Introducción
La práctica de enfermería como metodología educativa ha sido un elemento fundamental en la formación del profesional, ya que le brinda la oportunidad de desarrollar habilidades y un juicio clínico que le permite anticiparse a situaciones críticas que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte de las personas (Díaz, 2022; Yusef et al., 2021).
Sin embargo, en los últimos años, la educación basada en la práctica tradicional, donde el estudiante se sumerge en un entorno clínico para brindar atención directa al paciente, ha demostrado ser insuficiente. En este escenario real, la oportunidad de desarrollar habilidades específicas y de encontrar una variedad de situaciones de aprendizaje es limitada, especialmente en lo que respecta a fisiopatologías menos comunes. Por consiguiente, es necesario que los estudiantes cuenten con nuevas e innovadoras estrategias de aprendizaje (Gutiérrez et al., 2017; Verkuyl et al., 2018).
La educación simulada, también conocida como aprendizaje basado en simulación, ha ganado prominencia en los últimos años en el ámbito de la salud y se ha convertido en una estrategia de enseñanza fundamental que ha adquirido un peso significativo en los planes de estudio. Su creciente adopción está estrechamente ligada a la preocupación por la calidad, la seguridad y el bienestar de los pacientes, ya que proporciona a los estudiantes escenarios que reproducen de manera fiel entornos clínicos reales. Estos escenarios les permiten desarrollar habilidades, técnicas y destrezas mediante la observación y la práctica (Fernández-Asuyo et al., 2018).
El aprendizaje basado en simulación se estructura en las siguientes fases. Instrucción: En esta etapa, el facilitador proporciona una explicación detallada del procedimiento, describe cómo se llevará a cabo la sesión de simulación, establece los objetivos y asigna las actividades prácticas a los estudiantes. Simulación: Durante esta fase, los estudiantes se sumergen en un escenario simulado que replica una experiencia clínica real. Aquí, practican directamente las habilidades requeridas con la ayuda de un simulador clínico. Retroalimentación: En esta última etapa, se llevan a cabo evaluaciones retrospectivas y se fomenta la discusión sobre el desempeño de los estudiantes (Mendoza-Maldonado & Barría-Pailaquilén, 2018).
La estrategia de aprendizaje mediante práctica clínica simulada ofrece diversas ventajas significativas: 1 - Control de variables fisiopatológicas: Esto proporciona al estudiante una visión amplia y controlada de la enfermedad, y le permite comprenderla en su totalidad. 2 - Maximización del tiempo de aprendizaje: Al no existir presión por cumplir con un plazo determinado, los estudiantes pueden dedicar el tiempo necesario para dominar las habilidades requeridas. 3 - Aprendizaje a través del fracaso: El fracaso se considera una parte natural del proceso de aprendizaje y proporciona oportunidades para discutir técnicas específicas y profundizar en el conocimiento. 4 - Fomento de la autoevaluación: Los estudiantes tienen la oportunidad de identificar sus errores y aciertos de manera inmediata en cada paso del proceso, lo que contribuye a un aprendizaje más efectivo. 5 - Repetición de procedimientos éticos: En entornos simulados, se pueden repetir los procedimientos éticos tantas veces como sea necesario, lo que no siempre es posible en la práctica con pacientes reales debido a consideraciones éticas (McDonald, 1987).
En consecuencia, la práctica simulada emerge como un método de aprendizaje efectivo y dinámico, que proporciona retroalimentación inmediata. Esta estrategia no solo fusiona el conocimiento teórico con la adquisición de habilidades prácticas, sino que también puede cultivar en los estudiantes una sensación de autoconfianza, seguridad y experiencia en los procedimientos de enfermería (Astudillo et al., 2017; Kim, 2018).
El lavado de manos es un procedimiento crucial que se lleva a cabo antes de realizar procedimientos específicos de atención a los pacientes. En la actualidad, se ha puesto un énfasis especial en reforzar este procedimiento, dado que es fundamental para prevenir infecciones asociadas a la atención médica. La teoría cognitivo-social del aprendizaje, propuesta por Bandura (2006), destaca la importancia de la autoeficacia en la adquisición de conocimientos y habilidades. La confianza en uno mismo y la percepción de ser capaz de realizar adecuadamente el lavado de manos son conceptos fundamentales que facilitan la adquisición de nuevos conocimientos, habilidades y comportamientos en el ámbito de la enfermería (Sánchez & Hurtado, 2020).
Estos conceptos operan de manera instrumental a través de la observación y la imitación, y actúan como factores cognitivos que influyen en la decisión del individuo de imitar lo observado. Siguiendo esta teoría, podemos afirmar que la práctica simulada permite al estudiante desarrollar la confianza necesaria para adquirir nuevas habilidades y competencias (Bandura, 1997).
Se han documentado acciones de promoción de la salud y autoeficacia en situaciones clínicas reales, con datos que demuestran su éxito. Se ha observado que después de implementar acciones de promoción, la autoeficacia percibida aumenta. Por otro lado, se han identificado diversos efectos relacionados con el grado de autoeficacia tras participar en experiencias de simulación. Estos efectos incluyen un aumento en los niveles de autoeficacia entre estudiantes de enfermería que han participado en simulaciones, un mayor control de las emociones y los sentimientos, una disminución del miedo a situaciones críticas asociado con un incremento en los niveles de autoeficacia, un aumento en la motivación después de incrementar los niveles de autoeficacia en estudiantes que han trabajado en entornos de simulación, y una disminución en los niveles de estrés tras participar en experiencias de simulación (Reyes et al., 2020; Kurnia et al., 2020).
La autoeficacia percibida frente a procedimientos de enfermería desempeña un papel crucial en el desarrollo de habilidades específicas en el campo de la salud. Sin embargo, en México, los escenarios simulados están en proceso de desarrollo y aún se dispone de información limitada al respecto (Reyes et al., 2020; Kurnia et al., 2020)
Dado lo mencionado y en concordancia con las necesidades identificadas, resulta crucial investigar la relación entre la autoeficacia y la práctica simulada en enfermería. Este análisis puede orientar el desarrollo de modelos educativos innovadores que faciliten el crecimiento profesional de los estudiantes de enfermería durante su formación. Por consiguiente, el objetivo de este estudio fue comparar la autoeficacia antes y después de la práctica simulada.
Marco contextual
La práctica clínica simulada es una metodología de enseñanza y aprendizaje que permite a los estudiantes de enfermería adquirir habilidades y competencias clínicas en un entorno controlado y seguro que imita situaciones reales de atención médica. En este enfoque, se utilizan escenarios clínicos para recrear experiencias ajustadas al escenario real. Los estudiantes tienen la oportunidad de practicar procedimientos bajo la supervisión de instructores expertos. La práctica clínica simulada ayuda a mejorar la confianza, la competencia y la seguridad de los estudiantes antes de enfrentarse a situaciones clínicas reales (Amaro-López et al., 2020).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el lavado de manos como un procedimiento sistemático que implica el uso de agua y jabón o de un desinfectante para manos a base de alcohol, con el fin de eliminar los gérmenes y otros microorganismos que pueden causar enfermedades. El lavado de manos es una medida fundamental para prevenir la transmisión de infecciones, tanto en entornos sanitarios como en la vida cotidiana (Sánchez & Hurtado, 2020).
La autoeficacia se define como la creencia en la capacidad de una persona para alcanzar sus metas. Este concepto está estrechamente relacionado con la autoestima y la motivación, y es dinámico, ya que evoluciona con el tiempo y se ve directamente afectado por la adquisición de nueva información y experiencias. La autoeficacia, a su vez, influye en el rendimiento de los individuos. Todas estas características son fundamentales para el profesional de enfermería en formación, por lo que la autoeficacia se convierte en un indicador esencial tanto durante como después de su proceso de formación (Bandura, 1997).
Pregunta de investigación
¿Se aumenta la autoeficacia después de la práctica simulada del lavado de manos en estudiantes de enfermería?
Metodología
Estudio cuantitativo con diseño preexperimental de medición previa y posterior a la práctica de enfermería simulada (Burns & Grove, 2012). La población estuvo conformada por estudiantes de la carrera de Licenciatura en Enfermería de los semestres tercero, quinto y séptimo de una universidad pública del norte de México, el tipo de muestreo fue por conveniencia. La muestra fueron 56 estudiantes (tercero (n = 14), quinto (n = 12) y séptimo (n = 30) semestre, quienes aceptaron participar firmando un consentimiento.
Las variables que integran este estudio fueron medidas a través de una Cédula de Datos Personales constituida por preguntas que describen los datos de identificación, como edad, sexo, semestre, procedimiento de enfermería y tipo de simulador. Además, se utilizó un instrumento construido ad hoc para medir la autoeficacia para la práctica de enfermería basado en el instrumento la Escala de Autoeficacia General (EAG; Espada et al., 2012), que consta de cuatro preguntas tipo Likert con cinco opciones de respuesta que van de incapaz a muy capaz (capacidad de aplicar el conocimiento adecuado para el procedimiento; para identificar y preparar el material necesario; para la realización del procedimiento correctamente, y para el control del estrés en el procedimiento), cabe mencionar que se obtuvo un Coeficiente de Alpha de Cronbach de 0,88. Para fines estadísticos, la sumatoria del instrumento se convirtió en índices con valor de 0 a 100, su interpretación es a mayor puntuación, mayor es la autoeficacia percibida para la práctica de enfermería.
El presente estudio se apegó con los lineamientos éticos dispuestos en el reglamento de la ley general de salud en materia de investigación para la salud (Reglamento de Ley General de Salud en materia de investigación para la salud de la Secretaria de Salud, 1987). Los estudiantes que participaron en el estudio acudieron de manera voluntaria tras una convocatoria en donde se los invitó a participar, se explicó detalladamente la investigación y que, en ningún caso, sería una actividad de evaluación. Después de firmar el consentimiento informado, antes de iniciar con la aplicación de los instrumentos, se explicó los objetivos de la investigación nuevamente, la importancia de su participación y se puntualizó que los instrumentos serían anónimos, protegiendo así la privacidad de cada uno.
Una vez aplicados los instrumentos previos se realiza la intervención educativa para la ejecución de la práctica de enfermería simulada, para la cual se elaboró un manual de procedimientos creado por los investigadores en temas de enfermería a la mujer, enfermería al niño-adolescente y enfermería al paciente crítico. Se utilizaron 18 simuladores de baja media y alta fidelidad donde se reprodujeron 18 procedimientos estructurados en complejidad de acuerdo con el semestre en curso.
Antes de realizar la reproducción de la práctica simulada, recibieron un curso teórico/práctico por parte de los investigadores en los procedimientos mencionados con una duración de 20 horas divididas en 1 semana. Posteriormente, en el centro de simulación para la práctica clínica de enfermería de la institución, se incentivó a familiarizarse con el entorno clínico simulado en cada procedimiento, así como con cada uno de los simuladores y materiales necesarios. A continuación, se procedió con el desarrollo de la práctica de enfermería en escenarios clínicos simulados. Y, finalmente, a las 3 semanas, se realizó la recolección de la segunda medición de la autoeficacia.
Al terminar de responder los instrumentos de la segunda medición, se pidió a los jóvenes que entregaran los instrumentos, se cuidó no violar el anonimato colocando el instrumento en un sobre sellado, por último, se agradeció a los alumnos su participación en el estudio y se les entregó un diploma de capacitación. Los instrumentos fueron resguardados por el autor principal. Para analizar los datos del estudio se utilizó el paquete estadístico IBM SPSS Statistics, versión 24.0. Se utilizó la estadística descriptiva y estadística inferencial, se aplicó la prueba de Kolmogorov-Smirnov para conocer la distribución de las variables de estudio, con base en estos resultados se decidió la aplicación de la estadística inferencial no paramétrica por medio de la prueba de Wilcoxon para mediciones repetidas.
Resultados
La muestra estuvo constituida por 56 estudiantes de la Licenciatura en Enfermería, el promedio de edad fue de 20.23 años (DE = 2.08), el 70% correspondió al sexo femenino, 25% fueron de tercer semestre, 24.1% de quinto semestre y 32.1% de séptimo semestre.
En la Tabla 1 se muestran los indicadores de la percepción de autoeficacia antes de realizar la práctica de enfermería simulada y se observa que solo 28.6% se siente capaz o muy capaz en aplicar adecuadamente los conocimientos, 26.7% en preparar el material necesario, 19.7% en realizar el procedimiento correctamente y 35.7% en controlar el estrés durante el procedimiento.
Tabla 1 : Indicadores de la percepción de autoeficacia antes de la práctica de enfermería simulad a
| Indicador | Incapaz % | Poco capaz % | Moderada % | Capaz % | Muy capaz % |
| 1. Me siento capaz de aplicar el conocimiento adecuado para el procedimiento | 10.7 | 32.1 | 28.6 | 28.6 | 0 |
| 2. Me siento capaz de identificar y preparar todo el material necesario para el procedimiento | 12.5 | 28.6 | 32.1 | 19.6 | 7.1 |
| 3. Me siento capaz de realizar el procedimiento correctamente | 17.9 | 28.6 | 33.9 | 17.9 | 1.8 |
| 4. Me siento capaz de controlar el estrés que se pueda dar en el procedimiento | 7.1 | 19.6 | 37.5 | 25.0 | 10.7 |
Nota. % = Porcentaje; n = 56.
En la Tabla 2 se muestran los indicadores de la percepción de autoeficacia después de realizar la práctica de enfermería simulada, los resultados muestran que 91% se siente capaz o muy capaz en aplicar adecuadamente los conocimientos, 94.7% en preparar el material necesario, 92.9% en realizar el procedimiento correctamente y 94.7% en controlar el estrés durante el procedimiento.
Tabla 2 : Indicadores de la percepción de autoeficacia después de la práctica de enfermería simulada
| Indicador | Incapaz % | Poco capaz % | Moderada % | Capaz % | Muy capaz % |
| 1. Me siento capaz de aplicar el conocimiento adecuado para el procedimiento | 0 | 0 | 8.9 | 33.9 | 57.1 |
| 2. Me siento capaz de identificar y preparar todo el material necesario para el procedimiento | 0 | 3.6 | 1.8 | 39.3 | 55.4 |
| 3. Me siento capaz de realizar el procedimiento correctamente | 0 | 1.8 | 5.4 | 28.6 | 64.3 |
| 4. Me siento capaz de controlar el estrés que se pueda dar en el procedimiento | 0 | 0 | 5.4 | 26.8 | 67.9 |
Nota. % = Porcentaje; n = 56.
En la Tabla 3 se observa el contraste de tendencia central de la puntuación de la autoeficacia antes y después de la práctica de enfermería simulada por semestre, los resultados de la prueba de Kruskal-Wallis no muestran diferencias significativas, es decir que la autoeficacia percibida antes y después de la práctica simulada no es diferente por semestre.
Tabla 3: Contraste de tendencia central de la puntuación de la autoeficacia antes y después de la práctica de enfermería simulada por semestre, según Kruskal-Wallis

Nota. X = Media; Mdn = Mediana; De = Desviación estándar; ( 2 = Chi cuadrado; p = Significación; n = 56.
Finalmente, en la Tabla 4 se muestra la prueba de Wilcoxon para contrastar las medidas de tendencia central de la autoeficacia antes y después de la práctica de enfermería simulada. Los resultados muestran diferencias estadísticamente significativas, lo que indica que la autoeficacia para la práctica de enfermería se incrementa después de la simulación. En la Figura 1 se muestra gráficamente el incremento de la autoeficacia después de la práctica simulada.
Tabla 4: Prueba de Wilcoxon para la autoeficacia antes y después de la práctica de enfermería simulada

Nota. X = media; Mdn = Mediana; De = Desviación estándar; Significación; n = 56.
Discusión
En respuesta al objetivo de estudio, los resultados muestran significancia en la prueba de Wilcoxon, es decir, los alumnos se sienten capaces o muy capaces después de realizar procedimientos específicos de acuerdo con su nivel de formación. Esto resulta una estrategia de aprendizaje útil para el desarrollo de la profesión de enfermería, ya que en cada procedimiento en el que se requiera desarrollar la competencia adecuada, el alumno demostrará capacidad en conocimiento, identificación del material, habilidad en el procedimiento y control de estrés, resultados que coinciden con estudios previamente publicados (Caraguay & Carrión, 2024; Coyne et al., 2021; González et al., 2023; Plotzky et al., 2021).
Respecto al conocimiento teórico, se reporta un incremento entre el antes y el después, por lo que la percepción sobre la capacidad de aplicar el conocimiento adecuado es mayor. Si bien el conocimiento es adquirido en un primer momento en el aula, la existencia de un juicio crítico que apoye la capacidad cognitiva es una postura que también apoyan diversos autores (Condezo et al., 2021; Morales-Rojas et al., 2021).
El juicio crítico es el preámbulo de la acción correcta, inmediata y que favorece el cuidado y la seguridad del paciente, puntos que coinciden con lo que reportan en sus estudios diversos autores (Hussein et al., 2022; Yusef et al., 2021).
Sin embargo, es de interés resaltar que el conocimiento puede fortalecerse en función del tiempo, como lo menciona Cuenca et al. (2022). Por ello, se debe considerar la frecuencia de la práctica simulada, ya que en esta ocasión solo se realizó práctica completa de procedimiento una sola vez y en un tiempo indicado, de entre 15 a 25 minutos según la complejidad del proceso. Esto dio resultados favorables, lo cual puede indicarnos que si se aumenta la frecuencia de la práctica, es posible que el conocimiento sea reforzado en mayor medida.
Respecto a la percepción sobre la capacidad para identificar y preparar el material necesario para el procedimiento, también se reportó un aumento, entre el antes y el después, por lo que visualizar y preparar cada insumo, así como ir utilizándolo durante el proceso ayuda a mejorar la competencia, habilidad y práctica. A la vez, se identifica que cuando el estudiante reúne ciertos materiales, la asociación de ideas va conectando la información cognitivamente y va permitiendo unir conocimientos de anatomía, fisiología, logística de tiempos y movimientos. Esto permite comprender que para el alumno significa reforzar la información y crea confianza a través del control de los elementos que conforman la acción como un todo, lo cual es similar a lo reportado por Caballero Muñoz et al. (2020) y Valencia et al. (2019).
Datos sobre realizar el procedimiento correctamente mostraron significancia y mayor valor porcentual, por lo que existe mayor autoeficacia después de la práctica simulada. La acción de realizar correctamente el procedimiento de inicio a fin, utilizando las técnicas correctas y demostrando la habilidad de manera directa, fue lo más representativo para el estudiante, se obtuvo seguridad y confianza, y le hizo sentirse listo para afrontar el escenario real. Para la enseñanza, estos resultados muestran una estrategia de aprendizaje ideal para las nuevas generaciones y le agrega valor a la práctica tradicional, al igual que lo sugieren autores como Burgos (2020) y Valencia et al. (2019).
Sobre la capacidad para controlar el estrés que se pudiera dar durante el procedimiento, también existe mayor autoeficacia después de la práctica simulada. La experiencia previa, al utilizar el conocimiento teórico, identificar el material y realizar las acciones correctas, permite al estudiante crear un área de confort que le ayuda a disminuir y sentirse capaz de controlar el estrés, incluso con la posibilidad de erradicar el miedo anticipado en escenarios reales, al crear en sí mismo autoconfianza con los escenarios simulados. Se considera que, al aumentar la frecuencia de la práctica, estas condiciones pueden mejorarse y reforzarse (Maldonado et al., 2022).
Finalmente, respecto a la diferencia por semestre, no existe diferencia significativa, por lo que esta estrategia de aprendizaje puede ser utilizada durante todo el proceso de formación académica para el desarrollo profesional de enfermería, desde el primer año hasta el final del programa educativo (Díaz, 2022).
Conclusión
La autoeficacia aumenta después de la práctica simulada, el estudiante es capaz de aplicar los conocimientos teóricos adquiridos previamente en el aula y así generar un juicio crítico. También es capaz de identificar todos los materiales necesarios para la acción del procedimiento. La autoeficacia es significativa cuando el estudiante realiza el procedimiento correctamente de principio a fin, mejora la habilidad práctica y lo prepara para controlar y disminuir el estrés, le genera seguridad y autoconfianza, por lo que concluye que está listo para afrontar positivamente la práctica clínica real.
Por lo anterior, se recomienda, integrar la práctica simulada dentro de los programas educativos en áreas relacionadas con la salud. En el área de enfermería de manera complementaria a las materias de cuidado, bajo la supervisión de un docente con experiencia clínica. También se recomienda abrir y ampliar más espacios de simulación clínica y generar investigación derivada de estos espacios de simulación.
Limitaciones del estudio
Se propone contar con un grupo control para aumentar la credibilidad de los hallazgos al demostrar que los cambios en el grupo experimental no son producto de la casualidad. Esto se puede traducir en una mayor solidez científica del estudio, lo que permite que los resultados puedan ser fácilmente generalizables y aplicables en otros contextos.















