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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Universidad y sociedad: la pertinencia de educación superior para una ciudadanía plena]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The present article underlines the social relevance of higher education institutions at a time of growing uncertainties and unprecedented paradigm shifts. It is necessary to redefine the meaning of the notion of relevance in order to stress the development and social emancipation issues involved in it. At the same time, the intensity and speed of contemporary changes demand a parallel redefinition of the role of universities. Universities are very relevant agents when it comes to design and anticipate alternative scenarios aiming at achieving greater equity and social cohesion.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>Universidad y sociedad: la pertinencia de educaci&oacute;n superior para una ciudadan&iacute;a plena</b></p>     <p><b>University and society: the relevance of higher education towards a full citizenship</b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Betania Leite Ramalho<sup>*</sup> & Jos&eacute; Beltr&aacute;n Llavador<sup>**</sup></b></p>     <p><sup>*</sup>Profesora e investigadora de la Universidade Federal do Rio Grande do   Norte (UFRN) en Natal, Brasil.    <br>   <a href="mailto:betania.ramalho@terra.com.br">betania.ramalho@terra.com.br</a></p>     <p><sup>**</sup>Profesor e investigador de la Universidad de Valencia (UV) en Espa&ntilde;a.    <br> <a href="mailto:Jose.Beltran@uv.es">Jose.Beltran@uv.es</a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Resumo</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El presente art&iacute;culo constata la importancia de la pertinencia social de las instituciones de educaci&oacute;n superior en una era de incertidumbre creciente y de cambio de paradigma. Es necesario redefinir el significado de la noci&oacute;n de pertinencia, poniendo el acento en el desarrollo y en la emancipaci&oacute;n social. Al mismo tiempo, la intensidad y velocidad de los cambios que vienen produci&eacute;ndose exige una redefinici&oacute;n del rol de la universidad. La universidad es un actor relevante para construir y anticipar escenarios alternativos, encaminados a logar una mayor equidad y cohesi&oacute;n social. Esta misi&oacute;n es tambi&eacute;n una visi&oacute;n de la realidad social con aspiraciones universalistas, que busca hacer de la universidad un bien com&uacute;n para una ciudadan&iacute;a plena.</p>     <p><b>Palabras claves:</b> pertinencia social; ciudadan&iacute;a; desarrollo; justicia; bien com&uacute;n.</p>     <p>&nbsp;</p>      <p><b>Abstract</b></p>     <p>The present article underlines the social relevance of higher education institutions at a time of growing uncertainties and unprecedented paradigm shifts. It is necessary to redefine the meaning of the notion of relevance in order to stress the development and social emancipation issues involved in it. At the same time, the intensity and speed of contemporary changes demand a parallel redefinition of the role of universities. Universities are very relevant agents when it comes to design and anticipate alternative scenarios aiming at achieving greater equity and social c ohesion.</p>     <p> <b>Keywords:</b> social relevance; citizenship; development; justice; common good.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><i>Ser un ciudadano pleno significa pertenecer al mundo y vivir esta pertenencia desde la libre elecci&oacute;n y con el prop&oacute;sito de procurar la mejora del yo, de los otros y del mundo</i>. </p>     <p>P. Barry Clarke, <i>Ser ciudadano</i>. </p> </p>     <p><b>La educaci&oacute;n como pr&aacute;ctica de la libertad </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El educador Paulo Freire define la educaci&oacute;n como pr&aacute;ctica de libertad<a name="top1" id="top1"></a><a href="#1"><sup>1</sup></a>, pero lejos de hacer de la libertad una categor&iacute;a conceptual abstracta, la pro-pone como el medio a la vez que la meta de un proceso hist&oacute;rico de liberaci&oacute;n, enraizado en aquellos escenarios sociales concretos donde existe la alienaci&oacute;n humana: &ldquo;La liberaci&oacute;n aut&eacute;ntica, que es la humanizaci&oacute;n en proceso, no es una cosa que se deposita en los hombres. No es una palabra m&aacute;s, hueca, mitificante. Es praxis, que implica la acci&oacute;n y la reflexi&oacute;n de los hombres sobre el mundo para transformarlo&rdquo; (Freire, 1980, p. 8). </p>     <p>De manera complementaria, el PNUD pone el acento en el desarrollo humano como un derecho, cuyo objetivo es la libertad humana. &ldquo;Y esta libertad es vital para desarrollar las capacidades y garantizar los derechos. Las personas deben tener libertad para ejercer sus opciones y participar en las tomas de decisiones que afectan a sus vidas. El desarrollo humano y los derechos humanos se refuerzan mutuamente, ayudando as&iacute; a asegurar el bienestar y la dignidad de todas las personas, construyendo respeto por uno mismo y por los dem&aacute;s.&rdquo; (Taylor, 2008, p. xxvi<a name="top2" id="top2"></a><a href="#2"><sup>2</sup></a>). </p>     <p>Aunque estas brev&iacute;simas notas apenas s&iacute; pueden esbozar las l&iacute;neas principales del discurso emancipador de Paulo Freire, y aunque &eacute;ste haya centrado su preocupaci&oacute;n en el problema del analfabetismo, su menci&oacute;n es relevante a nuestro prop&oacute;sito por cuanto aborda el tema educativo desde la perspectiva de sus fines, en una visi&oacute;n que suscribimos por completo. El horizonte de fines es el que, hace ya m&aacute;s de cien a&ntilde;os, guiaba <i>Mi Credo Pedag&oacute;gico</i>, de John Dewey (1997)<a name="top3" id="top3"></a><a href="#3"><sup>3</sup></a>, un manifiesto educativo y social que no ha perdido vigencia y que puede ser le&iacute;do en clave contempor&aacute;nea: &ldquo;Creo que la educaci&oacute;n es el proceso para llegar a compartir la conciencia social, y que el ajuste de la actividad individual sobre la base de esta conciencia es el &uacute;nico m&eacute;todo seguro de reconstrucci&oacute;n social.&rdquo; </p>     <p>Nuestra reflexi&oacute;n se construye sobre una realidad que no puede obviar las connotaciones de crisis. No obstante, con programas radicales que alientan tan-to la cr&iacute;tica como la esperanza, educadores como Freire nos urgen a recuperar la unidad dial&oacute;gica entre educaci&oacute;n e investigaci&oacute;n, entre palabra y acci&oacute;n, entre praxis y reflexi&oacute;n y entre universidad y sociedad. </p>     <p><b>La constataci&oacute;n de una crisis mundial </b></p>     <p>Una reflexi&oacute;n como la que nos ocupa no puede hacer abstracci&oacute;n de un hecho que ahora mismo est&aacute; alterando de manera significativa algunas de las coordenadas que sustentan nuestro sistema social: una crisis de magnitud mundial, sin precedentes al decir de algunos analistas y que plantea interrogantes radicales (Morin, 2010). Los cambios de escala, de car&aacute;cter cuantitativo y cualitativo, de una numerosa variedad de fen&oacute;menos &ndash;demogr&aacute;ficos, medioambientales, econ&oacute;micos, sociales, tecnol&oacute;gicos, epistemol&oacute;gicos&ndash; hacen pensar en una revoluci&oacute;n comparable a las que han tenido lugar en momentos anteriores (agr&iacute;cola, industrial), dando paso a nuevos estadios civilizatorios (Burcet, 1997). </p>     <p>Estas revoluciones &ndash;si apelamos a la acepci&oacute;n que le otorga Kuhn (1975) al t&eacute;rmino&ndash; suponen un cambio de paradigma, o de modelo, en relaci&oacute;n con los per&iacute;odos anteriores. Nos encontramos, en expresi&oacute;n de Castoriadis (1988), en una aut&eacute;ntica encrucijada, buscando la salida del laberinto. Y en este preciso momento las instituciones de educaci&oacute;n superior (IES), y dentro de ella la universidad, intentan explicar la realidad quiz&aacute; con ojos viejos para fen&oacute;menos nuevos. Esta situaci&oacute;n no deja de ser parad&oacute;jica, de ah&iacute; la necesidad de repensar la pertinencia social de la educaci&oacute;n superior, el papel de la responsabilidad social universitaria y de la propia noci&oacute;n de desarrollo humano y social, as&iacute; como la importancia de establecer nuevas formas de vinculaci&oacute;n con la sociedad civil. Y todo ello hace necesario, a su vez, redefinir el rol de la educaci&oacute;n superior y reformar el pensamiento desde la educaci&oacute;n, construyendo escenarios alternativos desde la consideraci&oacute;n de la universidad como bien p&uacute;blico y con una creciente dimensi&oacute;n cosmopolita. Parafraseando a Kant, podr&iacute;amos decir que en la actualidad estamos asistiendo a un aut&eacute;ntico giro copernicano en las instituciones de educaci&oacute;n superior as&iacute; como a una &ldquo;cr&iacute;tica de la universidad pura&rdquo;. Algunas de las cuestiones enunciadas se abordar&aacute;n en las p&aacute;ginas que siguen. </p>     <p>La paradoja que se plantea en estos momentos &ndash;explicar lo nuevo desde lo viejo, o si se prefiere, desde lo no-nuevo&ndash; puede superarse si otorgamos a la nueva misi&oacute;n que asume la universidad (la tercera misi&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de la docencia e investigaci&oacute;n, que consiste en servicio o transferencia de conocimiento) un nuevo sentido. Este nuevo sentido apunta a que la universidad, adem&aacute;s de <i>explicar</i> la realidad (docencia e investigaci&oacute;n), y de <i>aplicar</i> conocimiento a la realidad (transferir conocimiento), se <i>implica</i> en la realidad (se compromete con los problemas sociales del contexto y del momento) y aprende de la propia realidad social. De manera que, en el espacio de la educaci&oacute;n superior, la universidad es una instituci&oacute;n que ense&ntilde;a pero que tambi&eacute;n aprende para transformarse a s&iacute; misma y poder intervenir en la transformaci&oacute;n y mejora de la realidad. As&iacute; pues, la universidad ense&ntilde;a e investiga, transfiere conocimiento, y adem&aacute;s se compromete en la transformaci&oacute;n de la realidad, y para ello se sumerge <i>in media res</i> con el fin de aprender de la propia realidad en un proceso dial&oacute;gico o dial&eacute;ctico. La universidad combina as&iacute; reflexi&oacute;n y acci&oacute;n: ya no bas-tan las palabras, si estas no van acompa&ntilde;adas de hechos, de cadenas o redes de acci&oacute;n. En este proceso, lo nuevo (lo <i>novum</i>, la novedad, la innovaci&oacute;n) se aborda con una mirada nueva (la que nos proporciona nuestro propio momento) que no ignora el pasado, sino que lo integra y lo recrea en un marco diferente, en un paradigma que reclama no tanto respuestas diferentes, sino sobre todo, y primero, preguntas distintas a las habituales (Beltr&aacute;n, 2009). S&oacute;lo si sabemos formular las preguntas &ldquo;pertinentes&rdquo; (oportunas) estaremos en condiciones de poder ofrecer algunas respuestas adecuadas. </p>     <p><b>La pertinencia social de la educaci&oacute;n superior </b></p>     <p>Como sucede con otros conceptos presentes en los discursos al uso sobre educaci&oacute;n, el concepto de pertinencia social es objeto de controversia. Algunos autores critican el uso esp&uacute;reo de &ldquo;pertinencia&rdquo;, aplicado a la educaci&oacute;n superior, cuando va asociado a una concepci&oacute;n centrada exclusivamente en el desarrollo econ&oacute;mico o en los requerimientos de demandas externas. Naidorf (2011, p. 48), por ejemplo, nos recuerda que la noci&oacute;n de pertinencia de educaci&oacute;n superior comienza a ser introducida &ldquo;por los documentos especializados de la UNESCO desde 1995, y es reforzada sistem&aacute;ticamente a partir de 1998, en ocasi&oacute;n del Encuentro mundial sobre la ense&ntilde;anza superior en el siglo XXI. All&iacute; la pertinencia social de la universidad es definida como la capacidad de responder a las necesidades o problemas sociales&rdquo;. Ahora bien, &ldquo;esta visi&oacute;n se enmarca en la propuesta de las nuevas formas de producci&oacute;n de conocimiento cuya caracter&iacute;stica central reviste en que la definici&oacute;n del problema de investigaci&oacute;n debe surgir a partir del contexto de aplicaci&oacute;n (...). El conocimiento pertinente surge a partir de las demandas y se enmarca en las miradas que enfocan su inter&eacute;s en lo regional y lo local. La funci&oacute;n instrumental, desde esta perspectiva, se vuelve prioritaria.&rdquo; </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La dificultad del t&eacute;rmino estriba, en buena parte, en su car&aacute;cter multidimensional y relativo, tal y como sucede con el concepto de &ldquo;calidad&rdquo;, por ejemplo. Y eso hace que los conceptos sean m&aacute;s f&aacute;cilmente instrumentalizados en su uso para sostener incluso posiciones antag&oacute;nicas. </p>     <p>En nuestro caso, para evitar cualquier tipo de equ&iacute;vocos, adoptamos como punto de partida el siguiente significado de pertinencia social de la educaci&oacute;n superior, siguiendo a Jean-Marie De Ketele (2008, p. 55), autor en el que nos apoyamos para este apartado: &ldquo;Para una instituci&oacute;n de educaci&oacute;n superior, la pertinencia supone inscribir sus objetivos dentro de un proyecto de sociedad&rdquo;. Ahora bien, como el propio autor mencionado advierte, una primera concepci&oacute;n consistir&iacute;a en decir que la educaci&oacute;n superior produce y aplica el conocimiento para favorecer el desarrollo de la sociedad, entendiendo que el desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico crea una sociedad del conocimiento. En realidad la traducci&oacute;n de esta idea, excesivamente simple y amplia en su formulaci&oacute;n, acaba traduci&eacute;ndose y oficializ&aacute;ndose (por parte de organismos como la OCDE o la OMC) en un credo o doctrina que se puede resumir as&iacute;: Puesto que el desarrollo econ&oacute;mico de las regiones depende de los esfuerzos invertidos por las instituciones que producen y difunden nuevos conocimientos cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gicos, entonces tendr&iacute;an que orientarse al mundo de los negocios, que crea m&aacute;s riqueza cuanto m&aacute;s consigue explotar esos conocimientos. </p>     <p>Esta concepci&oacute;n, sin embargo, se ve desmentida por una serie de constantes que confirman que la riqueza que produce la empresa sobre la base de la transferencia de nuevos conocimientos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos sirve de forma exclusiva a los intereses de los m&aacute;s ricos y de los m&aacute;s poderosos en detrimento de los m&aacute;s d&eacute;biles e incluso del futuro de la humanidad. Habermas (1982) ya hab&iacute;a planteado la relaci&oacute;n, en ocasiones convertida en dilema, entre conocimiento e inter&eacute;s. No podemos ignorar que el conocimiento generado y transferido no es neutral, sino que se circunscribe en pr&aacute;cticas sociales y no es ajeno a relaciones de poder. </p>     <p>En la actualidad tenemos que seguir record&aacute;ndonos continuamente que una buena parte de la humanidad sigue reclamando las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas (recordemos la reciente declaraci&oacute;n de &ldquo;hambruna&rdquo; en Etiop&iacute;a, por ejemplo), a pesar del intenso desarrollo de la ciencia y la tecnolog&iacute;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Por otra parte, la misma crisis internacional en la que estamos sumidos confirma las desconexiones graves entre ciencia y desarrollo, entre conocimiento e inter&eacute;s. En este escenario plagado de asimetr&iacute;as, no cabe imputar a los pa&iacute;ses menos avanzados la causa de su empobrecimiento a la ausencia o falta de calidad en la educaci&oacute;n superior. En estos momentos, las desigualdades se est&aacute;n agudizando en el seno de los propios pa&iacute;ses desarrollados, algunos de ellos con universidades muy bien situadas por las clasificaciones internacionales, como es el caso de Gran Breta&ntilde;a, en el que m&aacute;s de un 20% de las familias viven por debajo del umbral de la pobreza, o el caso de Espa&ntilde;a, en el que las tasas de paro est&aacute;n alcanzando cifras preocupantes, que han desbordado cualquier previsi&oacute;n. </p>     <p>Precisamente estas constataciones han provocado un cambio de mirada o de perspectiva a algunas instancias como el Observatorio de la Universidad Europea (Schoen, Laredo, Bellon y S&aacute;nchez, 2007) al incorporar la dimensi&oacute;n social a la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica a la hora de evaluar la educaci&oacute;n superior. As&iacute; los autores sugieren una evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior mediante ocho escalas de evaluaci&oacute;n o subdimensiones: los recursos humanos, la propiedad intelectual, las <i>spin off</i>, los contratos con la industria, contratos con instituciones u organismos p&uacute;blicos, la participaci&oacute;n en la toma de decisiones pol&iacute;ticas, la implicaci&oacute;n en la vida social y cultural y la comprensi&oacute;n de la ciencia por parte del p&uacute;blico. Como puede observarse, las cuatro primera escalas se refieren a la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica y las cuatro &uacute;ltimas a la dimensi&oacute;n social. De Ketele llama la atenci&oacute;n, reconociendo un avance en esta concepci&oacute;n, sobre el hecho de que las dos dimensiones est&eacute;n yuxtapuestas y no integradas, como si lo econ&oacute;mico no formara parte de lo social; y sobre la lista de indicadores aislados por los trabajos de este Observatorio, pues de los 43 recogidos, 36 pertenecen a la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica y 7 a la social, lo que ilustra el peso y el sesgo de la orientaci&oacute;n economicista. </p>     <p>A las dos concepciones anteriores (econ&oacute;mica y social), cabe a&ntilde;adir una tercera (que apunta al desarrollo de una sociedad m&aacute;s justa), que ya qued&oacute; se&ntilde;alada en los trabajos preparatorios de la Conferencia Mundial sobre Educaci&oacute;n Superior (UNESCO, 1995), en el que identificaba la pertinencia con relevancia explicando su sentido: </p>     <blockquote>La relevancia se refiere al papel de la educaci&oacute;n superior como sistema y al papel que desempe&ntilde;a cada instituci&oacute;n en la sociedad, as&iacute; como en t&eacute;rminos de lo que espera la sociedad de la educaci&oacute;n superior. Debe incluir temas como la democratizaci&oacute;n del acceso y mayores oportunidades de participaci&oacute;n en la educaci&oacute;n superior durante varias etapas de la vida, enlaces con el mundo del trabajo y las responsabilidades de la educaci&oacute;n superior respecto al sistema educativo en su conjunto. Es asimismo importante la participaci&oacute;n de la comunidad de la educaci&oacute;n superior en la b&uacute;squeda de soluciones a los problemas m&aacute;s urgentes, como la sobrepoblaci&oacute;n, el medio ambiente, la paz, la comprensi&oacute;n internacional, la democracia y los derechos humanos.</blockquote>     <p>En la propia cumbre mundial se reparti&oacute; a los cinco mil participantes una documentaci&oacute;n de orientaci&oacute;n que dedicaba un cap&iacute;tulo a la pertinencia estructurado en una enumeraci&oacute;n que dec&iacute;a: &ldquo;Ser pertinente es ir en busca... de pol&iacute;ticas, del mundo del trabajo, de otros niveles del sistema educativo, de la cultura y de las culturas, de todos, en todas partes y constantemente, de los estudiantes, de los profesores. Encuentros para ir hacia un desarrollo sostenible armonioso y corregir los desequilibrios: ... a la vez m&aacute;s internacionalizaci&oacute;n y m&aacute;s contextualizaci&oacute;n, mayor investigaci&oacute;n fundamental y mayor investigaci&oacute;n aplicada, desarrollo humano sostenible y cultura de la paz.&rdquo; </p>     <p>En esta tercera concepci&oacute;n, las tres misiones de la educaci&oacute;n superior (docencia, investigaci&oacute;n, servicio) han de contribuir a llevar a cabo objetivos tan importantes como los objetivos del milenio en materia de desarrollo, a saber: reducir la extrema pobreza y el hambre, asegurar la educaci&oacute;n primaria a todo el mundo, promover la igualdad entre los sexos y la autonom&iacute;a de las mujeres, reducir la mortalidad de los ni&ntilde;os de menos de cinco a&ntilde;os, mejorar la salud maternal, combatir el VIH/Sida, el paludismo y otras enfermedades, asegurar un medio ambiente sostenible, instaurar una sociedad mundial para el desarrollo. </p>     <p>Entre 1994 y 1995 el Banco Mundial (<i>Higher Education: the Lessson of Experience</i>) y la UNESCO (<i>Policy for Change and Development in Higher Education</i>) coincid&iacute;an en la importancia de las relaciones entre educaci&oacute;n superior y sociedad, con conclusiones opuestas. La perspectiva de la UNESCO sosten&iacute;a que la educaci&oacute;n superior es un bien p&uacute;blico y que es necesaria una internacionalizaci&oacute;n desde principio de solidaridad y cooperaci&oacute;n. Las prioridades del Banco Mundial eran otras, orientadas a una mayor integraci&oacute;n con el sector privado y empresarial, que deber&iacute;an participar en los &oacute;rganos de gobierno de las universidades, y a una mayor atenci&oacute;n al mercado, potenciando la diversificaci&oacute;n institucional, con la privatizaci&oacute;n como prioridad. Estas dos perspectivas resumen tendencias y tensiones que contin&uacute;an en la actualidad y que influyen en la re-significaci&oacute;n del rol de la educaci&oacute;n superior en la sociedad. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cualquier caso, las diferencias radicales entre estos modelos subrayan la importancia de seguir llevando a cabo una tarea de clarificaci&oacute;n conceptual, una tarea en la que han ido cobrando presencia e importancia t&eacute;rminos como &ldquo;justicia&rdquo;, &ldquo;bien p&uacute;blico&rdquo;, &ldquo;servicio p&uacute;blico&rdquo; y &ldquo;compromiso p&uacute;blico&rdquo;.</p>     <p>Sobre el concepto de justicia, los estudios de John Rawls (1971) han constitu&iacute;do una fuente constante de inspiraci&oacute;n y de discusi&oacute;n. De Ketele (2008, p. 57) resume los tres principios en los que se basa su teor&iacute;a de la justicia: </p>     <blockquote>El primero es el principio de igual libertad: cada cual ha de disfrutar de las mayores libertades fundamentales compatibles con el disfrute de esas libertades por todo el mundo. Las libertades fundamentales son la libertad de pensamiento, de religi&oacute;n, de expresi&oacute;n, de asociaci&oacute;n, de elecci&oacute;n de la profesi&oacute;n, el derecho a un juicio equitativo, el derecho a las posesiones personales, el derecho a la elegibilidad. El segundo principio es el principio de igualdad equitativa de las oportunidades: partiendo del mismo talento, todos los miembros de la sociedad han de poder disfrutar de igual acceso a todas las posiciones sociales (...) El tercer principio es el principio de diferencia: la sociedad es un sistema de posiciones diferenciales a las que les corresponden expectativas diversas en t&eacute;rminos de ingresos, riqueza, poder, ocio; pero estas desigualdades de ventajas no son injustas si contribuyen a mejorar las perspectivas de los que ocupan las posiciones sociales m&aacute;s desfavorecidas. No se puede apuntar a la igualdad de los resultados, pero s&iacute; a la igualdad de oportunidades. </blockquote>     <p>Uno de los autores en los que ha influido la teor&iacute;a de Rawls es Amartya Sen (1999), si bien &eacute;ste difiere de Rawls en su enfoque fundamental. Mientras que la teor&iacute;a de la justicia de Rawls se basa en los &ldquo;bienes primeros sociales&rdquo; (oportunidades de acceso a las posiciones sociales, ventajas socioecon&oacute;micas), la teor&iacute;a de la justicia social de Sen se basa en las &ldquo;capacidades b&aacute;sicas&rdquo; de los sujetos: capacidad de alimentarse, de cuidarse, de educarse, etc. El papel de la educaci&oacute;n superior consiste en favorecer que estas capacidades b&aacute;sicas est&eacute;n al alcance de toda la poblaci&oacute;n. </p>     <p>De Ketele (2008, p. 57) afirma que de la misma manera que el concepto de justicia es una &ldquo;construcci&oacute;n social&rdquo; que se ha reconstruir constantemente, &ldquo;la pertinencia social de la educaci&oacute;n superior, como contribuci&oacute;n al desarrollo de una sociedad m&aacute;s justa en su trabajo de producci&oacute;n de nuevos conocimientos, de formaci&oacute;n y de servicio a la sociedad es tambi&eacute;n, por tanto, una construcci&oacute;n social&rdquo;. Como tal construcci&oacute;n social, en el terreno de la producci&oacute;n de conocimiento nada es ni neutral ni inevitable. Una obviedad que, sin embargo, se ve cuestionada cuando se identifica rigor cient&iacute;fico con neutralidad. El conocimiento pertinente es conocimiento responsable y comprometido, o dicho de otra manera, adquirir y gestionar conocimiento pertinente es adquirir y gestionar compromisos sociales. Petrella (2004, pp. 142-144) nos recuerda que el rigor es urgente sobre todo en tres campos: </p>     <blockquote>En primer lugar (...), las distintas disciplinas cient&iacute;ficas deber&iacute;an garantizar ante todo el rigor cient&iacute;fico, aunque fuese asegurando una transdisciplinariedad eficaz y real y una mayor responsabilidad de los cient&iacute;ficos respecto a la colectividad y a las generaciones futuras (por la aplicaci&oacute;n, entre otros, del principio de precauci&oacute;n). En segundo lugar, pienso en el tema de la globalizaci&oacute;n. Las teor&iacute;as predominantes hoy en d&iacute;a en este campo se basan en tesis que no respetan criterio alguno de validez cient&iacute;fica, como las tesis sobre la &ldquo;naturalidad&rdquo; hist&oacute;rica y, por tanto, la &ldquo;inevitabilidad&rdquo; de las formas y los contenidos actuales de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera de las econom&iacute;as occidentales... Por &uacute;ltimo, en tercer lugar, se trata del vasto dominio que cubre el conjunto de conceptos y realidades relativas a la humanidad, a la comunidad mundial, a los bienes comunes globales, al derecho mundial y, a trav&eacute;s de ellos, a las nociones y a los fen&oacute;menos de soberan&iacute;a (&iquest;cu&aacute;l, de qui&eacute;n, c&oacute;mo?), de seguridad (&iquest;de qui&eacute;n, cu&aacute;l, por qui&eacute;n?), de representaci&oacute;n pol&iacute;tica a escala mundial, de gobierno mundial (...), de servicios p&uacute;blicos mundiales, de sistema fiscal con finalidad redistributivas, de relaciones locales/mundiales. En este campo, los cient&iacute;ficos se encuentran al principio de una gran aventura de conocimientos. </blockquote>     <p>Si la pertinencia social no es neutral, porque procura el desarrollo de sociedades justas, y pretende ampliar las oportunidades vitales de los sujetos (derechos y no privilegios) y sus capacidades, entonces la pertinencia de la educaci&oacute;n superior est&aacute; guiada por un horizonte de fines. Un horizonte que, lejos de perseguir la mercantilizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n (hacia fines de lucro, en t&eacute;rminos de Nussbaum), persigue su orientaci&oacute;n como bien p&uacute;blico, como servicio p&uacute;blico (hacia fines sin &aacute;nimo de lucro) basado en la solidaridad y en la mejora social. En la literatura sobre educaci&oacute;n superior, se ha privilegiado la idea de calidad sobre la de pertinencia, cuando es necesario advertir que el criterio de calidad est&aacute; subordinado al de pertinencia. Como se&ntilde;ala De Ketele (2008, p. 59) &ldquo;se pueden llevar a cabo acciones de calidad, pero que no sean pertinentes o que no sean las m&aacute;s pertinentes en relaci&oacute;n con las necesidades de la sociedad.&rdquo; En este sentido, tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que los indicadores de calidad han de contextualizarse necesariamente en el espacio y en el tiempo, evitando su exceso de ambici&oacute;n y su tendencia a privilegiar los indicadores cuantitativos por su facilidad de medici&oacute;n. A prop&oacute;sito de los indicadores, y de su uso en una l&oacute;gica de rankings que tambi&eacute;n alcanza a la universidad, Francisco Michavila (2011, pp. 24-25) cuestiona &ldquo;si los rankings m&aacute;s en boga son fiel reflejo de verdades absolutas&rdquo; y se apoya en la descripci&oacute;n que Charles Reed, <i>vice-chancellor </i>de la California State University, hizo en la Conferencia sobre Educaci&oacute;n Superior celebrada en Paris en septiembre de 2010<a name="top4" id="top4"></a><a href="#4"><sup>4</sup></a>, calificando los rankings globales de <i>disease</i>. Confirmando este juicio, Ellen Hazelkorn afirmaba que la historia de los rankings muestra que se miden aspectos equivocados de las universidades y que &ldquo;pueden producir distorsiones y acciones perversas&rdquo;. Estas palabras, seg&uacute;n Michavila, &ldquo;adquieren especial valor al provenir de la autora del mejor tratado publicado sobre este asunto&rdquo; y sin embargo &ldquo;no puede negarse que el mundo universitario vive una &ldquo;obsesi&oacute;n&rdquo; con estas clasificaciones internacionales peri&oacute;dicas&rdquo;, tal como observa Walshe (2007), entre otros. </p>     <p>El propio Amartya Sen, inspirador del &Iacute;ndice de Desarrollo Humano (IDH) advierte que este instrumento no contempla &ldquo;capacidades&rdquo; relevantes como las libertades pol&iacute;ticas, la participaci&oacute;n ciudadana o la seguridad. </p>     <p>As&iacute; pues, cabe concluir que el propio concepto de pertinencia en general y de pertinencia de la educaci&oacute;n superior est&aacute;n en construcci&oacute;n. En este proceso de construcci&oacute;n, surgen nociones asociadas que enriquecen, complementan y materializan algunas de las acepciones de la pertinencia. As&iacute; sucede con la Responsabilidad Social Universitaria (RSU). Seg&uacute;n Alma Herrera (2008, p. 176), &ldquo;el nuevo perfil de la RSU, que trasciende lo que com&uacute;nmente se ha denominado <i>pertinencia</i>, se refleja en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas educativas que tienden a estimular una mayor correspondencia entre el entorno y los objetivos fundamentales de las universidades.&rdquo; Ricardo Gaete por otra parte distingue tres perspectivas sobre la RSU: gerencial o directiva, transformacional y normativa. La segunda es la que m&aacute;s interesa a efectos de la reflexi&oacute;n que nos ocupa. Siguiendo al autor (Gaete, 2011, pp. 116-117) este enfoque &ldquo;ubica en la RSU la tarea de liderar los aportes y reflexiones que permitan alcanzar una mejor sociedad, m&aacute;s equitativa y m&aacute;s justa con especial atenci&oacute;n en un desarrollo m&aacute;s sustentable, en donde la universidad sea la instituci&oacute;n capaz de mostrar cu&aacute;les son las mejores formas de construir una mejor sociedad.&rdquo; Dentro de este enfoque, Gaete clasifica las diferentes iniciativas en cuatro &aacute;mbitos: formaci&oacute;n, investigaci&oacute;n, liderazgo social y compromiso social. </p>     <p>En el &aacute;mbito de la formaci&oacute;n, se destaca el aprendizaje-servicio que favorece la preparaci&oacute;n de los estudiantes para su inserci&oacute;n en la sociedad como ciudadanos responsables, m&aacute;s all&aacute; e la simple adquisici&oacute;n de competencias profesional para su desempe&ntilde;o laboral. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Respecto al &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n, la reciente Cumbre Mundial sobre la Educaci&oacute;n Superior de la UNESCO (2009) sostiene que la RSU consiste en procurar que la sociedad comprenda y pueda abordar mejor los diferentes problemas que la afectan y que tienen repercusiones en dimensiones sociales, econ&oacute;micas, cient&iacute;ficas y culturales, destacando que las instituciones de educaci&oacute;n superior deben asumir un liderazgo social en la creaci&oacute;n de conocimiento estimulando el pensamiento cr&iacute;tico y la ciudadan&iacute;a activa. </p>     <p>Sobre el liderazgo social de la universidad, Gaete acude a la &oacute;ptica cr&iacute;tica de Chomsky (2002, p. 116) en su discusi&oacute;n sobre el papel de la RSU considerando su &ldquo;funci&oacute;n liberadora y subversiva que permita a la sociedad discriminar si las actuales instituciones de orden, autoridad y dominio son &uacute;tiles en t&eacute;rminos de los derechos y necesidades humanas fundamentales.&rdquo; </p>     <p>En cuanto al compromiso social, &eacute;ste se concreta en la creaci&oacute;n de estructuras solidarias y en pol&iacute;ticas de cooperaci&oacute;n universitaria al desarrollo, que van ganando una presencia creciente en educaci&oacute;n superior tanto en los &oacute;rganos de gesti&oacute;n como en los planes de estudios y en la atenci&oacute;n a la Educaci&oacute;n para el Desarrollo. </p>     <p><b>Redefinir el desarrollo humano y social </b></p>     <p>Tampoco la noci&oacute;n de desarrollo escapa a una reciente revisi&oacute;n que le otorga nuevos significados. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) cre&oacute; un valioso instrumento, el &iacute;ndice de desarrollo humano (IDH) que combina los ingresos, la alfabetizaci&oacute;n adulta y la matr&iacute;cula escolar, y que se complementa por mediciones sobre la igualdad entre g&eacute;neros (IDG) y sobre la pobreza humana (IPH). Ahora bien, este indicador ha sido criticado debido a sus l&iacute;mites a la hora de reflejar la complejidad del bienestar del ser humano. Para superar estos l&iacute;mites, se ha desarrollado, entre otros, el &iacute;ndice de progreso genuino (IPG) que contempla valores y variables como la calidad medioambiental, la salud de la poblaci&oacute;n, la garant&iacute;a de subsistencia, la equidad, el tiempo libre y el rendimiento educativo. Tambi&eacute;n tiene en cuenta el trabajo voluntario no remunerado y el trabajo de la casa, as&iacute; como el trabajo remunerado, incorporando en total 26 variables sociales, econ&oacute;micas y medioambientales. </p>     <p>M&aacute;s all&aacute; de estas iniciativas, vale la pena destacar que &eacute;stas reflejan el cambio que se viene observando en la propia noci&oacute;n de desarrollo (Nayyar, 2008, pp. 50-51). Casi todos los indicadores manejan medidas de car&aacute;cter cuantificable. Ahora bien cuando el desarrollo se identifica o se integra en una concepci&oacute;n m&aacute;s amplia de &ldquo;bienestar&rdquo;, entonces es necesario tener en cuenta aspectos que van m&aacute;s all&aacute; de lo cuantificable. As&iacute;, la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) ha publicado recientemente una serie de vol&uacute;menes sobre el bienestar humano desde la convicci&oacute;n de que cubre algunas de las lagunas del &iacute;ndice de desarrollo humano. Seg&uacute;n sus autores, el concepto de bienestar es multidimensional, abarcando aspectos no s&oacute;lo econ&oacute;micos, sino relativos a la salud, la educaci&oacute;n, el empleo, la vivienda, el medio ambiente, la seguridad y los derechos b&aacute;sicos. Mayor complejidad alcanza todav&iacute;a esta noci&oacute;n cuando incluye adem&aacute;s expl&iacute;citamente el t&eacute;rmino &ldquo;felicidad&rdquo;, que encierra aspectos de un marcado car&aacute;cter subjetivo. Precisamente se ha tenido en cuenta esta expresi&oacute;n para ensayar un indicador de felicidad nacional bruta (FNB) a partir de la propuesta de un peque&ntilde;o reino de But&aacute;n cuya cultura se basa en valores budistas. Esta propuesta se introdujo en 1972 y rige en la actualidad el plan de desarrollo de But&aacute;n. Independientemente de lo anecd&oacute;tico que pueda parecer esta propuesta, tiene un importante valor emp&iacute;rico (puesto que constituye una experiencia puesta en pr&aacute;ctica) y tambi&eacute;n simb&oacute;lico, porque supone reconocer y operativizar el valor de aspectos inmateriales junto con aquellos aspectos materiales en los que hasta ahora se ven&iacute;a poniendo el acento exclusivamente. </p>     <p>Este tipo de cambio de paradigmas tiene consecuencias importantes para la educaci&oacute;n superior y su necesaria redefinici&oacute;n. As&iacute;, en la orientaci&oacute;n de la universidad hacia el desarrollo y la cooperaci&oacute;n, va adquiriendo cada vez m&aacute;s fuerza la articulaci&oacute;n de nuevas formas de vinculaci&oacute;n con la sociedad civil. Las instituciones de educaci&oacute;n superior pueden explorar y ensayar estos nuevos caminos a partir de la reinterpretaci&oacute;n de sus tres misiones, que ahora se integran en marcos m&aacute;s amplios: la docencia se integra en el marco de la formaci&oacute;n; la investigaci&oacute;n se integra en el marco del conocimiento, y la extensi&oacute;n se integra en el marco del servicio. </p>     <p>Desde el punto de vista de la formaci&oacute;n, las instituciones de educaci&oacute;n superior comienzan a redise&ntilde;arse para ofrecer una formaci&oacute;n continua, a lo largo de la vida. De este modo, pueden contribuir a la formaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con formatos, modalidades y enfoques muy variados. Pero esta formaci&oacute;n no ha de ser necesariamente unidireccional, sino que la propia universidad puede aprender y formarse a partir del di&aacute;logo y de la alianza con los actores de la sociedad civil: esta relaci&oacute;n puede enriquecer a las propias instituciones educativas al tiempo que contribuye al desarrollo humano y social contando para ello con los propios sujetos sociales. </p>     <p>Desde el punto de vista del conocimiento, las instituciones de educaci&oacute;n superior pueden promover proyectos de investigaci&oacute;n conjuntos con actores de la sociedad civil (sindicatos, cooperativas, ONG, movimientos sociales) y que tengan en cuenta sus necesidades y puntos de vista. Un ejemplo de este intento de convergencia entre universidad y sociedad civil lo ofrece la red Living Knowledge (<a href="http://www.livingknowledge.com" target="_blank">www.livingknowledge.com</a>) a trav&eacute;s del movimiento de las &ldquo;tiendas cient&iacute;ficas&rdquo; que favorece el acercamiento de los miembros de instituciones de educaci&oacute;n superior a los problemas de la comunidad. Otro ejemplo es la participaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior para producir y movilizar conocimiento colaborando directamente para procurar que se alcancen los objetivos de desarrollo del milenio. </p>     <p>Respecto a la funci&oacute;n de servicio, cada vez son m&aacute;s frecuentes las pr&aacute;cticas de los estudiantes implic&aacute;ndose en una comunidad local. Hasta ahora el acento se ven&iacute;a poniendo en la formaci&oacute;n de los estudiantes m&aacute;s que en el servicio que pod&iacute;an prestar a la comunidad. Sin embargo, ahora la perspectiva tiende a cambiar de manera que la formaci&oacute;n de los estudiantes se lleva a cabo a trav&eacute;s de experiencias reales y de servicios realmente prestados a la comunidad, y no de servicios recibidos de la comunidad. La noci&oacute;n de aprendizaje-servicio refleja este nuevo enfoque de la funci&oacute;n de servicio, cada vez m&aacute;s extendida y con muchos ejemplos de buenas pr&aacute;cticas, y supone una forma alternativa de vinculaci&oacute;n con la sociedad civil. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Redefinir el papel de la educaci&oacute;n superior </b></p>     <p>Como estamos se&ntilde;alando, tanto la noci&oacute;n de pertinencia como la noci&oacute;n de desarrollo est&aacute;n redefini&eacute;ndose y es necesario que sigan haci&eacute;ndolo. Pero esta necesidad perentoria de redefinici&oacute;n tambi&eacute;n se aplica a las instituciones de educaci&oacute;n superior. &ldquo;Por un lado, el papel de la universidad necesita ser pensado en el marco de un mundo caracterizado por la constante transformaci&oacute;n de modelos, de patrones y paradigmas, una metamorfosis que tal vez en ninguna &eacute;poca acaeci&oacute; de manera tan acelerada, intensa y violenta. Por otro lado, necesita pensarse el papel de la universidad teniendo como referencia la construcci&oacute;n de nuevas relaciones entre el g&eacute;nero humano y el conocimiento cient&iacute;fico y de ambos con la naturaleza, en su dimensi&oacute;n planetaria. De ah&iacute; la necesidad de pensar la configuraci&oacute;n de la universidad y cuestionar el papel actual de sus profesionales, de la ense&ntilde;anza, de la investigaci&oacute;n y de la extensi&oacute;n.&rdquo; (Brand&atilde;o y Ramalho, 2011). </p>     <p>Sin embargo, las presiones que reciben las instituciones de educaci&oacute;n superior para satisfacer expectativas y demandas de desarrollo econ&oacute;mico, al tiempo que el proceso creciente de transnacionalizaci&oacute;n del mercado de servicios universitario, dificultan la tarea de transformar el proyecto y el modelo universitario sobre principios de pertinencia, de equidad y de cohesi&oacute;n social. En palabras de Edgar Morin (2010, p. 43), &ldquo;hay una profunda ceguera sobre la naturaleza misma de lo que debe ser un conocimiento pertinente. Seg&uacute;n el dogma reinante, la pertinencia crece con la especializaci&oacute;n y con la abstracci&oacute;n. Ahora bien, un m&iacute;nimo conocimiento de lo que es el conocimiento nos ense&ntilde;a que lo m&aacute;s importante es la contextualizaci&oacute;n.&rdquo; En un sentido similar se pronuncia Boaventura de Sousa Santos (2008, p. 171) al reflexionar acerca del rol de la universidad en la construcci&oacute;n de una globalizaci&oacute;n alternativa: &ldquo;En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, la universidad ha sufrido una erosi&oacute;n en su hegemon&iacute;a, tal vez irreparable, como resultado de las transformaciones en la producci&oacute;n del conocimiento y de la transici&oacute;n que est&aacute; en proceso: del conocimiento universitario convencional hacia el conocimiento pluriuniversitario, transdisciplinar, contextualizado, interactivo, producido, distribuido y consumido con base en las nuevas tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n e informaci&oacute;n. Esto ha alterado, por un lado, las relaciones entre conocimiento e informaci&oacute;n y, por otro, las relaciones entre formaci&oacute;n y ciudadan&iacute;a.&rdquo; </p>     <p>La redifinici&oacute;n del rol de la universidad solo ser&aacute; posible a partir de una redefinici&oacute;n o reforma del pensamiento que, sin duda, tendr&aacute; que revertir y aplicarse, en un proceso de reflexividad, a la educaci&oacute;n en general y a la universidad en particular. Pero para que tenga lugar esa reforma, es preciso superar &ldquo;las dos ideas contradictorias m&aacute;s enraizadas: que la reforma de la universidad s&oacute;lo puede ser reformada por los universitarios, que la universidad nunca se autorreformar&aacute; (Santos, 2008, p. 170). Efectivamente, hemos apuntado antes algunas nuevas formas de vinculaci&oacute;n de la universidad con la sociedad civil, que sin duda tendr&aacute; que convertirse en actor y copart&iacute;cipe en la reforma de las instituciones de educaci&oacute;n superior. El propio Morin ha formulado una alternativa con su propuesta de creaci&oacute;n de Institutos de cultura fundamental, hospedados en la universidad o independientemente, con el fin de ayudar al a reforma del conocimiento, del pensamiento, de la acci&oacute;n y de la vida. &ldquo;La educaci&oacute;n superior en su conjunto y desde la participaci&oacute;n de todos los actores sociales involucrados, est&aacute; llamada a ser el actor clave en este tipo de iniciativas, as&iacute; como en la investigaci&oacute;n activa de sus resultados en el contexto del desarrollo humano.&rdquo; (GUNI, 2008, p. 75). </p>     <p>Al mismo tiempo, la reforma del pensamiento a la que apuntamos comporta un proceso reconstrucci&oacute;n de identidades. Tal identidad profesional tiene que ver con la autoimagen, la autobiograf&iacute;a y las representaciones que los docentes tienen acerca de la comunidad educativa. La actividad profesional se encuentra &iacute;ntimamente vinculada a c&oacute;mo representan su trabajo los docentes. Por lo tanto, las representaciones sobre la profesionalizaci&oacute;n organizan los proyectos para el desarrollo profesional de los docentes. Seg&uacute;n N&uacute;&ntilde;ez y Ramalho (2008), el concepto de profesionalizaci&oacute;n supone una manera de representar la profesi&oacute;n como proceso a lo largo de la historia de la docencia. Por ello, es un proceso de socializaci&oacute;n llevado a cabo por los propios sujetos. En la actualidad, la comunidad universitaria, en su doble dimensi&oacute;n docente e investigadora, est&aacute; sometiendo a evaluaci&oacute;n su propia socializaci&oacute;n, sus pr&aacute;cticas y su relaci&oacute;n con las pol&iacute;ticas educativas: est&aacute; educando al tiempo que se est&aacute; educando en el mismo proceso de formaci&oacute;n permanente que promueve y estimula. Est&aacute; reconstruyendo su profesionalidad, de acuerdo con Ramalho, N&uacute;&ntilde;ez y Gauthier (2003), en base a dos dimensiones b&aacute;sicas que constituyen una unidad: profesionalidad y profesionalismo. El primer t&eacute;rmino expresa la dimensi&oacute;n relativa al conocimiento, a los saberes, t&eacute;cnicas y competencias necesarias para el desempe&ntilde;o de su actividad profesional. El profesionalismo expresa la dimensi&oacute;n &eacute;tica, de valores y normas, de relaciones, del grupo profesional, con otros grupos. Y am-bas dimensiones est&aacute;n en un proceso dial&eacute;ctico de construcci&oacute;n permanente. </p>     <p><b>Construir escenarios alternativos </b></p>     <p>Que los cambios de modelo y de tendencia est&aacute;n siendo posibles, lo podemos constatar en diferentes regiones de nuestro mundo. A modo de ilustraci&oacute;n, nos detendremos brevemente en dos pa&iacute;ses, a ambas orillas del Atl&aacute;ntico, Brasil y Espa&ntilde;a, que adem&aacute;s est&aacute;n promoviendo v&iacute;nculos acad&eacute;micos y universitarios cada vez m&aacute;s frecuentes y m&aacute;s estrechos. En el caso de Brasil, como regi&oacute;n emergente dentro de Latinoam&eacute;rica (Orozco, 2010), apuntaremos algunos de los logros educativos y sociales m&aacute;s destacables de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, mientras que en el caso de Espa&ntilde;a, en tanto que pa&iacute;s perteneciente a la Uni&oacute;n Europea, nos fijaremos en los pr&oacute;ximos objetivos comunes marcados para la pr&oacute;xima d&eacute;cada junto con el resto de socios. La presencia de estos dos escenarios alternativos es importante porque reedita el imperativo que ya Kant enunci&oacute; como uno de sus postreros imperativos, ser capaces de ver las cosas desde el punto de vista de los otros. </p>     <p>a) Brasil en Latinoam&eacute;rica </p>     <p>La experiencia de los recientes y profundos cambios en Brasil ha merecido el calificativo de aut&eacute;ntico laboratorio social y hoy sin duda constituye un referente mundial. Siguiendo a Brand&atilde;o y a Ramalho (2011), Brasil &ldquo;a lo largo de su historia, carga con un lastre perverso al tener una distribuci&oacute;n de renta muy desigual. Ciertamente, esta situaci&oacute;n viene ejerciendo una gran influencia en la constituci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, pues interfiere directamente en la conquista de los derechos sociales. En los &uacute;ltimos tiempos, este hecho se ha alterado debido a la relativa estabilidad econ&oacute;mica del pa&iacute;s, a la considerable disminuci&oacute;n de la miseria, a la implantaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y a la creaci&oacute;n de una planificaci&oacute;n educativa con prioridades claras y precisas.&rdquo; As&iacute;, seg&uacute;n las autoras, &ldquo;entre 2003 y 2009, la pobreza en Brasil se redujo en un 43% y 31,9 millones de personas, el equivalente a m&aacute;s de la mitad de poblaci&oacute;n de Francia, ascendieron a las clases B y C. (...) Los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas implican reducir la pobreza un 50% en 25 a&ntilde;os.&rdquo; </p>     <p>El papel de la educaci&oacute;n en este cambio ha sido muy importante, con la implementaci&oacute;n de una serie de medidas intensas y extensas propiciadas gracias a la implantaci&oacute;n del Sistema Nacional de Educaci&oacute;n. En el &aacute;mbito de la ense&ntilde;anza superior, destacan, a juicio de las autoras: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- la creaci&oacute;n de la Universidad Abierta de Brasil (UAB), </p>     <p>-la ampliaci&oacute;n de plazas en la Educaci&oacute;n Superior: el n&uacute;mero de matr&iacute;culas en educaci&oacute;n presencial en la Red Federal de Educaci&oacute;n Superior que era de 568.000 en 2003 aument&oacute; a 643.000 en 2008, </p>     <p>-la creaci&oacute;n de dos Universidades Federales Tem&aacute;ticas: la Universidad Federal de la Integraci&oacute;n Latinoamericana (UNILA) y Universidad de la Integraci&oacute;n Internacional de la Lusofon&iacute;a Afrobrasile&ntilde;a (UNILAB), </p>     <p>-el Programa &ldquo;Universidad Para Todos&rdquo;, institucionalizado en el a&ntilde;o 2005, que promueve el acceso a la ense&ntilde;anza superior de estudiantes de renta baja mediante la concesi&oacute;n de becas de estudio en instituciones privadas de Ense&ntilde;anza Superior. Desde el a&ntilde;o 2005 hasta el primer semestre de 2010, han sido otorgadas 704.637 becas. </p>     <p>b) Espa&ntilde;a en Europa </p>     <p>En el caso de Espa&ntilde;a, no podemos perder de vista la crisis econ&oacute;mica internacional que le aqueja de manera singular. Es cierto que esta crisis ya est&aacute; afectando directamente, entre otras cosas, a la financiaci&oacute;n de las universidades, pero no es menos cierto, por otra parte, que tambi&eacute;n se conf&iacute;a en las instituciones de educaci&oacute;n superar para que adquieran mayor protagonismo como factor de cohesi&oacute;n social. </p>     <p>Por ello, en pleno coraz&oacute;n de la crisis, con motivo de la Presidencia Espa&ntilde;ola de la Uni&oacute;n Europea a lo largo del primer semestre del a&ntilde;o 2010, se propuso una iniciativa para alcanzar el objetivo de desarrollar una comunidad de educaci&oacute;n superior en la UE, basada en la justicia social y la calidad. Tal y como se recoge en el informe nacional <i>Pol&iacute;ticas de Cohesi&oacute;n y Equidad de la Educaci&oacute;n Superior en Espa&ntilde;a</i> (AA.VV., 2011) &ldquo;La educaci&oacute;n y su dimensi&oacute;n social se colocan, pues, en el centro de la estrategia de la UE 2020&rdquo;, destacando de esta iniciativa especialmente dos aspectos: </p>     <p>- La concepci&oacute;n de Europa como un espacio de igualdad de oportunidades lo que implica el reconocimiento de su diversidad. Desde el respeto a la misma es imprescindible que el EEES no sea el de la uniformidad y garantice la diversidad con sistemas equiparables, comparables y compatibles para el reconocimiento de estudios y de las competencias y atribuciones profesionales. </p>     <p>- Se hace necesario garantizar esa igualdad de oportunidades mediante una pol&iacute;tica de becas que promueva la efectiva movilidad con el objetivo y el compromiso de que para el a&ntilde;o 2020 el 20% de los estudiantes europeos hayan cursado al menos un a&ntilde;o fuera de su pa&iacute;s. </p>     <p>A continuaci&oacute;n se presentan los principales objetivos de la iniciativa: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ampliar el acceso a la educaci&oacute;n superior de grupos infrarepresentados por razones sociales y/o econ&oacute;micas (g&eacute;nero, minor&iacute;as sociales, umbrales econ&oacute;micos&hellip;). </p>     <p>Desarrollo de v&iacute;as flexibles de aprendizaje para adultos y estudiantes que tengan que compatibilizar el estudio con el trabajo, la familia u otras ocupaciones. </p>     <p>Asegurar la equidad, la eficiencia y la calidad para todos en educaci&oacute;n superior. </p>     <p>Mejorar la interacci&oacute;n de las universidades con las organizaciones de la sociedad civil para incrementar su nivel de respuesta a las demandas sociales. </p>     <p>Fomentar la responsabilidad social de las universidades y el retorno del conocimiento generado a la sociedad. </p>     <p>Es cierto que no hay una sola Europa dentro de Europa &ndash;como tampoco hay un solo Brasil dentro de Brasil&ndash; y que el proceso de Bolonia ha sido y sigue siendo controvertido en su aplicaci&oacute;n, pero el hecho de fijar metas que den prioridad a la dimensi&oacute;n social de la universidad (a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas de pertinencia, relevancia, compromiso, responsabilidad y cooperaci&oacute;n) es sin duda esperanzador. </p>     <p><b>La universidad como bien p&uacute;blico para una ciudadan&iacute;a plena </b></p>     <p>El reconocimiento de estos objetivos refleja, al mismo tiempo, la concepci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior como bien p&uacute;blico en pugna con su concepci&oacute;n como bien privado. El debate que se plantea entre una y otra concepci&oacute;n no es trivial. Buena parte de la discusi&oacute;n se centra en que, si la educaci&oacute;n superior es un bien privado, los que se benefician de ella &ndash;los estudiantes&ndash; deber&iacute;an pagar por recibirla. Por el contrario, si la educaci&oacute;n es un bien p&uacute;blico, entonces la sociedad tiene la responsabilidad de financiarla. &ldquo;Este argumento pertenece tanto a la filosof&iacute;a, la ideolog&iacute;a y la pol&iacute;tica como la econom&iacute;a. Aquellos que defienden la postura del bien privado est&aacute;n movidos por su interpretaci&oacute;n de las realidades econ&oacute;micas y por la creencia de que el estado no puede permitirse pagar la mayor parte del coste de una educaci&oacute;n superior de masas.&rdquo; (Altbach, 2008, p. 10). Ahora bien, la noci&oacute;n de bien p&uacute;blico como un factor importante para la financiaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior est&aacute; directamente relacionada con la pertinencia social de la misma y con las funciones que las instituciones acad&eacute;micas puedan desempe&ntilde;ar en la sociedad. La concepci&oacute;n de bien p&uacute;blico atiende a criterios universalistas, basados en la igualdad de oportunidades y en una educaci&oacute;n para todos, antes que en criterios particularistas, basados en el c&aacute;lculo de beneficios o en el &aacute;nimo de lucro. Como dicen de manera elocuente las pancartas que se ondean en las calles protestando por los recortes recientes aplicados a la educaci&oacute;n p&uacute;blica: &ldquo;La educaci&oacute;n no es un gasto, es una inversi&oacute;n&rdquo;. </p>     <p>Desde supuestos p&uacute;blicos y universalistas, la universidad puede adem&aacute;s ser una instituci&oacute;n cosmopolita que contribuya a la cultura p&uacute;blica. &ldquo;Las universidades se ubican en un espacio que no es global ni nacional, sino una interacci&oacute;n de ambos. Por ello, cabe pensar que desempe&ntilde;an un papel especialmente relevante como agentes cosmopolitas del cambio social. Para distinguir entre globalizaci&oacute;n y cosmopolitismo, puede mostrarse que este &uacute;ltimo muestra una cierta resistencia a las fuerzas del mercado y, por ello, tiene una relaci&oacute;n m&aacute;s estrecha con el desarrollo social.&rdquo; (Delanty, 2008, p. 30). En este sentido, para la universidad es necesario el cultivo de una racionalidad no instrumentalizada desde una ciudadan&iacute;a cosmopolita, esto es, desde nuevos tipos de ciudadan&iacute;a y de compromiso ciudadano, que promuevan la autonom&iacute;a de los sujetos. Porque tan solo puede haber sociedades aut&oacute;nomas, libres, cuando los ciudadanos gozan de autonom&iacute;a y de libertad. En definitiva, la Universidad, como bien p&uacute;blico, tiene que estar al servicio de la ciudadan&iacute;a plena y para ello ha de contar necesariamente con la propia ciudadan&iacute;a, superando cualquier tentaci&oacute;n de despotismo que convierta las instituciones de educaci&oacute;n superior en instancias para la ciudadan&iacute;a pero sin la ciudadan&iacute;a. </p>     <p>A lo largo de estas p&aacute;ginas hemos subrayado la importancia de la pertinencia social de las instituciones de educaci&oacute;n superior en una era de incertidumbre creciente y de cambio de paradigma. La reflexi&oacute;n acerca de esta noci&oacute;n nos ha conducido a la necesidad de redefinir su significado, otorg&aacute;ndole una dimensi&oacute;n social que pone el acento en el desarrollo y en la emancipaci&oacute;n social. Al mismo tiempo, la intensidad y velocidad de los cambios que vienen produci&eacute;ndose, y m&aacute;s en un contexto de crisis como el que estamos viviendo, exige una redefinici&oacute;n del rol de la universidad. Ahora mismo, la tercera misi&oacute;n de la universidad cobra un especial relieve para articular nuevas formas de vinculaci&oacute;n y de compromiso social. La universidad es un actor relevante para construir y anticipar escenarios alternativos, encaminados a logar una mayor equidad y cohesi&oacute;n social. Sin embargo, para que la universidad sea realmente transformadora, y no meramente adaptadora, tiene que estar dispuesta a transformarse a s&iacute; misma, tiene que ser ella misma una instituci&oacute;n abierta a la formaci&oacute;n y al aprendizaje, para procurar lo mejor de s&iacute; misma en su funci&oacute;n o misi&oacute;n de servicio a los dem&aacute;s. Esta misi&oacute;n es tambi&eacute;n una visi&oacute;n de la realidad social con aspiraciones universalistas, que busca conciliar la unidad de la humanidad con la diversidad de formas de vida, para una ciudadan&iacute;a plena. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hemos iniciado esta reflexi&oacute;n citando un texto de Paulo Freire. Quisi&eacute;ramos finalizar ahora con unas palabras inspiradas de nuevo en el legado del pensador brasile&ntilde;o, que fueron pronunciadas en una reciente conferencia inaugural de la Universidad de Valencia (Brand&atilde;o y Ramalho, 2011). Estas palabras, cargadas de sentido y de convicci&oacute;n, suponen una apertura y encierran un imperativo: &ldquo;Pensar en educaci&oacute;n y universidad como construcci&oacute;n de un conocimiento digno de la humanidad en la era planetaria es m&aacute;s que desafiante, es una opci&oacute;n &lsquo;transgresora&rsquo;&rdquo; puesto que exige &ldquo;que la instituci&oacute;n acad&eacute;mica participe de la construcci&oacute;n del proyecto educativo de las naciones, de modo que garantice la educaci&oacute;n como un derecho humano, individual y colectivo.&rdquo;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Refer&ecirc;ncias Bibliogr&aacute;ficas</b></p>     <!-- ref --><p>Altbach, P. G. (2008). <i>Funciones complejas de las universidades en la era de la globalizaci&oacute;n</i>. GUNI, 5-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S1645-7250201200020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Beltr&aacute;n, J. (2009). Introducci&oacute;n: nuevos modos de hacer educaci&oacute;n. In Beltr&aacute;n, J. (Coord.). <i>Escenarios de Innovaci&oacute;n: educaci&oacute;n y cultura com&uacute;n</i>. (pp. 19-25). Alzira: Germania,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S1645-7250201200020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Brand&atilde;o C., C &amp; Ramalho, B. L. (2011). <i>Educaci&oacute;n y Universidad. La construcci&oacute;n de un conocimiento digno de la humanidad en la era planetaria</i>. Valencia: PUV.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S1645-7250201200020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Breton, G., &amp; Lambert, M. (Ed.). (2003). <i>Universities and globalization: private linkages, public trusts</i>. Paris - Quebec: Unesco Publishing.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S1645-7250201200020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Burcet, J. (1997).<i> Ingenier&iacute;a de intangibles.</i> Alzira: Germania.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S1645-7250201200020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Castoriadis, C. (1988). <i>Los dominios del hombre: las encrucijadas del laberinto</i>. Barcelona: Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S1645-7250201200020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Chomsky, N. (2002). <i>Los l&iacute;mites de la globalizaci&oacute;n</i>. Barcelona: Ariel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S1645-7250201200020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>De Ketele, J-M. (2008). <i>La pertinencia social de la educaci&oacute;n superior</i>. GUNI, 55-59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S1645-7250201200020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Delanty, G. (2008). <i>La universidad y la ciudadan&iacute;a cosmopolita</i>. GUNI, 28-31&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S1645-7250201200020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Dewey, J. (1997). <i>Mi credo pedag&oacute;gico. </i>Le&oacute;n: Universidad de Le&oacute;n. Secretariado de Publicaciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S1645-7250201200020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Dewey, J. (1995). <i>Democracia y educaci&oacute;n. Una introducci&oacute;n a la filosof&iacute;a de la educaci&oacute;n. </i>Madrid: Morata.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S1645-7250201200020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Freire, P. (1980).<i> Pedagog&iacute;a del oprimido</i> ( 7&ordf;ed).Madrid: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S1645-7250201200020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gaete Quezada (2011). La responsabilidad social universitaria como desaf&iacute;o para la gesti&oacute;n estrat&eacute;gica de la Educaci&oacute;n Superior: el caso de Espa&ntilde;a. <i>Revista de Educaci&oacute;n</i>, 355, 109-133.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S1645-7250201200020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>GUNI (2008). La educaci&oacute;n superior en el mundo 3. <i>Educaci&oacute;n Superior: Nuevos Retos y Roles </i></p>     <p><i>Emergentes para el Desarrollo Humano y Social.</i> Madrid: Barcelona- M&eacute;xico: Mundi-Prensa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Habermas, J. (1982). <i>Conocimiento e inter&eacute;s.</i> Madrid: Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S1645-7250201200020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Hazelkorn, E. (2009). Rankings and the Battle for World Class Excellence: Institutional Strategies and Policy Choices. <i>Higher Education Management and Policy</i>, 21-1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S1645-7250201200020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> Herrera, A. (2008). <i>Responsabilidad social universitaria</i>. GUNI, 176-177.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S1645-7250201200020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Kuhn, T. (2005). <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas</i>. Madrid: FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S1645-7250201200020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Michavila, F., Ripoll&eacute;s, M. &amp; Esteve, F. (Ed.) (2011). <i>El d&iacute;a despu&eacute;s de Bolonia</i>. Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S1645-7250201200020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Montan&eacute;, A. y Beltr&aacute;n, J. (Coord.) (2011). <i>Pol&iacute;ticas de cohesi&oacute;n y equidad de la Educaci&oacute;n Superior en Espa&ntilde;a. Informe Nacional para el proyecto Alfa III: Marco Interuniversitario para una pol&iacute;tica de equidad y cohesi&oacute;n social de Educaci&oacute;n Superior. </i>[Disponible en <a href="http://www.riaipe3-alfa.eu" target="_blank">www.riaipe3-alfa.eu</a>, consultado en 28/11/2011].    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S1645-7250201200020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Morin, E. (2010). <i>¿Hacia el abismo? Globalización en el siglo XXI</i>. Barcelona: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S1645-7250201200020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Naidorf, J. (2011). Criterios de relevancia y pertinencia de la investigaci&oacute;n universitaria y su traducci&oacute;n en forma de  prioridades. <i>Rase [Revista de la Asociaci&oacute;n de Sociolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n]</i>, 4, 1-3, 48-58. [Disponible en  <a href="http://www.rase.es" target="_blank">www.rase.es</a>, consultado en 28/11/2011].    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S1645-7250201200020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nayyar, D. (2008). Repensar el desarrollo humano: la perspectiva de la felicidad nacional bruta. <i>GUNI,</i> 50-51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S1645-7250201200020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>N&uacute;&ntilde;ez, I. B. y Ramalho, B. Leite (2008). La profesionalizaci&oacute;n de la docencia: una mirada a partir de la representaci&oacute;n de las maestras de ense&ntilde;anza b&aacute;sica. <i>Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n</i>, 46, 131-137.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S1645-7250201200020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Nussbaum, M. (2010). <i>Sin fines de lucro. Por qu&eacute; la democracia necesita de las humanidades</i>. Madrid: Katz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S1645-7250201200020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Orozco S., L. E. Calidad acad&eacute;mica y relevancia social de la educaci&oacute;n. <i>RIES </i>[Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n Superior], 1-1, 24-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S1645-7250201200020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Ortega y Gasset, J. (1930). <i>Misi&oacute;n de la Universidad</i>. Madrid: Revista de Occidente.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S1645-7250201200020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Petrella, R. (2003). <i>Le mur mondial de la connaissance</i>. In G. Breton. &amp; Lambert, M. (Ed.) pp. 139148. Paris: &Eacute;dition du Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S1645-7250201200020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Rawls, J. (1971). <i>A Theory of Justice</i>. Cambridge, Massachussets: Belknap Press of Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S1645-7250201200020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ramalho, B.; N&uacute;&ntilde;ez, I. B. y Gauthier, C. (2003). <i>Formar o profesor, profissionalizar o ensino: perspectivas e desafios</i>. Porto Alegre: Sulinas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S1645-7250201200020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Schoen, A., Laredo, Ph., Bellon, B. &amp; S&aacute;nchez, P. (2007). <i>Observatory of the European University</i>. Prime Position Paper. Bruselas: CE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S1645-7250201200020000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Sen, A. (1999). <i>Developement as Freedom</i>. New York: Random House.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S1645-7250201200020000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Sotelo, I. (2008). La Universidad en la encrucijada. <i>Claves de raz&oacute;n pr&aacute;ctica</i>, 181, 66-73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S1645-7250201200020000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Sousa, Santos, B. (2008). El rol de la universidad en la construcci&oacute;n de una globalizaci&oacute;n alternativa. <i>GUNI</i>, pp. 169-171.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S1645-7250201200020000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Taylor, P. (2008). Introducci&oacute;n. <i>GUNI</i>, pp.xxvi-xxvii.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S1645-7250201200020000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>UNESCO (2009). <i>Conferencia Mundial sobre la Educaci&oacute;n Superior</i>. [Disponible en  <a href="http://www.unesco.org/education/WCHE2009/" target="_blank">http://www.unesco.org/education/WCHE2009/</a>,  consultado em 30 de Maio de 2012].    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S1645-7250201200020000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <p>Walshe, J. (2007). OECD: Worlwide &ldquo;obsession&rdquo; with league tables. <i>University World News</i>, 11, 51-54. </p>     <!-- ref --><p>Whitehead, A. N. (1965). <i>Los fines de la educaci&oacute;n.</i> (3&ordf; ed). Buenos Aires: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S1645-7250201200020000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Notas</b></p>     <p><a name="1"></a><a href="#top1"><Sup>1</Sup></a> Los autores de este art&iacute;culo han dirigido, respectivamente, un proyecto de investigaci&oacute;n titulado &ldquo;Reformas educativas y ense&ntilde;anza superior: Impactos de la Globalizaci&oacute;n en el acceso e inclusi&oacute;n social&rdquo;, centrado en Brasil y en Espa&ntilde;a. El proyecto Brasil-Espa&ntilde;a se llev&oacute; a cabo a trav&eacute;s de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN), c&oacute;digo CAPES/DGU - Edital DRI/CGCI n&ordm; 018/2009, contando con la participaci&oacute;n de los investigadores Betania Leite Ramalho (coord.), Isauro Beltr&aacute;n Nu&ntilde;ez y Adriana Val&eacute;ria Santos Diniz; y de la Universidad de Valencia, c&oacute;digo PHB 2009-008, contando con la participaci&oacute;n de los investigadores Jos&eacute; Beltr&aacute;n Llavador (coord.), Julio Hurtado Llopis y Albert Pi&ntilde;ero Guilamany. Un proyecto paralelo se desarroll&oacute; entre Brasil y Portugal, a trav&eacute;s de la Universidad Federal de Paraiba (UFPB), con la investigadora Em&iacute;lia Maria da Trindade Prestes (coord.), y de la Universidad Lus&oacute;fona de Humanidades e Tecnologia (ULHT), con el investigador Ant&oacute;nio Teodoro (coord.), y sus respectivos equipos. El presente art&iacute;culo tambi&eacute;n se enmarca en el trabajo realizado en el &aacute;mbito de la Red RIAIPE3, Programa Marco Interuniversitario para la Equidad y la Cohesi&oacute;n Social en la Educaci&oacute;n Superior, <a href="http://www.riaipe-alfa.eu" target="_blank">www.riaipe-alfa.eu</a>, financiado por la Comisi&oacute;n Europea a trav&eacute;s del Programa Alfa, Ref&ordf; DCI-ALA/19.09.01/10/21526/245-580/ALFA III(2010)84. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="2"></a><a href="#top2"><Sup>2</Sup></a> Sitio web del PNUD, consultado en 2006, citado por Taylor en la referencia mencionada.</p>     <p><a name="3"></a><a href="#top3"><Sup>3</Sup></a> En apartado V, punto 3. </p>     <p><a name="4"></a><a href="#top4"><Sup>4</Sup></a> Higher Education in a World Changed Utterly-Doing more with less, en conferencia de la OCDE/IMHE, Paris 13-15 de septiembre de 2010. </p>      ]]></body><back>
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