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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Artistas flamencos “en el extranjero”: un entramado cultural]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper I deal with flamenco in a foreign and multicultural context, by exploring several case studies. It is the result of an ethnographic work in Belgium over the years 2007 to 2010. Flamenco is a code that provides a collective framework for all the artists that play in that field. But this does not mean that they share meanings or patterns of action. Local artists adopt different attitudes towards the flamenco code, and they use diverse ranges of careers and responses. Their positioning is not only a consequence of their individual strategies, but they are influenced by structural factors such as ethnicity.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana">         <b>ARTIGOS</b> </font></p>      <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4" face="Verdana"><b>Artistas flamencos “en el   extranjero”: un entramado cultural</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Flamenco artists &ldquo;abroad&rdquo;: a   cultural network</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Fernando C. Ruiz&nbsp;Morales<sup>I</sup></b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><sup>I</sup>Universidad Pablo de Olavide, España. <em>E-mail:</em> <a href="mailto:fcruimor@upo.es">fcruimor@upo.es</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr noshade size="1">     <p><font size="2" face="Verdana"><b>RESUMEN</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En este artículo abordo el   flamenco en el extranjero y en un contexto multicultural, mediante el estudio   de varios casos. Es fruto de un trabajo etnográfico realizado en Bélgica entre   2007 y 2010. El flamenco constituye un código que otorga un marco de referencia   para los artistas que intervienen en él. Pero esto no implica que compartan   significados ni pautas de acción. Los artistas allí residentes se posicionan de   diferente manera ante ese código, y articulan diversidad de trayectorias y   respuestas. Sus posicionamientos no derivan solo de las estrategias   individuales, sino que están mediatizados por factores estructurales, como la   etnicidad.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Palabras clave:</b> flamenco, código artístico,   entramado cultural, etnicidad, migración, campo artístico</font></p> <hr noshade size="1">     <p><font size="2" face="Verdana"><b>ABSTRACT</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">In this paper I deal with   flamenco in a foreign and multicultural context, by exploring several case   studies. It is the   result of an ethnographic work in Belgium over the years 2007 to 2010. Flamenco   is a code that provides a collective framework for all the artists that play in   that field. But this does not mean that they share meanings or patterns of   action. Local artists adopt different attitudes towards the flamenco code, and   they use diverse ranges of careers and responses. Their positioning is not only   a consequence of their individual strategies, but they are influenced by structural factors such as ethnicity.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>Keywords:</b> flamenco, artistic code, cultural network, ethnicity, migration, artistic field</font></p> <hr noshade size="1">     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Introducción</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Cualquier expresión musical   “local” (asociada a un grupo o territorio específicos que son referentes   inexcusables de tal música) está allí donde hay aficionados, artistas, eventos,   público y demás usuarios. Y ello ocurre en lugares del mundo donde los   emigrantes la han llevado o donde personas en principio ajenas a esta cultura   local, que han conocido por diversos canales, han decidido sumarse. Aunque los   agentes que intervienen son muy diversos, centraré la atención en los artistas, que ofrecen un espacio específico y suficientemente complejo.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El procedimiento utilizado para   este trabajo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""><sup>[1]</sup></a> ha sido principalmente la   observación participante, que ha abierto puertas al diálogo y a la relación   directa. Las bases de la etnografía han sido entrevistas y convivencia en   fiestas, casas particulares, lugares de ensayo y de reunión, actuaciones,   camerinos, bares y clases. He abordado a la mayoría de los artistas relevantes del flamenco en Bruselas y Flandes, y entrado en sus ámbitos de relación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El tema genérico es qué ocurre   con una manifestación cultural local que se ha globalizado, que se ha   traspasado a un nuevo contexto en el que las condiciones son muy distintas al   mundo de referencias de esa manifestación. Para la investigación más amplia   realizada, me interesaba un escenario con presencia cotidiana del flamenco y   que constituyera una fuerza globalizadora, con sus correspondientes tensiones.   Es por esto que elegí Bruselas y Flandes. Además, Bruselas es una ciudad   “mundial”, cuya organización cultural se basa en relaciones locales y   transnacionales, en la que los especialistas de la cultura encuentran estímulos   y conexiones múltiples mantenidas por los flujos del mercado (Hannerz 1998 [1996]).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Como resaltara A. Appadurai   (1996), las migraciones masivas y la extensión de los medios electrónicos de   comunicación marcan decisivamente la “nueva economía cultural global”, dando   lugar a un orden social dislocado y lleno de yuxtaposiciones. Los “paisajes   étnicos” y los repertorios que proporcionan los medios de comunicación   globalizados constituyen componentes centrales del imaginario cultural; así, el   flamenco, expresión poderosamente local, también se abre paso en entornos   completamente ajenos en base al impacto de tales medios. La etnicidad,   siguiendo a Appadurai, se torna una fuerza global. El flamenco aporta un   material a la construcción de narraciones y posibilidades interpretativas en ese mundo transnacionalizado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La pregunta que orienta la   investigación es la siguiente: ¿cómo se posicionan y se desenvuelven artistas   de distinta procedencia sociocultural en este campo tan marcado culturalmente   (clases subalternas andaluzas y gitanoandaluzas) y en un contexto   “cosmopolita”? Y, dado que el flamenco se ha extendido pese a no ser una música   popular, y que mantiene un marcado perfil étnico sin el cual, en principio, no   podría entenderse, ¿cuál es el papel de la etnicidad en las prácticas de los artistas?</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es importante tener en cuenta,   para contextualizar el tema, la presencia de la emigración española en Bélgica   desde principios de los años&nbsp;60, a partir de los acuerdos bilaterales   entre España y Bélgica, efectivos desde 1958. En un primer momento, emigraron   mayoritariamente varones, sobre todo para trabajar en las minas de Lieja,   Charleroi y Limburgo, sustituyendo a los mineros italianos que empezaban a   reclamar seguridad y otros derechos laborales (Rodríguez Barrio 2006). Las   mujeres desempeñaron tareas de servicio doméstico. Muchos dejaron pronto las   minas por la industria o el sector servicios, convirtiéndose Bruselas en el   principal foco de atracción. Durante la primera fase (desde los acuerdos   mencionados hasta el fin de la dictadura franquista en España) no tuvieron   derechos políticos y apenas laborales; además, los sindicatos belgas mostraban   reticencias ante unos inmigrantes dispuestos a trabajar duro por salarios más   bajos, y sin tradición de exigencia de derechos laborales, cercenada por la   dictadura. Sin embargo, había también en Bélgica una tradición española   republicana de oposición al franquismo, con fuerte peso de los comunistas, lo   que contribuyó a la progresiva toma de conciencia de clase entre los emigrantes.   En este período, el gobierno español controló el asociacionismo emigrante   mediante los “hogares españoles”, que se convirtieron en referencia central   para unos emigrantes que concebían su estancia como provisional, añoraban su   tierra y encontraban en las asociaciones no solo apoyo mutuo, identificación y   redes sociales, sino también información para el trabajo y asistencia en   cuestiones de papeles, problemas laborales, vivienda, etc. (Fernández Asperilla 2006; Ruiz Morales 2001).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">A la llegada de la democracia en   España el asociacionismo intensificó su fuerza en la emigración, principalmente   el basado en las Comunidades de procedencia: asturianos, andaluces, gallegos,   etc. No cambiaron demasiado las condiciones políticas y laborales, salvo que el   reagrupamiento familiar permitió que en los años&nbsp;70 se alcanzara un pico   de 70.000 españoles residentes. Hay que resaltar que muchos entraron de forma   irregular, con menor sueldo y más problemas de acceso a la vivienda, y que la economía sumergida tuvo un peso importante.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La emigración supuso una   interacción entre los lugares de partida y de destino, que reforzó los anclajes   en el territorio de origen, al tiempo que se crearon otros en suelo belga,   principalmente mediante la escolarización de los hijos y el aplazamiento del   retorno. Desde principios de los años&nbsp;60, municipios como Saint Gilles   (Bruselas) o zonas como la Rue Haute (Villa de Bruselas) se poblaron de   emblemas, carteles, tiendas, bares, restaurantes y tablaos que visibilizaban   con claridad esas pertenencias. Desde mediados de los años&nbsp;80 y sobre todo   el inicio de los 90, fue dándose una integración política por la incorporación   de España a las estructuras políticas de Europa que, unida al protagonismo de   las “segundas generaciones” allí criadas (normalmente en escuelas francófonas),   a los retornos y a cambios residenciales, transformaron condiciones de vida y   signos diacríticos. Sin embargo, esto no supuso el debilitamiento de los lazos, fuertemente sembrados, con sus comunidades de origen.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las prácticas en torno al   flamenco en suelo belga ocurren en un medio que podemos considerar un   “entramado cultural” compuesto por la confluencia de diversos hechos culturales   y un código compartido por los agentes, con diferentes intereses y valores en   conflicto y negociación, referentes comunes e interacción mutua (Martí i Pérez   2004). El propio flamenco constituye, históricamente, un entramado de   conexiones. Dos cuestiones nos hablan de esto especialmente. La primera es que   no se puede entender sin las aportaciones de otros folklores y formas   expresivas (negroafricanas, caribeñas, hispanas, sudamericanas), que fueron   reconvertidas a lo andaluz. La segunda es que, desde que se codificó en el   siglo XIX, ha sido un producto de consumo a escala internacional. En el contexto   actual, incluso podemos afirmar, con Y. Aoyama (2007), que la resiliencia de   una cultura regionalmente definida, como es el flamenco, depende en gran medida de la presencia de comunidades transnacionales.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana"><b>El entramado</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La noción de “entramado cultural”   enfatiza el encuentro entre actores de distintos universos culturales en el   contexto de la globalización. En correspondencia con esto, es importante   (aunque no entremos aquí en ello) la revisión de la relevancia social de los   eventos musicales y la posibilidad de cambios formales, semánticos y   funcionales de las manifestaciones musicales, aplicando la idea de   transculturalidad: trasvases culturales entre estratos socioculturales   diferentes (véase Martí i Pérez 1996). Antes de observar el “entramado en acción”   es preciso incidir en dos aspectos relacionales centrales: la existencia de una   amplia red de conexiones, y algunos elementos relevantes sobre el código, que   constituye el conjunto de referencias centrales para la comunicación, la   pertenencia, la legitimidad, los posicionamientos y los movimientos de los artistas en este contexto.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><em><b>Conexiones</b></em></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El flamenco está presente día a   día en Bélgica desde la llegada de los emigrantes españoles. En su bagaje   cultural, muchos llevaron el flamenco y, desde luego, el folklore, como   referencia, memoria y fuente de sentido de pertenencia que permitió la   construcción de un “lugar” en un entorno extraño (véase Pistrick e Isnart   2013). No es casualidad que muchos emigrantes activaran allí una disposición   hacia el flamenco que no habían desarrollado en España, pues posibilitó   encuentros o reuniones, actuaciones, fiestas, formación de asociaciones y   clases de baile, que serían claves para el mantenimiento y desarrollo de sus   señas de identidad y para la integración, tanto entre la propia comunidad   emigrante como en la sociedad local. Desde entonces se han formado en suelo   belga redes de conexiones transnacionales entre agentes que han activado   vínculos locales, idas y venidas, flujos de información, llamadas a paisanos y   contactos interétnicos. Es necesario recalcar que, según lo observado en el   trabajo de campo, lo transnacional funciona realmente de forma “translocal”,   sin que deba identificarse mecánicamente con lo cosmopolita: aunque ambas   realidades se retroalimentan, el cosmopolitismo consiste en la pluralidad y   eventualmente la mezcla de culturas encarnada por sujetos que inscriben esa   pluralidad en sus biografías; mientras que lo transnacional (o lo “translocal”)   no implica necesariamente la incorporación de otros códigos culturales con los   que se convive, ni el desarrollo de un sentido de pertenencia desterritorializado.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Algunos emigrantes crearon   pronto restaurantes-tablaos en los que las interpretaciones artísticas (a   menudo “impuras” desde la ortodoxia flamenca) para un público nativo poco   exigente que buscaba exotismo en casa convivieron con la nostalgia y el ideal   de “pureza” de los “aficionados”,<a href="#_ftn2" name="_ftnref2" title=""><sup>[2]</sup></a> como ocurrió por ejemplo en   Estados Unidos (Asensio Llamas 2004; Fatás Cabeza 2005). Estos se reunían allí,   en torno al “flamenco de verdad” (según ellos), cuando el restaurante se   cerraba al público belga (Ruiz Morales 2011a). En estos locales trabajaron   artistas andaluces y españoles residentes en Bélgica pero también en España,   Francia y otros Estados. A la vez, numerosos artistas de la emigración, cuando   acudían en las vacaciones veraniegas a sus localidades de origen, se integraban   en los círculos flamencos. También empezaron a viajar a España, desde el inicio   del <em>boom</em> turístico de los años&nbsp;60, aficionados belgas que iban en busca   del flamenco “auténtico” (en ciertos barrios, localidades, ventas y peñas), tablaos, clases de baile, fiestas, o simplemente de manifestaciones “típicas”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hoy han desaparecido aquellos   restaurantes y otros contextos de sociabilidad flamenca en Bruselas y Flandes.   Pero se han acentuado exponencialmente las redes de comunicación, así como los   desplazamientos cotidianos de artistas y otros agentes a Andalucía, Madrid y Barcelona, y a Holanda, Francia, ­Alemania, Gran Bretaña…</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay una tradición de uso   “interno” del flamenco, llevada por los emigrantes andaluces en sus reuniones,   fiestas y asociaciones. Y otra “externa” (­orientada a la población belga),   difundida por algunos medios de comunicación y por actuaciones y discos de   grandes figuras. En la confluencia de ambas dimensiones se encuentran los   restaurantes mencionados, así como la posterior apertura de las asociaciones de   emigrantes con la organización de notorios eventos externos, y la creación de   otras, nativas (la Peña Flamenca de ­Amberes, de 1991 a 1995) o mixtas   (Muziekpublique, desde inicios de siglo hasta la actualidad). De este modo, el   flamenco ha alcanzado a formar parte activa del paisaje étnico local, y por   tanto de la construcción del imaginario sobre Bruselas como territorio global y   cosmopolita, en el que la <em>world music</em> es uno de sus sellos de identidad. Esta,   originada en relación con las migraciones y con el <em>marketing</em>, está asociada al   exotismo, a la “autenticidad” supuestamente primitiva, y a una intensidad   emocional excepcional, rasgos que son atribuidos igualmente al flamenco.   Implica, sin embargo, la realización de algunas adaptaciones musicales que   permitan su éxito comercial (Connell y Gibson 2004).<a href="#_ftn3" name="_ftnref3" title=""><sup>[3]</sup></a> Constituye un mercado de la   otredad, un imaginario multicultural (Stokes 2004) que, por otra parte, no deja   de portar cierta condescendencia respecto al “otro” desde la posición “universal”   privilegiada occidental (Žižek 1998). Viene a ser también un viaje de ida y   vuelta, ya que músicos de otras partes del mundo pueden “triunfar”, por ejemplo   intérpretes británicos de <em>reggae</em>; a esto, sin embargo, el flamenco suele ser muy renuente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En Flandes, la presencia de   emigrantes fue menor que en Bruselas; así, allí funcionan con más fuerza los   estereotipos románticos sobre el flamenco (gitanos, pasión, orientalismo,   etc.), aunque forma parte destacada de la oferta cultural habitual   especialmente de Amberes, y contribuye a construir un discurso sobre Flandes   como lugar vinculado a España y abierto a la cultura. Hay allí una afición nativa conocedora y muy activa.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Las conexiones y   “desplazamientos” se han intensificado con el recurso a Internet, herramienta   que hoy forma parte cotidiana de este entramado. Este medio permite que los   lazos traspasen también las fronteras del tiempo, al posibilitar el acceso a   los clásicos (Aix Gracia 2005). El panorama local es abigarrado: a la presencia   de emigrantes procedentes de diversas partes del mundo (sobre todo en Bruselas)   hay que sumar las fronteras etnolingüísticas belgas, expresadas en la   articulación política de las comunidades hablantes de francés, neerlandés y   alemán. La problemática etnolingüística, con las políticas expansivas y a   menudo proselitistas de las comunidades francófona y neerlandófona, conduce a   que la adscripción étnica constituya un componente habitualmente empleado en las relaciones (Deprez y Vos 1998).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">En esta dinámica, lo local se   transnacionaliza, y se refuerza en ello. Por ejemplo, existe desde 1990 un   Rocío en Vilvoorde (réplica de la romería de Almonte, Huelva), una Feria   andaluza en Bruselas desde 1992, y otra en Boom (Amberes) desde 2005 (y algunas   menores), creadas por los emigrantes andaluces, y que siguen hoy enormemente vivas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">En suma: se viene dando en torno   al flamenco una concurrencia de emigrantes y nativos, españoles y belgas,   andaluces (y asturianos, madrileños…), neerlandófonos y francófonos, viejos y   jóvenes, nativos de “aquí” y de “allí”, residentes en suelo hispano y en suelo   belga, etc., lo que ha conformado desde el principio de la emigración un complejo escenario.</font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana"><em>El código</em></font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El código otorga coherencia al   entramado, pues vincula a los actores desde sus distintas posiciones.   Constituye un vehículo expresivo, normativo y valorativo, con el que orientan   sus relaciones y estrategias. Esto hace que no solo confluyan, como en el   “campo” de Bourdieu (1988 [1987], 1995 [1992]), disposiciones inconscientes y   capitales en pugna, sino también el marco histórico, social y étnico de los   agentes, así como sus subjetividades, discursos, deseos y visiones del mundo.   El código lo integran referentes desde los que pueden elaborar principios   comunes que les permitan, sobre todo, entenderse, integrarse, construirse en esa trama.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">La etnografía realizada nos permite “filtrar” un mínimo de elementos que constituyen tal código vinculante:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;La familiarización con un   lenguaje musical, poético, coreográfico y escenográfico. Elementos expresivos   del flamenco y su estética, como el arrastre, los melismas, la elasticidad   rítmica y melódica, la combinación peculiar de rasgueado y punteado, etc. (véase Berlanga 2012), forman parte de la experiencia de los artistas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;El conocimiento de las   tradiciones interpretativas y, con ellas, la opción por ciertos planteamientos   respecto al flamenco y sus fundamentos artísticos, y el alineamiento con determinadas tendencias, escuelas y variantes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;La posesión de una   concepción no sólo “musical” sino también social, histórica y antropológica, así como ideológica, del flamenco y sus significados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;Un amplio conocimiento   práctico del idioma español, especialmente en sus modalidades andaluzas, que   son las que se emplean en el cante y las que utilizan los agentes de la “tradición”, que se consideran los más legitimados.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;Conocimiento de la   cultura andaluza y gitano-andaluza: relaciones familiares y de vecindad, de género y de edad, rituales sociales, etc.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Esos referentes no solo afectan   a los ámbitos cognitivo y volitivo: conocer un código se asocia a la   valoración, familiaridad, vivencia, transmisión y reproducción de esas   disposiciones, que quedan imbuidas de valor y naturalizadas, y que conllevan   determinadas normas de conducta. Por tanto, lo anterior también implica el   desarrollo y la interiorización de actitudes y valores entendidos como “flamencos”.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Pero en ese código compartido   hay discrepancias, que se manifiestan a partir de los intereses y bagajes   culturales de los agentes, y se expresan en las estrategias que llevan a cabo.   Todos deben posicionarse en torno a otra serie básica de referencias que están   “contaminadas” por los bienes y prerrogativas que proceden de la cultura flamenca. Los “valores flamencos” que todos juegan son los siguientes:</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;La concepción del “arte”:   valoración de la profundidad expresiva, de la inspiración, de los momentos “sublimes” (el “duende”),<a href="#_ftn4" name="_ftnref4" title=""><sup>[4]</sup></a> de la “naturalidad”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;La concepción del trabajo   del flamenco como una actividad distinta al resto de actividades laborales, con   dimensiones centrales relativas a la acción y a la cosmovisión. Suele   considerarse que es también (para algunos, de forma prioritaria) una forma de vida (Ruiz Morales 2014).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;El otorgamiento de una   serie de valores a su dimensión social: principalmente el compartir, saber   divertirse, respetar a los mayores y prestar atención a las segmentaciones sociales propias del mundo flamenco.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;El comportamiento   adecuado en cada tipo de situación, en íntima relación con lo anterior:   iniciación, actuaciones, “juergas”,<a href="#_ftn5" name="_ftnref5" title=""><sup>[5]</sup></a> negociación con otros agentes,   etc. Esto supone la asunción de la posición de cada uno en el campo teniendo en   cuenta su estatus (tanto adscrito – edad, procedencia étnica y local, y sexo, sobre todo – como adquirido), y el correspondiente tratamiento y tipo de interacción.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">–&nbsp;La identificación mutua y el establecimiento de relaciones internas especiales en tanto que “flamencos”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los diferentes hechos culturales   en contacto, y la correspondencia en el flamenco como código con las   características señaladas, transcurren bajo atribuciones de significados a   menudo contradictorios, luchas por la ganancia de legitimidad y negociaciones   continuas. Aunque los elementos básicos del código son compartidos por   constituir puntos de referencia, en líneas generales no ocurre lo mismo con los aspectos valorativos y actitudinales que se acaban de mencionar.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Estamos ante un entramado   cultural relacionado directamente con esos intereses en conflicto y con las   identidades implicadas. Parten de bases sociales en las que resultan   determinantes la etnicidad, la clase social, el género. Y que también dependen   de las condiciones locales, sus ambiciones particulares, habilidades sociales,   capacidades artísticas, conocimiento del campo, opciones y coyunturas, lo que   se traduce y expresa en sus biografías. Entremos en esto a través de la exposición de varios casos.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>El entramado en acción</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="2" face="Verdana"><em>Entradas, posiciones, movimientos: algunas trayectorias</em></font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Voy a exponer sucintamente las   trayectorias de algunos artistas, resaltando sus concepciones, posiciones,   recursos y algunos movimientos significativos realizados. La información que   sigue proviene de encuentros y entrevistas con ellos. Aparte de esto, dada la   centralidad que cada uno ocupa en el mundo flamenco local, he tenido numerosas   referencias sobre ellos por parte de otros agentes. Igualmente, me he valido de   información disponible en prensa y en la red. Mi presencia como antropólogo   interesado por el flamenco en el extranjero fue perfectamente asumida y aceptada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Antonio,<a href="#_ftn6" name="_ftnref6" title=""><sup>[6]</sup></a> ya jubilado, había emigrado a   principios de los años&nbsp;60. En su casa se cantaba, y por ella pasaron   algunos artistas de renombre, por lo que el flamenco está presente desde su   niñez en un pueblo sevillano. Emigró huyendo de la miseria. Apenas fue a la   escuela, pues tuvo que trabajar desde niño con jornales miserables, a veces   solo por el plato de comida. En Bélgica, se convirtió en el cantaor de   referencia para toda la colonia emigrante. Era aún joven cuando llegó, por lo   que su proceso de aprendizaje continuó en Bruselas, de la mano sobre todo de un   guitarrista gitano jerezano, Cascabel de Jerez, verdadero pionero allí, y   mediante la atenta escucha de discos; también en sus retornos vacacionales a   Andalucía. Fue asiduo en todas las fiestas y actuó en muchísimas ocasiones,   hasta el principio de los años&nbsp;90. A pesar del éxito artístico, que   incluye la actuación en las grandes salas belgas, Antonio nunca dejó su trabajo   como obrero, que le proporcionaba una estabilidad económica (y jurídica) que   valoró mucho. Su disponibilidad ha dependido del trabajo legal (el flamenco se   movió en la economía sumergida a menudo), la familia y su propia concepción del   flamenco. A veces se ha negado a actuar con géneros que considera inapropiados   por ser, según su criterio, poco flamencos. Esta actitud se relaciona con la   mencionada huida de la profesionalidad, que para él no permite la suficiente libertad. Cuando se jubiló volvió a Sevilla.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Maribel es una bailaora nacida   en 1969 en Bruselas de padres asturianos, y allí reside. Su madre fue una   activa bailarina y bailaora de la emigración. Habla, como sus padres, en   español del norte, pero manifiesta que se siente flamenca desde pequeña, en su   contacto con la colonia andaluza. Además, de joven recibió clases en Andalucía,   en cuyo mundo flamenco se integró. Fue parte activa de la “segunda generación”   de flamencos, hijos de emigrantes. No busca sus actuaciones, pero la llaman   otros artistas. Sus aspiraciones no han pasado por ser “la mejor”, pese a que   cuenta con alto prestigio. Es semiprofesional, pues tiene, como hizo Antonio,   otro trabajo. Ha valorado la estabilidad que le proporciona ese empleo. Y,   sobre todo, para ella es prioritaria la vida familiar: estar con sus hijos y su   marido (español). Esto le supone en la actualidad no frecuentar demasiado los   ambientes flamencos, al contrario de lo que hizo en su juventud. Su condición   de mujer y trabajadora, por tanto, ha determinado el tipo de inserción en el   mundo del flamenco, en el que no ha dispuesto de todo el tiempo y recursos que hubieran sido ideales.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Rafael es un guitarrista   puntero, y lidera numerosas iniciativas. Nació también en la emigración, de   padres andaluces, a mediados de los años&nbsp;60, y vivió el flamenco desde la   niñez, a través de sus estancias en Andalucía (su familia retornó, aunque luego   volvió a emigrar) y entre la colonia emigrante. Lideró la entrada de la   “segunda generación” al campo del flamenco, abriéndose terreno frente a los   “antiguos” como Antonio, en una pugna abierta. Tuvo una entrada exitosa, que le   llevó a realizar numerosas giras, incluyendo largas estancias en Asia. Así,   decidió renunciar a un buen empleo estable para lanzarse al profesionalismo   flamenco. Considera que este no es compatible, para su buen desarrollo, con el   desempeño de otro trabajo, pues impide la necesaria disponibilidad. Para   Rafael, como ocurre con Antonio y con Maribel, la familia es referencia   central, pero la lleva al terreno flamenco, al contrario que aquellos. Por   ejemplo, aunque su mujer, castellanoleonesa, es ajena al mismo, su hijo se ha introducido a ese mundo a través de la percusión.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sus estrategias han pasado por   la formación musical, específicamente en el campo del jazz. Lidera grupos,   compone, y colabora en discos y actuaciones de flamenco y de otras músicas en   las que se busca un aire flamenco. También es un activo y reputado profesor de   guitarra (sin título), mantiene múltiples contactos, ejerce como <em>manager</em>, y ha   organizado numerosos eventos flamencos en Bélgica. Rafael ha ampliado su oferta   y diversificado sus estrategias, en busca de una mayor integración al mercado   de la <em>world music</em>, que Antonio no sabe qué es aunque haya contribuido a él, y a Maribel no le interesa especialmente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">André, guitarrista amberino, es   posiblemente el artista flamenco en ­Bélgica que más galas tiene al cabo del   año. Empezó aprendiendo blues y clásica. Su padre fue aficionado a la música, y   de pequeño ya sintió atracción por algún disco de guitarra flamenca. Recibió   sus primeras clases de este arte en Bruselas, de un hijo de emigrantes   andaluces. Cuando terminó sus estudios universitarios dio el paso: fue a   Andalucía a vivir el flamenco, en Córdoba. Ha grabado discos, y montado   espectáculos con notable éxito, como uno en torno a un personaje renacentista   nativo de Flandes, que fue profesor en Lovaina y vivió en España como asistente   del rey; este personaje quiso hacer una síntesis de las religiones cristiana,   musulmana y judía, y crear una universidad donde los teólogos aprendieran y   estudiaran las tres religiones. Esto ilustra el tipo de intereses y   planteamientos de André. Para él, el flamenco permite que la vida sea “más   intensa e interesante”; estudia y busca a conciencia, manteniéndose su familia   (belga) completamente al margen de esta actividad. Posee allí gran prestigio   artístico, conoce la tradición, es creativo, indaga, sabe música, compone. En   sus conciertos siempre da explicaciones al auditorio, en neerlandés, alemán,   francés o inglés según el lugar donde actúe, con conceptos sobre el flamenco   para una mejor comprensión del mismo. Esto es enormemente valorado por ese público.   Conoce bien la dinámica del mercado musical del Benelux. En sus actuaciones   recurre a artistas (residentes en ­Bélgica, Holanda y Alemania) preferentemente   de origen español o andaluz, que otorgan, para el público y los valores   predominantes allí, un sello de “autenticidad”. Mantiene lazos fuertes con   músicos de clásica y de jazz, y desarrolla proyectos con ellos. Imparte clases en una prestigiosa institución musical de Amberes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, carece ante otros   agentes (principalmente “aficionados” más “entendidos” y ciertos artistas, como   los antes mencionados) de la legitimidad que otorgan las vivencias, actitudes y   valores considerados “flamencos” que entroncan con la tradición. Lo que en   determinados aspectos es una ventaja (ser de Flandes, con formación académica,   varón y de clase social solvente), puede ser también un lastre. El propio   André, además, no comparte determinadas claves culturales flamencas (por   ejemplo la “juerga”), disfruta más del contacto social con los músicos de clásica y jazz, y reconoce de forma explícita que su cultura es otra.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Antoine es un bajista   francófono, bruselense de la generación de Maribel, Rafael y André. Está casado   con una gallega que es ajena al flamenco. Desde muy joven le interesó el idioma   español, y lo estuvo aprendiendo de forma autodidacta. El flamenco lo encontró   en 1993, ya con 25&nbsp;años, cuando escuchó a Paco de Lucía en el Palacio de   Bellas Artes de Bruselas, donde acudió por mera curiosidad. Es músico de jazz.   En el flamenco se inició con “Marquitos Vélez”, guitarrista belga de prodigiosa   técnica con quien compartía idioma nativo y otros referentes culturales.   Colaboró luego con un guitarrista español residente a caballo entre España y   Bélgica, José Toral, que cuenta con reputación en el campo de la fusión. Después   estuvo en el grupo de Emre el Turco (guitarrista turco residente en Flandes),   también indagador y con formación musical, haciendo flamenco y fusión con jazz.   Finalmente, se ha sumado al grupo de Rafael. Antoine sabe música y compone, y   ha grabado discos de jazz y alguno de fusión. Para los más cercanos a la   tradición su instrumento tiene poco que aportar, cuando no es visto   negativamente. Ha sido, pues, asiduo de las “fronteras” tanto o más que los   anteriores, aunque se haya desplazado, físicamente, menos. Sigue instalado en   estas, entre otros motivos por el instrumento que toca y porque sus   perspectivas están también en el jazz. Habiendo partido de cero en el mundo del   flamenco, dispone ya de reputación local en él; se la ha ido forjando con   empeño, estudio y enorme receptividad. Su ubicación periférica de partida ha sido, paradójicamente, su principal motor.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Thea es una importante bailaora   de Flandes más joven que los anteriores, nacida en Holanda de padre indonesio y   madre holandesa. Se inició en la música clásica, y es profesora de ballet en el   conservatorio de Amberes, en el que además ha sido capaz de introducir el baile   flamenco. Se orientó hacia el aprendizaje artístico desde muy joven, buscando   en él su salida laboral. Su interés hacia el flamenco vino también al   encontrarse con él de casualidad. Tras una experiencia frustrante en Madrid,   una importante bailaora le aconsejó ir a Andalucía. Allí, según ella, sí lo   halló. Desde entonces, son numerosas sus estancias andaluzas, principalmente en   Sevilla. No ha abandonado otros empleos para ser profesional como hizo Rafael,   sino que los ha utilizado para pagar su formación y así conseguir su objetivo.   Para ella es difícil compaginar la dedicación al flamenco con las ataduras   familiares que, por tanto, no ha buscado, como a menudo ha ocurrido con las   mujeres profesionales en la historia del flamenco. Enormemente activa y   versátil, participa en proyectos de fusión con clásica o con jazz, e incluso en coreografías paródicas. Su oferta artística y didáctica es bien diversificada.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="2" face="Verdana"><em>Inserción y redes vitales</em></font></b></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay contextos propicios para el   aprendizaje y la ganancia de espacios, que forman parte de la “tradición”. Así,   la reunión que ocurre después de actuaciones, tras las clases, yendo a   determinado lugar a partir de ciertas horas, o acudiendo a “juergas”. André,   Antoine y Thea (precisamente los que son belgas) no han participado mucho en   ellas. André se acercó tímidamente en sus inicios flamencos, Antoine se va   haciendo presente poco a poco, y Thea manifiesta no tener tiempo para ello   porque trabaja mucho. La reunión conforma un contexto de sociabilidad en el que   se aprende, puede obtenerse prestigio, conseguir información, etc. Sin embargo,   los ejemplos de André y Thea nos muestran cómo puede llegarse a tener centralidad   prescindiendo de este elemento pero contando con otros, y el de Antoine señala   cómo se puede ir integrando y ganando posiciones uniéndose de forma estratégica a determinados artistas.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Pero las nuevas condiciones   remueven el código. Escuchemos a Sofi Yero, bailaora española central en   Bélgica, hija de una artista emblemática de la emigración, hablando en un local   de Molenbeek (Bruselas) sobre el papel que tuvo y que tiene la “noche” en Bruselas:</font></p>     <blockquote>       <p><font size="2" face="Verdana">“La noche antes tenía mucho más     sentido, porque había fiestas, muchas reuniones, muchos emigrantes que querían     sentir España aquí, sentir su Andalucía, y había muchas fiestas, y ahora no.     Ahora es la otra generación, y no hay tanto. Ahora estamos más cada uno en su     casita, es diferente”.</font></p> </blockquote>     <p><font size="2" face="Verdana">Es significativo este énfasis.   La noche era cosa de los emigrantes, sobre todo de los hombres y de mujeres sin   hijos a su cargo. Tenía un componente emotivo y de relación vital para ellos:   semillero de vínculos, fuente de dotación de recursos y arena para la ejecución   de las estrategias. Hoy se pliega a las nuevas exigencias culturales, sociales   y económicas (“cada uno en su casita”). En tanto, adquieren mayor fuerza, para   tales funciones, otros medios, como es la extroversión al público local, a las   instituciones políticas y culturales, a la mediación empresarial, a los medios   de comunicación, a la presencia pública de Internet, a otras músicas presentes   en el contexto local, y a la búsqueda de mayor formación. Son recursos   utilizados intensivamente por André, Thea, Rafael y Antoine. Antonio está de   vuelta, y Maribel no compite en eso; justo por ello, es apreciada en el mercado   de la “autenticidad”.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El contexto primario de   aprendizaje del flamenco de Antonio, Rafael y Maribel fue la colonia emigrante   de la que formaban parte, e incluso (para Maribel y Antonio) la familia. El de   André, Antoine y Thea era lejano a sus redes vitales. Se habían “criado” en   otra música hasta que descubrieron el flamenco. Entonces, recurrieron a hijos   de emigrantes y André y Thea, además, al viaje iniciático a Andalucía, que no   hizo Antoine porque su instrumento musical estaba en los territorios del disco y de la academia, y no en los de la “vivencia” del flamenco.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El universo social de Antonio lo   componían básicamente españoles. ­Maribel, sobre todo durante su infancia y   juventud, también ha tejido sus redes sociales entre la colonia española. De   hecho, aunque está integrada plenamente en la sociedad local, entre esa colonia se mueve más a gusto y tiene la mayoría de vínculos.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Rafael se maneja con fluidez   entre españoles y francófonos, y dispone, desde su cercanía a la tradición y su   inmersión en otros caminos musicales, de notorio “capital transcultural” (Kiwan   y Meinhof 2011). Thea y André tienen lazos en multitud de lugares, aunque ella   no ha conocido a la colonia emigrante pionera. Además, mientras que Antonio y   Maribel han ignorado el mundo de Internet, para Rafael, André, Antoine y Thea   es básico y lo utilizan como recurso en su desempeño profesional y social.   Thea, en estos rasgos y otros como sus orígenes paternos, es militantemente   “cosmopolita”. Por esto han optado también los belgas André y Antoine, así como   Rafael. Pero esos cosmopolitas, en especial los belgas, han sufrido por parte   de los artistas que proceden de la “cuna”, dentro de campo del flamenco en   Bélgica, una radical deslegitimación en cuanto a sus prácticas y productos:   para algunos de estos, encuadrados más cerca de la “autenticidad” y la   tradición, André no tiene compás, pero ofrece contratos; Antoine no pinta nada   en el flamenco; o las bailaoras belgas exageran sus movimientos, carecen   también de compás… Por supuesto, estos tienen sus respuestas, fundamentadas en   ese cosmopolitismo que oponen al conservadurismo de los tradicionales: el   flamenco es música y no un coto cerrado, la música no tiene nacionalidad ni   fronteras y además tiene que evolucionar; los “antiguos” son cerrados, disponen   de menos información musical, carecen de curiosidad, no viven en el mundo… La   música es apta para cruzar fronteras y definir lugares (Frith 2003 [1996]), y   el elemento en el que se basan esos artistas es básicamente estético. La   preeminencia del juicio estético que esgrimen los artistas belgas genera nuevos   grupos, independientemente de su realidad extramusical, en base a la   experiencia y no a algún estado del “ser” (Campbell 1987). Esto supone un   activo para el sector cosmopolita. Sin duda, la propia práctica musical   articula las fronteras entre los grupos. Pero la apelación al individuo es   igualmente esgrimida por ellos, en la línea de las teorías sobre la   narratividad de la música en la construcción de las identidades. En este   sentido, como apuntan Born y Hesmondhalgh (2000: 32-33), tiene importancia   metodológica distinguir entre identidades individuales y colectivas, pues un   individuo puede portar varias “identidades musicales” dados el acceso a los   media, la socialización en diferentes músicas, y su propia subjetividad y experiencia.</font></p>     <p><b><font size="2" face="Verdana"><em>Buscando “modelos”</em></font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Resulta ilustrativo, para   testimoniar la complejidad del entramado, buscar “modelos” que, aún dentro de   su singularidad, puedan ejemplificar la diversidad de valores, actitudes, concepciones y pautas de actuación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">André, Antoine y Thea se   mantienen en las fronteras simbólicas de este campo, mientras que los otros   artistas mencionados ocupan centralidad precisamente porque parten de otras   fronteras (políticas, sociales, culturales), pues “pertenecen” a la emigración   y al “legítimo” flamenco. Estos han activado su centralidad simbólica: Maribel,   sobre todo, por sus vivencias de joven en la Andalucía flamenca, su   participación en la entrada al campo de la “segunda generación”, y la actividad   artística de su madre. Desde ahí, ha ahondado su pertenencia a la tradición, al   punto de priorizar el <em>gusto</em> hacia el flamenco por encima de las complicaciones   de la profesionalidad; y de optar por la familia antes que por el desempeño   profesional, lo que también la acredita, según las históricas segmentaciones de   género, en la más rancia usanza flamenca. También ha labrado su posición   central Rafael, como adalid principal de la entrada al campo de esa “segunda   generación”, y legitimado de forma especial por su “familiaridad” con el   flamenco a través de su intenso contacto con notorios flamencos en Andalucía;   además, hay aquí otra apelación a la tradición, en su papel de guitarrista que   aglutina a otros artistas, como había ocurrido en la época de los cafés   cantantes,<a href="#_ftn7" name="_ftnref7" title=""><sup>[7]</sup></a> en la que a menudo los   guitarristas solían ejercer como directores artísticos. No obstante, hace   también algo característico de las “segundas generaciones” (Baily y Collyer   2006): desde esa legitimidad, no solo recrea “su” música, sino que también experimenta y hace transformaciones.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Antonio, por su parte,   constituye el súmmum de esa pertenencia a la tradición, de la que es   encarnación, más aún en su condición de pionero y de cantaor, que es la   posición artística más irreductible en la medida en que, en el imaginario de la   tradición flamenca, las condiciones para cantar son “naturales”: no se puede   aprender en una academia, como el baile o la guitarra. Antoine en cambio es un <em>alien</em> rubio y con ojos azules, que se abre camino desde la absoluta periferia hacia   el centro. Un camino con vías, cruces, peajes y estaciones para repostar que   son ajenas al flamenco pero que le proporcionan recursos culturales de enorme   valor en el mercado; y en el que, como André y Thea, su debilidad simbólica se   convierte en una fuerza estratégica en las condiciones de demanda de <em>world     music</em>, que favorece su pleno profesionalismo. Sus recursos culturales   diversificados, su familiaridad con las tramas sociales y políticas locales,   tienen gran utilidad en medio de esos “paisajes étnicos” del mundo “dislocado” que habitan y construyen.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Antonio considera el flamenco   clásico como la expresión más lícita, y resta valor a lo que se sale de sus   cánones. En buena medida, en cuanto al papel de la música en las construcciones   identitarias, nos evoca los planteamientos de la homología estructural, según   la cual la música es función y expresión de las estructuras socioculturales de   la sociedad que la genera. Por el contrario, Rafael (como los belgas) considera   que la apertura es fundamental, siempre que se haga desde el conocimiento de lo   clásico. Defiende y practica un flamenco “moderno”, con cambios armónicos,   instrumentales, etc. Aunque “lleva” el flamenco, sin embargo crea allí el   sentido de su música (véase Negus y Román 2002), lo que abre el abanico de   significados para los oyentes belgas. Lo “moderno” se relaciona con la   hibridación, que puede por ello ser objeto de muy diversos posicionamientos,   desde el deseo al rechazo (Martí i Pérez 2008). Antonio, que porta el valor de   la “autenticidad”, la ve como un peligro.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8" title=""><sup>[8]</sup></a> No así Rafael, que apela a ella   en un sentido técnico: esto es (siguiendo a Martí i Pérez), cuando los   elementos incorporados no portan una carga semántica que entre en conflicto con   el propio género. Parafraseando a Hannerz (1998 [1996]: 220), Antonio y la   comunidad y el universo que representa “come lo que cocina en casa y hacen   música juntos”, mientras que Rafael agrega a esa comunidad mayor división del   trabajo cultural. Thea se mueve entre los dos extremos con enorme versatilidad.   Por una parte, reivindica el “baile femenino” frente a muchas de las   innovaciones actuales, y por otra realiza coreografías en las que la tradición   no constituye el marco de referencia, incluso otras que, como se ha referido,   son paródicas.<a href="#_ftn9" name="_ftnref9" title=""><sup>[9]</sup></a> Estas coreografías contarían,   si las viera, con la máxima desafección por parte de Antonio. Thea nos muestra   que sin adscripción a la identidad andaluza se puede hacer flamenco mediante la   inmersión, la exploración y la identificación con sus componentes estéticos e   históricos; y proyecta su propio cosmopolitismo, que para Antonio o Maribel   sería el “cosmopolitismo de los ricos” (Stokes 2004:&nbsp;62) aunque compartan   códigos, referentes, técnicas e imaginarios. Ella está ubicada en el pleno   mercado, moviéndose con fluidez en sus rutas, como Antoine, André y Rafael; y   al contrario que Antonio, a pesar de que él fue uno de los principales   constructores en Bélgica de la integración del flamenco al mercado local y por tanto de su transnacionalización.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Es fundamental la   inteligibilidad musical, independientemente de la diversidad de significados   que pueda otorgar al flamenco un público que es, en el contexto de la globalización,   también diverso. Para el consumidor local de músicas del mundo, el flamenco no   tiene por qué llamar a ninguna identidad fuera de sus intereses, subjetividad o   coyunturas particulares. En esta línea, para algunos autores (así, Steingress   2007) la música étnica (el flamenco lo es) ya no contribuye a la constitución   de identidades étnicas y territoriales, sino a la de “identidades individuales”   bajo las condiciones del mercado globalizado que ha separado esas manifestaciones de su contexto cultural.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Sin embargo, tales   planteamientos olvidan ese principio de inteligibilidad, fundamental en las   prácticas musicales, que es posible por el código. El cosmopolitismo sin   territorio ni historia no es posible. En el entramado al que asistimos está   omnipresente, desde Antonio hasta Thea, el contexto de referencia del flamenco:   Andalucía. Es cierto que la circulación global de artefactos culturales está   conduciendo a una permanente descontextualización y recontextualización del   conocimiento y la vivencia cultural (Berking 2003). Pero en tales procesos esto   no significa (al menos para los artistas) la pérdida de referentes étnicos,   sino su uso activo, aunque se haga desde bagajes culturales e identitarios   distintos. Los artistas belgas no se identifican como andaluces, si bien hay   casos significativos entre los pioneros más prestigiosos que nos dicen lo   contrario.<a href="#_ftn10" name="_ftnref10" title=""><sup>[10]</sup></a> Las identidades sociales aparecen fluidas y negociables.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Hay una “cultura compartida” por   todos estos artistas en torno al flamenco, y también hay fronteras étnicas.   Tener una cultura compartida no implica ser considerados como miembros del   mismo grupo étnico. El componente determinante de la etnicidad son las   relaciones (Eriksen 1993). Cuando las diferencias culturales son percibidas   como importantes en esas relaciones, el factor étnico adquiere un relieve   categórico. Dadas la constitución del flamenco como género artístico de las   clases subalternas andaluzas, la notable segmentación que se da en el mismo, y   el específico imaginario cultural que expresa, la etnicidad resulta decisiva   como adscripción legitimadora y como fuente de experiencias, recursos, redes y   referencias estéticas y antropológicas (Ruiz Morales 2011b). Todos lo saben, y   confluyen desde distintas posiciones, con la globalización como paisaje de   fondo de este encuentro entre viajeros, necesidades, proyectos y trayectorias.   En él hallamos diálogo, negociación, identidades no fijadas que se crean y   recrean con apropiaciones, combinaciones, afirmaciones, construcción de   matices, entrada de otras referencias musicales, etc. Como señala Born (2011),   la música puede ser atravesada por diversas formaciones de identidad social,   desde las más concretas e íntimas a las más abstractas, animando la   construcción de comunidades imaginadas, que reproducen o evocan formaciones   identitarias vigentes, fantaseadas, o emergentes. Recuérdense las indagaciones   de Rafael en el jazz, las recreaciones de André en su obra de inspiración   histórica, o las apuestas cosmopolitas de Thea que, paradójicamente, la emparentan   con la vieja tradición. Muchos flamencos se relacionan con otras músicas y   artes. Este acercamiento es cada vez más reclamado por artistas de otros   ámbitos, que proponen la inclusión de flamencos en sus proyectos, y por buena   parte de un público formado en la hibridación y en la exhibición o celebración de lo étnico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">El aprendizaje incluye hoy el   del lenguaje musical occidental así como el acercamiento a otros códigos   musicales y coreográficos. En estos procesos hay una conmoción de los “valores   de la etnicidad”. Y Antonio, Maribel y Rafael no son pobres emigrantes   “desterritorializados” que han tenido que entrar en el mundo de los otros;   tampoco los cosmopolitas André, Antoine y Thea quieren que el mundo de los   otros sea de ellos (véase esta dialéctica en Stokes 2007). Y todos, desde sus   condiciones, posicionamientos y relaciones, generan una cultura que no está   “limpia de etnicidad” sino todo lo contrario, con la que contribuyen a la complejidad cultural local.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Que la “juerga” sea central para   Maribel, Rafael y Antonio, pero no para André, Antoine y Thea, no se explica   solo por razones personales, ni por la globalización del mercado, sino   principalmente por sus respectivas culturas ­étnicas, que en el caso de los   primeros implica un flamenco de uso, en compañía y ritualizado. Esto también   explica por qué todos (salvo el bajista Antoine) van a Andalucía a aprender y,   como dicen algunos, a “cargar las pilas”. Nos topamos, rotundamente, con el   territorio y con lo local. La cultura étnica también nos remite a las   reacciones y estrategias en relación con la vivencia del flamenco en la niñez o   el encuentro con él por casualidad. O con la actitud ante el profesionalismo,   la implicación de la familia, o las referencias musicales que utilizan, que van   desde Johann S.&nbsp;Bach (Thea) hasta el cantaor Antonio Mairena (Antonio). En   todo caso, estos artistas belgas tienen conocimiento del contexto original de   la música, e interés en ello, al contrario de lo que ocurre en otros casos de expresiones musicales que se transnacionalizan (Eisentraut 2001).</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los agentes de la “tradición”   (señaladamente Antonio) son los más cercanos a las fuentes por su lugar de   nacimiento, adscripción étnica, vivencias desde la infancia y edad. Están más   cerca de lo “auténtico”, aunque lo auténtico, como indica J.&nbsp;Vasconcelos   (2001), no existe como tal, y sí lo “autentificado” por esos sectores que   constituirían, utilizando la expresión de este autor en su trabajo sobre el   campo del folklore portugués, “relicarios etnográficos”, que les dotan de gran capital simbólico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los artistas, a pesar de la   importancia de su adscripción de partida que les proporciona recursos y   disposiciones, revisan y activan sus identidades, se mueven, ponen en juego   valores, reinterpretan el código. Por ejemplo, aunque todos comparten la   importancia de la “inspiración”&nbsp;<a href="#_ftn11" name="_ftnref11" title=""><sup>[11]</sup></a> a la hora de interpretar (pues   si no, no serían “flamencos”), para André, Antoine, Rafael y Thea esta solo es   posible si hay mucho trabajo detrás, incluso en algún caso se rehúye de la   improvisación; mientras que no es así para Maribel y Antonio, sino todo lo   contrario. Rafael es, y se siente, tan andaluz y “flamenco” como Maribel (que,   recordemos, no es andaluza) y Antonio. Este último y Antoine nunca se han visto   ni acercado: Antoine toca teclas ascendentes, y Antonio no tiene gran interés   en las novedades. Su pertenencia a la tradición (que representaría, siguiendo   los términos de Vasconcelos, el paradigma de “reconstrucción” frente al de   “estilización”) se lo permite. Su posicionamiento contra los “modernos”   refuerza su legado, aunque resulta que este legado se ha construido en gran   parte en la misma Bruselas. Antoine, por su parte, entra en un territorio ajeno   desde otra cultura étnica, lo resignifica desde una identificación parcial (sus   aspectos musicales) y una militante conciencia cosmopolita, desde la que maneja   otras referencias. Se mueve por redes sociales mucho más amplias que Antonio y   Maribel: ya no basta con disponer del sello de “autenticidad”, con el que de todas formas no cuenta, de lo que es plenamente consciente.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana">Los artistas que confluyen en el   flamenco conforman un escenario social heterogéneo, en el que las maneras de   entender el código común son distintas en relación con las estrategias   utilizadas, sus posiciones estructurales y sus culturas étnicas. Por   sintetizar: pensemos, por ejemplo y en lo estrictamente estético, en un “palo”<a href="#_ftn12" name="_ftnref12" title=""><sup>[12]</sup></a> sencillo (porque admite pocas   variaciones, no por su dificultad de ejecución) que, lógicamente, todos   conocen, como la “granaína”. Es una bellísima elegía para lucimiento de la   guitarra (André), una luz de cante grande siguiendo la estela de don Antonio   Chacón o de Vallejo (Antonio),<a href="#_ftn13" name="_ftnref13" title=""><sup>[13]</sup></a> un mundo de posibilidades que   aún han de investigar (Antoine y Thea), un estímulo para inventar   respetuosamente (Rafael), o un “palo” que no se baila al ser de ritmo libre   (Maribel). Están en el mercado y se encuentran en el mismo escenario, pero lo   reinventan, lo adaptan, lo proveen de historia, proponen referencias. Empero,   el código está ahí: como cadena, fuente de legitimidad, texto abierto, camino,   dolor, oportunidad. Para todos, una granaína es una granaína: no se puede   interpretar desde la abstracción, sino desde el código, que está lleno de   referentes étnicos andaluces sin los que no puede concebirse. Hace falta “algo   ‘sólido’ a lo que referirse” (Revilla Gútiez 2011: 21). Pero el código se   encarna desde las propias necesidades expresivas, recursos y experiencias. Y,   aunque como dice Mitchell (1994), el flamenco demuestra la hibridación étnica   de las clases oprimidas andaluzas, uno de sus rasgos es que permite expresar el   dolor del vacío, lo que abre las puertas a cualquier individuo del mundo. Los   artistas belgas producen significados en y desde esa cultura étnica que conocen   y en la que se saben sumergir, en la que se reinstalan como “invitados”, y   forman parte de la construcción del imaginario flamenco transnacional, que   Antonio cimentó, Maribel prolongó y Rafael, como los belgas, extiende. Lo que   resulta, como se ha señalado, imprescindible para la resiliencia de esta cultura   local. Todo esto no solo se entiende desde la determinación del mercado, sino desde las posibilidades y condiciones de este entramado cultural.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Bibliografia</b></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">AIX GRACIA, Francisco, 2005,   “Flamenco, tecnología y cultura de masas: impulsos y aversiones constitutivas”,   en Julián Ruesga (comp.), <em>Intersecciones: La Música en la Cultura     Electro-Digital</em>. Sevilla,   Ayuntamiento de Sevilla, 119-135.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193140&pid=S0873-6561201600020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">AOYAMA, Yuko, 2007, “The role of consumption   and globalization in a cultural industry: the case of flamenco”, <em>Geoforum</em>, 38: 103-113.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193142&pid=S0873-6561201600020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">APPADURAI, Arjun, 1996, <em>Modernity at Large:   Cultural Dimensions of Globalization</em>. ­Minneapolis, MN, Minnesota University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193144&pid=S0873-6561201600020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">ASENSIO LLAMAS, Susana, 2004,   “El imaginario flamenco americano: aura y kitsch en la escena transnacional”, <em>Revista de Dialectología y Tradiciones Populares</em>, 59&nbsp;(2): 145-159.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193146&pid=S0873-6561201600020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">BAILY, John, y Michael COLLYER, 2006,   “Introduction: music and migration”, <em>Journal of Ethnic and Migration Studies</em>, 32&nbsp;(2): 167-182.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193148&pid=S0873-6561201600020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">BERKING, Helmuth, 2003, “&nbsp;‘Ethnicity is   everywhere’: on globalization and the transformation of cultural identity”, <em>Current Sociology</em>, 51&nbsp;(3-4): 248-264.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193150&pid=S0873-6561201600020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">BERLANGA, Miguel Á., 2012, “La   universalización del flamenco: de música mediterránea a música transnacional”, <em>Cuadernos de Etnomusicología</em>, 2: 80-100.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193152&pid=S0873-6561201600020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">BORN, Georgina, 2011, “Music and the   materialization of identities”, <em>Journal of Material Culture</em>, 16&nbsp;(4): 376-388.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193154&pid=S0873-6561201600020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">BORN, Georgina, y David HESMONDHALGH, 2000,   “Introduction: on difference, representation and appropriation in music”, en   Georgina Born y David Hesmondhalgh (comps.), <em>Western Music and Its Others:     Difference, Representation and Appropriation in Music</em>. Berkeley, Los Angeles y Londres, University of California Press, 1-58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193156&pid=S0873-6561201600020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">BOURDIEU, Pierre, 1988 [1987], <em>Cosas Dichas</em>. Barcelona, Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193158&pid=S0873-6561201600020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">BOURDIEU, Pierre, 1995 [1992], <em>Las Reglas del Arte: Génesis y Estructura del Campo Literario</em>. Barcelona, Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193160&pid=S0873-6561201600020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">CAMPBELL, Colin, 1987, <em>The Romantic Ethic and the Spirit of Modern Consumerism</em>. Oxford, Blackwell.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193162&pid=S0873-6561201600020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">CONNELL, John, y Chris GIBSON, 2004, “World   music: deterritorializing, place and identity”, <em>Progress in Human Geography</em>, 28&nbsp;(3): 342-361.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193164&pid=S0873-6561201600020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">CRUCES, Francisco, 2002,   “Niveles de coherencia musical: la aportación de la música a la construcción de   mundos”, <em>Trans: Revista Transcultural de Música</em>, 6, disponible en <a href="http://www.redalyc.org/pdf/822/82200603.pdf" target="_blank">http://www.redalyc.org/pdf/822/82200603.pdf</a> (acceso el 3/05/2012, última consulta en mayo 2016).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193166&pid=S0873-6561201600020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">DEPREZ, Kas, y Louis VOS (comps.), 1998, <em>Nationalism in Belgium: Shifting Identities</em>, 1780-1995. Nueva York, Palgrave.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193168&pid=S0873-6561201600020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">EISENTRAUT, Jochen, 2001, “Samba in Wales:   making sense of adopted music”, <em>British Journal of Ethnomusicology</em>, 10&nbsp;(1): 85-106.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193170&pid=S0873-6561201600020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">ERIKSEN, Thomas H., 1993, <em>Etnicity and Nationalism: Anthropological Perspectives</em>. Londres, Pluto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193172&pid=S0873-6561201600020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">FATÁS CABEZA, Jaime, 2005, “El   flamenco en los Estados Unidos: el mestizaje o la obsolescencia”, <em>Música Oral del Sur</em>, 6: 37-53.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193174&pid=S0873-6561201600020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">FERNÁNDEZ ASPERILLA, Ana, 2006, <em>Mineros, Sirvientas y Militantes</em>. Madrid, Fundación 1.º&nbsp;de Mayo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193176&pid=S0873-6561201600020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">FRITH, Simon, 2003 [1996],   “Música e identidad”, en Stuart Hall y Paul du Gay (comps.), <em>Cuestiones de Identidad Cultural</em>. Buenos Aires, Amorrortu, 181-213.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193178&pid=S0873-6561201600020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">HANNERZ, Ulf, 1998 [1996], <em>Conexiones Transnacionales: Cultura, Gente, Lugares</em>. Madrid, Cátedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193180&pid=S0873-6561201600020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">KIWAN, Nadia, y Ulrike H. MEINHOF, 2011, “Music   and migration: a transnational approach”, <em>Music &amp; Arts in Action</em>, 33&nbsp;(3): 3-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193182&pid=S0873-6561201600020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">MARTÍ I PÉREZ, Josep, 1996, “Música   y etnicidad: una introducción a la problemática”, <em>Trans: Revista Transcultural     de Música</em>, 1, disponible en <a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/38546/1/JMarti-1996-TRANS%20-%20M%C3%BAsica%20y%20Etnicidad_%20una%20introducci%C3%B3n%20a%20la%20problem%C3%A1tica.pdf" target="_blank">http://digital.csic.es/bitstream/10261/38546/1/JMarti-1996-TRANS%20-%20M%C3%BAsica%20y%20Etnicidad_%20una%20introducci%C3%B3n%20a%20la%20problem%C3%A1tica.pdf</a> (acceso el 14/03/2007, última consulta en mayo 2016).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193184&pid=S0873-6561201600020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">MARTÍ I PÉREZ, Josep, 2004,   “Transculturación, globalización y músicas de hoy”, <em>Trans: Revista     Transcultural de Música</em>, 8, disponible en <a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/38546/1/JMarti-1996-TRANS%20-%20M%C3%BAsica%20y%20Etnicidad_%20una%20introducci%C3%B3n%20a%20la%20problem%C3%A1tica.pdf" target="_blank">http://digital.csic.es/bitstream/10261/38546/1/JMarti-1996-TRANS%20-%20M%C3%BAsica%20y%20Etnicidad_%20una%20introducci%C3%B3n%20a%20la%20problem%C3%A1tica.pdf</a> (acceso el 17/03/2007, última consulta en mayo 2016).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193186&pid=S0873-6561201600020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">MARTÍ I PÉREZ, Josep, 2008, “Hybridization and   its meaning in the Catalan music tradition”, en Gerhard Steingress (comp.), <em>Song of the Minotaur: Hybridity and Popular Music in the Era of Globalization</em>. Münster, Hamburgo, Berlín y Londres, LIT-Verlag, 113-138.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193188&pid=S0873-6561201600020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">MITCHELL, Thimoty, 1994, <em>Flamenco Deep Song</em>. New Haven, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193190&pid=S0873-6561201600020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">NEGUS, Keith, y Patricia ROMÁN, 2002,   “Belonging and detachment: musical experience and the limits of identity”, <em>Poetics</em>, 30: 133-145.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193192&pid=S0873-6561201600020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">PISTRICK, Eckehard, y Cyril ISNART, 2013,   “Landscapes, soundscapes, mindscapes: introduction”, <em>Etnográfica</em>, 17&nbsp;(3): 503-513, disponible en <a href="http://etnografica.revues.org/3213" target="_blank">http://etnografica.revues.org/3213</a> (última consulta en mayo 2016).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193194&pid=S0873-6561201600020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">REVILLA GÚTIEZ, Sara, 2011,   “Música e identidad: adaptación de un modelo teórico”, <em>Cuadernos de Etnomusicología</em>, 1: 5-28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193196&pid=S0873-6561201600020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">RODRÍGUEZ BARRIO, Ismael, 2006,   “La inmigración española en el sector carbonífero belga”, <em>Migraciones y Exilios</em>, 7: 99-114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193198&pid=S0873-6561201600020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">RUIZ MORALES, Fernando C., 2001,   <em>Asociaciones Andaluzas en Europa</em>. Sevilla, Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193200&pid=S0873-6561201600020000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">RUIZ MORALES, Fernando C.,   2011a, “De cante, baile y toque en la emigración: sociabilidad en torno al   flamenco en Bélgica, 1956-1975”, <em>Revista de Dialectología y Tradiciones Populares</em>, 66&nbsp;(2): 433-454.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193202&pid=S0873-6561201600020000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">RUIZ MORALES, Fernando C.,   2011b, “La apropiación del patrimonio flamenco fuera de sus fronteras: el caso   de los artistas en Bélgica”, <em>AIBR: Revista de Antropología Iberoamericana</em>, 6&nbsp;(3): 289-314.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193204&pid=S0873-6561201600020000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">RUIZ MORALES, Fernando C., 2014,   “El trabajo del flamenco en un entorno cosmopolita: dinámicas y concepciones”, <em>Gazeta     de Antropología</em>, 30&nbsp;(1): #&nbsp;12, disponible en <a href="http://www.gazeta-antropologia.es/?p=4496" target="_blank">http://www.gazeta-antropologia.es/?p=4496</a> (acceso el 30/01/2014, última consulta en mayo 2016).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193206&pid=S0873-6561201600020000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">STEINGRESS, Gerhard, 2007, <em>Flamenco Postmoderno: Entre Tradición y Heterodoxia</em>. Sevilla, Signatura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193208&pid=S0873-6561201600020000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">STOKES, Martin, 2004, “Music and the global order”, <em>Annual Review of Anthropology</em>, 33: 47-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193210&pid=S0873-6561201600020000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">STOKES, Martin, 2007, “On musical   cosmopolitanism”, <em>The Macalester International Roundtable 2007</em>, #&nbsp;3,   disponible en <a href="http://digitalcommons.macalester.edu/intlrdtable/3" target="_blank">http://digitalcommons.macalester.edu/intlrdtable/3</a> (acceso el 18/03/2014, última consulta en mayo 2016).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193212&pid=S0873-6561201600020000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">VASCONCELOS, João, 2001, “Estéticas e políticas do folclore”, <em>Análise Social</em>, xxxvi&nbsp;(158-159): 399-433.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193214&pid=S0873-6561201600020000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">WASHABAUGH, William, 1996, <em>Flamenco: Passion, Politics, and Popular Culture</em>. Oxford y Washington, Berg.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193216&pid=S0873-6561201600020000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana">ŽIŽEK, Slavoj, 1998,   “Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional”, en   Fredric Jameson y Slavoj Žižek, <em>Estudios Culturales: Reflexiones sobre el Multiculturalismo</em>. Buenos Aires: Paidós, 137-188.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=193218&pid=S0873-6561201600020000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>NOTAS</b></font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title="">[1]</a>       Fue   posible por las ayudas de la Dirección General de Bienes Culturales de la   Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y de la Agencia Andaluza para el   Desarrollo del Flamenco.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2" title="">[2]</a>       Los   “aficionados” no son meramente quienes gustan del flamenco. Utilizando términos   de F.&nbsp;­Cruces (2002), no solo lo entienden, sino que además lo comprenden,   lo reconstruyen cognitivamente. Se otorgan un sello de distinción, en tanto que iniciados en ese mundo, hacia el que sienten plena disposición.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3" title="">[3]</a>       Es   justo lo que ocurre con el llamado “nuevo flamenco”, término de una   discográfica madrileña. A él recurren algunos flamencos en busca de penetrar en   los mercados, aunque es considerado por muchos como un producto bastardo o que no pertenece al género flamenco.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4" title="">[4]</a>       Así   se llama a un momento de excepcional e intensa magia comunicativa, que mantiene en éxtasis a los presentes.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5" title="">[5]</a>       La   “juerga” es uno de los más importantes e intensos momentos de sociabilidad y   ritualismo flamenco. Consiste en una reunión entre aficionados, en la que se   come, se bebe, se fuma. En ella los participantes charlan, bromean, discuten, proyectan, rememoran, hacen acuerdos, cantan, bailan y se celebran.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6" title="">[6]</a>       Utilizo   pseudónimos para estos casos. El resto de artistas nombrados sí constan con su nombre real.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref7" name="_ftn7" title="">[7]</a>       Período   de codificación y profesionalización del flamenco, entre mitad del siglo&nbsp;XIX y principios del&nbsp;XX.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref8" name="_ftn8" title="">[8]</a>       A pesar de la naturaleza “impura” e híbrida del flamenco, ya señalada.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref9" name="_ftn9" title="">[9]</a>       Lo   paródico pertenece realmente a la tradición flamenca, aunque el canon   “clasicista” lo repudia. W.&nbsp;Washabaugh (1996) califica el flamenco, con razón, como género irónico.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref10" name="_ftn10" title="">[10]</a>     La   bailaora Ana Ramon y el guitarrista “Ricardo Vélez” (padre del mencionado   “Marquitos”), ambos de Flandes, imaginan o esgrimen antepasados gitanos y andaluces.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref11" name="_ftn11" title="">[11]</a>     La   inspiración es antiacadémica. Depende del momento del artista, su estado de   ánimo, el ambiente… Implica libertad por su parte, y se considera fundamental   para una idónea interpretación del flamenco. Esto supone dejar la puerta abierta a la improvisación.</font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref12" name="_ftn12" title="">[12]</a>     Se llama “palo” a cada uno de los estilos del flamenco: seguiriyas, soleares, etc.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"><a href="#_ftnref13" name="_ftn13" title="">[13]</a>     Cantaores   centrales en la historia del flamenco, intérpretes y creadores excepcionales de granaínas.</font></p>      ]]></body><back>
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<ref id="B1">
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<surname><![CDATA[AIX GRACIA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
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