu’il épouserait ne l'aimât pas avec la même tendresse ni avec un si grand dévouement, est-il bien sûr que ce degré d’attachement fût un grand bien pour lui, et trouvez-vous apparent qu'il ait jamais besoin de fort grands sacrifices de la part d’une femme ? (Charrière, 1785/1907, pp. 151-152) b. En primer lugar, señora, podría deciros que no tengo otra prueba de vuestro afecto hacia mi hijo más que lo que vos decís al respecto, y una relación que no siempre muestra un gran afecto; pero, suponiéndolo tan grande como lo decís, y reconozco que me inclino a creeros, ¿por qué no pensaría que otra mujer podría amar a mi hijo tanto con vos lo amáis?, y, en el supuesto también de que otra mujer a la que desposara no lo quisiera con el mismo cariño ni con una tan gran entrega, ¿es bien seguro que ese grado de afecto fuese un gran bien para él?, y ¿encontráis evidente que alguna vez necesite grandes sacrificios por parte de una mujer?
He aquí otro ejemplo recogido de una oración exclamativa:
(13) a. Inquiet, égaré, courant toujours comme si j'avais cherché quelque chose, ne trouvant rien, ne cherchant même rien, ne voulant que me fuir moi-même, et fuir successivement tous les objets qui frappaient mes regards ! ah ! madame, quel état ! et faut-il que j’éprouve qu’il en est un plus cruel encore ! (Charrière, 1785/1907, p. 182) b. ¡Inquieto, perdido, corriendo como si hubiera buscado algo, no encontrándolo, ni siquiera buscando, no queriendo más que huir de mí mismo, y evitar sucesivamente todos los objetos que afectaban a mis miradas! ¡Ah! Señora, ¡Qué estado! ¡Y es necesario que experimente que existe uno más cruel aún!
Los ejemplos trascritos en este apartado incorporan numerosos términos que entrañan una dificultad considerable, al no presentar, en algunas ocasiones, correspondencia alguna en la lengua meta. Por tal motivo, los recursos electrónicos han sido significativos para definir las estrategias traductológicas, al igual que la información recabada en los diferentes diccionarios incluyendo léxico dichiotesco.
Todo ello evidencia la riqueza que encontramos en Lettres Écrites de Lausanne y Caliste, prueba de la habilidad para la escritura de Isabelle de Charrière.
7. Conclusiones
(Terracini, 1951, p. 97) escribió: “(…) tan dulce suena el eco de alguna voz ajena, que quiere encerrarla dentro de la lengua propia, y la traduce, como recoge una flor para ponerla entre las hojas de un libro”, más aún cuando se emprende una labor traductológica inédita, con delicadeza y respeto hacia la obra de la autora.
En respuesta a las preguntas de la introducción, los escollos que encontramos a lo largo del texto supusieron una toma de decisión a favor de la literalidad, al ser una primera versión en español que se realizaba de la obra. Debido ello, el esmero por apegarse al TO resulta en un TM menos fluido, cierto es, pero en una adaptación enfocada a un público especializado, manteniendo el pensar de Isabelle de Charrière.
Con la traducción realizada en la tesis, se quiso iniciar la difusión de parte de su obra al ser casi desconocida en España y de la que no constan versiones en español. Pero, es una primera adaptación que puede servir de base para futuras traducciones. Por tanto, queda pendiente una adaptación libre, fluida para los lectores hispanohablantes que no tardará en llevarse a cabo.
Isabelle de Charrière fue una autora que, aunque frecuentara algunos salones parisinos, publicaba en Suiza. Por ello, no tuvo tanta difusión y cayó en el olvido. Mujer de espíritu libre y crítico, no propio de su época, intentó vivir según sus ideales y con este trabajo, se la quiere recuperar del olvido.



















