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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Silencio en la Casa-escondite de Yolanda Ríos Coello]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this article is to approach the work "Habitar las obsesiones" which is made by Yolanda Rios. The text aproachs it with the intefacial sphere, the hands and the silence as spatial construction methods. For that, different theoretical sights to architecture, painting and philosophy are developed. This conceptual way concludes reflecting the basic unit that makes up the work in its multiple meanings: The idea that ralated or avoided between bodies is a manner of builing spaces.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b>ARTIGOS ORIGINAIS</b></p>     <p align="right"><b>ORIGINAL ARTICLES</b></p>     <p><b>Silencio en la Casa-escondite de Yolanda R&iacute;os Coello</b></p>     <p><b>Silence in the hiding-house of Yolanda R&iacute;os Coello</b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Ventura Alejandro P&eacute;rez Su&aacute;rez&#42;</b></p>     <p>Espa&ntilde;a, artista visual. Bachillerato art&iacute;stico en el Instituto de Educaci&oacute;n Secundaria Polit&eacute;cnico de Vigo, (IESPV) grado en Bellas Artes por la Universidad de Vigo en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra (FBAUV).</p>     <p>AFILIA&Ccedil;&Atilde;O: Universidad de Vigo, Facultad de Bellas Artes de Pontevedra. Calle de la Maestranza, 2, 36002 Pontevedra, Galicia, Espa&ntilde;a</p>     <p> <b>RESUMEN:</b></p>     <p>El objetivo de este art&iacute;culo es acercarse a la obra &quot;Habitar las obsesiones&quot; de Yolanda R&iacute;os, abord&aacute;ndolo desde la relaci&oacute;n interfacial, las manos y el silencio como m&eacute;todos de construcci&oacute;n espaciales. Para eso, se desarrollan diferentes enfoques te&oacute;ricos relacionados con la arquitectura, la pintura y filosof&iacute;a. Concluye este recorrido conceptual reflejando la unidad com&uacute;n que conforma la obra en su polisemia: La idea de que relacionarse o evitarse entre cuerpos es un modo de construir espacios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> Arquitectura, cuerpo, espacio.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>ABSTRACT:</b></p>     <p>The aim of this article is to approach the work &quot;Habitar las obsesiones&quot; which is made by Yolanda Rios. The text aproachs it with the intefacial sphere, the hands and the silence as spatial construction methods. For that, different theoretical sights to architecture, painting and philosophy are developed. This conceptual way concludes reflecting the basic unit that makes up the work in its multiple meanings: The idea that ralated or avoided between bodies is a manner of builing spaces.</p>     <p><b>Keywords</b>: architecture, body, space.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>1. Introducci&oacute;n</b></p>     <blockquote><i>Los efectos ideol&oacute;gicos de mayor &eacute;xito son aquellos que carecen de palabras y no demandan m&aacute;s que un silencio c&oacute;mplice</i> (Bourdieu, 1977: 188). </blockquote>     <p>Silencio c&oacute;mplice que a la vez recorre dos sillas enfrentadas bajo una mesa, alrededor de la cual, se expande una aparentemente fr&aacute;gil construcci&oacute;n de naipes. Levantamientos que llevan impl&iacute;cito otro silencio tenso a la hora de generar estructuras cuya resistencia pende de la respiraci&oacute;n y habla de sus creadores. Cualquier soplo, cualquier movimiento en falso, har&aacute; perecer su equilibrio. </p>     <p> La obra de Yolanda R&iacute;os (Moa&ntilde;a, 1979) titulada &quot;Habitar las obsesiones&quot; (<a href="#f1">Figura 1</a> y <a href="#f2">Figura 2</a>) nos ofrece los indicios de un juego expandido que no respeta los l&iacute;mites de la mesa como fin de &quot;tablero l&uacute;dico&quot;, sino que se desborda hac&iacute;a la modificaci&oacute;n de su entorno, generando grandes tabiques transformadores de miradas, silencios y espacios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <a name="f1"><img src="/img/revistas/est/v7n14/7n14a10f1.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f2"><img src="/img/revistas/est/v7n14/7n14a10f2.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p><b>2. Cara a cara</b></p>     <p>&iquest;Qu&eacute; espacio divide el muro de naipes una vez construido? &iquest;Cu&aacute;l es el prop&oacute;sito por el que dos en una mesa se hayan propuesto el juego excesivo que acaba en aislamiento?</p>     <p>La mesa y las sillas se establece como un dispositivo cuya zona privilegia a las caras y las manos para generar espacio &iacute;ntimo. Entre los diversos modos de coexistir con individuos en un espacio dado, encontramos el &quot;espacio &iacute;ntimo interfacial&quot; (Sloterdijk, 2011: 135) como aquel espacio que es generado a partir de un encuentro entre rostros y el &quot;Quirotopo&quot; como el generado mediante las manos (Sloterdijk, 2006: 280). </p>     <p>Estos espacios faciales y manuales se conciben como unas localizaciones <i>a posteriori</i> a una relaci&oacute;n mutua entre personas. Alej&aacute;ndose del t&eacute;rmino f&iacute;sico del espacio ya presupuesto o independiente a los cuerpos que en el se sit&uacute;an, la creaci&oacute;n de espacialidades se genera a partir de diferentes m&eacute;todos en relaci&oacute;n a los cuerpos que interact&uacute;an en reciprocidad. (Sloterdijk, 2011: 541). </p>     <p>En este juego de dos en el espacio &iacute;ntimo de encaramiento no existe lugar para personas ajenas. Terceros son dirigidos, en el mejor de los casos, a impresiones laterales de este encaramiento en la mesa. La obra titulada &quot;La resurrecci&oacute;n de L&aacute;zaro&quot; de Aelbert van Ouwater (<a href="#f3">Figura 3</a>) guarda similitudes con la din&aacute;mica de visi&oacute;n que ofrece estas perspectiva lateral en la obra de Yolanda. </p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f3"><img src="/img/revistas/est/v7n14/7n14a10f3.jpg"></a>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>En el cuadro aparecen figuras de asistencia enmarcadas por una ventana en un segundo plano a la escena principal, que ven a trav&eacute;s al igual que el espectador ve por la &quot;ventana&quot; enfrentada que es el propio cuadro (Stoichita, 2005: 20). Esta pintura genera un mirada que empieza en el espacio exterior donde se situa el espectador a trav&eacute;s del interior pict&oacute;rico para luego finalizar hac&iacute;a la representatividad de otro espacio exterior, m&aacute;s all&aacute; donde se encontraba el observador. Ese atravesar el cuadro como un encadenamiento de espacios no es ajeno a &eacute;pocas m&aacute;s recientes como por ejemplo los &quot;Concetto spaziale&quot; de Lucio Fontana o en Gutai con Saburo Murakami atravesando una fila de bastidores con su cuerpo (<a href="#f4">Figura 4</a>).En la instalaci&oacute;n de Yolanda, se hace presente el posicionamiento del observador apartado del espacio interfacial, similar a las figuras de asistencia que ven por las ventanas el espacio interior de la escena central. M&aacute;s all&aacute; de la escena entre caras, otros <i>voyeurs</i> podr&aacute;n intentar ver lo que sucede en el interior de &quot;Habitar las obsesiones&quot; sin llegar a formar parte de la esfera de intimidad que ofrece el mobiliario.</p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f4"><img src="/img/revistas/est/v7n14/7n14a10f4.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>Otros modos de ver como el de soslayo, de posicionamientos oblicuos en el espacio o a escorzo de la construcci&oacute;n aumentan la p&eacute;rdida de visi&oacute;n de lo que est&aacute; al otro lado, esto es debido a la perspectiva demasiado fugada del dise&ntilde;o (<a href="#f5">Figura 5</a>). Desde estos &uacute;ltimos posicionamientos, las paredes entramadas dejan de ser ventanas para transformarse en muros opacos que sugieren una solidez arquitect&oacute;nica. </p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f5"><img src="/img/revistas/est/v7n14/7n14a10f5.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>La celos&iacute;a act&uacute;a o como modulador de lo que fue un espacio de intimidad con un <i>feedback</i> de miradas o como en el cuadro de Albert van Ouwater, vertiendo una visi&oacute;n que acerca al espectador al espacio interior principal, sin esperar respuesta por el o los que pertenecen a ese interior.</p>     <p>Cabe ahora preguntar si el juego que excede de la mesa hacia una arquitectura leve es un m&eacute;todo de incomodidad para aquellos que son ajenos y participes al di&aacute;logo espacial &iacute;ntimo dual. Y si realmente este par se conforman en su distanciamiento con desigualdad o como encuentro amable entre ese l&iacute;mite de naipes. Ya que en la esfera sensible de proximidad bipolar entre rostros no s&oacute;lo se mantiene una relaci&oacute;n afable entre los mismos, sino que pueden existir bloqueos y escudos faciales relacionados con las m&aacute;scaras, los muros (Sloterdijk, 2011: 177), las evasiones, el juego y donde el ver pasa a un vigilar. </p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>3. Dos v&iacute;as al espacio inc&oacute;modo</b></p>     <p>Alejada del posicionamiento de fondo inocuo entre los cuerpos que la habitan, las construcciones de naipes que conforman la instalaci&oacute;n recuerdan que la arquitectura no s&oacute;lo gira en torno a los que la residen, sino que intercepta y condiciona sus actitudes y experiencias.</p>     <p>El objetivo trata de analizar las dos vertientes conceptuales que confluyen en la pieza: Las actitudes del cuerpo como constructor de arquitectura o la construcci&oacute;n de espacios como generador del cuerpo pasivo (Sennett, 2007: 18), entendido este &uacute;ltimo concepto como aquellos individuos sensibles a las relaciones espaciales que entre ellos se establecen en directa relaci&oacute;n a la visi&oacute;n, escucha, olfato o tacto. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>3.1 Juego de miradas en silencio c&oacute;mplice</b></p>     <blockquote><i>El viejo esquema simple del encierro y de la clausura -del muro grueso, de la puerta s&oacute;lida que impiden entrar o salir- comienza a ser sustituido por el c&aacute;lculo de las aberturas, de los plenos y de los vac&iacute;os, de los pasos y de las transparencias</i> (Foucault, 1998: 218). </blockquote>     <p>Si bien en anteriores apartados se aborda el espacio que se genera entre la prox&eacute;mica de los cuerpos en relaci&oacute;n a sus modos de mirar &quot;uno en frente del otro&quot; o &quot;de soslayo&quot;, la pregunta se centra ahora en &iquest;qu&eacute; muro es el que divide ahora esos espacios generados, y por lo tanto, esos cuerpos? </p>     <p>La pantalla es el concepto clave a la pregunta anteriormente formulada, se trata de una superficie transformadora de la vista que la atraviesa. Zola designaba a la pintura la funci&oacute;n de pantalla que dada a su transparencia sutilmente subjetivista por las percepciones o car&aacute;cter del autor, dejaba ver tras de s&iacute; alguna representaci&oacute;n (Stoichita, 2005). Pantalla que desde el impresionismo comienza a conformarse hac&iacute;a un tamizado donde la mirada quedase interceptada sin poder atravesar la supuesta nitidez del cuadro.</p>     <p>A la inversa, la arquitectura jugar&aacute; con pantallas opacas, muros cuya funci&oacute;n importante es la de aislar un interior &iacute;ntimo a un exterior p&uacute;blico. Ofreciendo puntuales transparencias y huecos de tr&aacute;nsito interiores/exteriores como puertas, ventanas o balcones. Pantallas que desde la &quot;Casa Warnsworth&quot; hasta la obra de Dan Graham, &quot;Alteration to a Suburban House&quot; (<a href="#f6">Figura 6</a>) se hace presente que &quot;la ventana se ha ampliado hasta cubrir todo el muro&quot; (Colomina, 2006: 195). </p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f6"><img src="/img/revistas/est/v7n14/7n14a10f6.jpg"></a>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>Entre estas dos superficies que van intercambiando sus cualidades hasta formar casas transparentes y cuadros opacos, encontramos la celos&iacute;a como esa pantalla intermedia que recoge tanto lo &iacute;ntimo del muro sin rechazar la capacidad esc&oacute;pica de la ventana. </p>     <p>Actitudes del ver sin ser visto que toma el panoptismo de Foucault y que hacen de la pieza abordada una revisi&oacute;n acerca de la funci&oacute;n de la arquitectura a trav&eacute;s de cuerpos pasivos, cuyo mecanismo de vigilancia se introduce hac&iacute;a la complicidad de un silencio entre dos. &iquest;El mejor m&eacute;todo de vigilancia no es aquello que se introduce y mimetiza con el espacio m&aacute;s &iacute;ntimo entre personas y que tienen como vigilante a sus compa&ntilde;eros m&aacute;s cercanos?</p>     <p>Lo que va m&aacute;s all&aacute; de las arquitecturas que el pensador franc&eacute;s ya calificar&iacute;a de &quot;viejos esquemas simples del encierro y de la clausura&quot; (Foucault, 1998: 218) es el posicionamiento que ofrece la obra de Yolanda cuando nos topamos con una construcci&oacute;n cuya &uacute;nica entrada al interior es la de un espacio donde cabe la posibilidad de encaramiento con otro cuerpo. Ya no es la idea de vigilar pasando desapercibido. Tampoco la de terceros que observan y cuyos posicionamientos tratados anteriormente no llegan acoplarse &iacute;ntegramente entre visi&oacute;n y privacidad en la obra. Es la idea de vigilar y ser vigilado por el d&uacute;o intimo en intimidad. Se trata de un juego de miradas vigilantes en un silencio c&oacute;mplice. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>3.2 Juego de mesa en silencio tenso</b></p>     <p>La metodolog&iacute;a de este tipo de construcciones opera desde el silencio tenso como forma de llevar a cabo una arquitectura que en apariencia se deber&iacute;a derrumbar por cualquier voz o gesto brusco. Metodolog&iacute;a que adem&aacute;s ya no se centra en la vigilancia y modos de ver de un espacio interfacial, sino desde la posibilidad de las manos en construir distancias o acercamientos partiendo del tablero que ofrece la mesa hacia un exterior m&aacute;s amplio. </p>     <p>Si Lucio Fontana o Saburo Murakami rasgaban o atravesaban con su cuerpo y gesto el cuadro como pantalla que da a otro espacio. &iquest;Es posible seguir los mismos pasos de apertura en esta arquitectura de apariencia fr&aacute;gil? &iquest;Y que puede significar atravesar esta obra?</p>     <p>Este enfoque diferente se da en la instalaci&oacute;n como un m&eacute;todo de aislaci&oacute;n mediante la construcci&oacute;n con las manos. Desde actitudes corporales creadoras de espacio, se puede tratar de la materializaci&oacute;n de un silencio inc&oacute;modo entre dos, levantando un fr&aacute;gil tabique de desconexi&oacute;n. Del mismo modo, algunos juegos de mesa se pueden entender como un evitar verse cara a cara, esquivar silencios inc&oacute;modos y palabras mediante la evasi&oacute;n de las manos ocupadas que manipulan o construyen sobre la superficie compartida. </p>     <p>La instalaci&oacute;n radica es el hecho de que aparte de generar el testimonio de un juego de naipes entre dos, tambi&eacute;n deja tras de s&iacute; la consiguiente transformaci&oacute;n del <i>modus</i> espacial en ese juego y su habitar. Se podr&iacute;a definir que lo que dos han construido en conjuntos es, en definitiva, lo que les separa. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como materializaci&oacute;n de los l&iacute;mites de prox&eacute;mica y de confianza que se ofrece hac&iacute;a el p&uacute;blico, quien pretenda &quot;romper el hielo&quot; con el que construye al otro lado de la mesa deber&aacute; derrumbar la arquitectura, y por tanto el silencio, que la mantiene estable.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>4. Conclusi&oacute;n</b></p>     <p>&quot;Habitar las obsesiones&quot; parte de la mesa como eje central que divide los actos de la vista y de la mano a dos conclusiones: desde la vista, se establece el espacio interfacial como base donde se construye un dispositivo del acto de ver en sus dos vertientes (ver &#8211; ser visto) y de modo (ver &#8211; no ver). Desde estos actos se aporta un enfoque que dialoga con m&eacute;todos de vigilancia sociales. Autovigilancia que se diluye imperceptiblemente en la esfera &iacute;ntima y que junto con las celos&iacute;as hacen patentes que &quot;la incapacidad de cuestionamiento es lo que convierte a la arquitectura en una de las estructuras ideol&oacute;gicas y una de las representaciones del poder m&aacute;s eficaces y poderosas&quot; (G. Cort&eacute;s, 2010: 25).</p>     <p>La obra toma las pantallas necesarias para poder modular la mirada seg&uacute;n la situaci&oacute;n que ocupe el cuerpo espectador en el espacio. La celos&iacute;a construida se mueve entre la pantalla n&iacute;tida que seg&uacute;n Zola deber&iacute;a conformar la pintura como ventana, hasta la arquitectura cuya pantalla opaca aisla de un exterior p&uacute;blico a un interior &iacute;ntimo. Ideas que durante el curso de los a&ntilde;os el cuadro se tamiza y la arquitectura se trasluce, manteni&eacute;ndose la celos&iacute;a como un mediador que agrupa cualidades de los dos &uacute;ltimos. Desde la mano, la metodolog&iacute;a que genera toda la estructura de la obra se enfoca en una construcci&oacute;n obsesiva cuyo medio y fin es evitar el encuentro interfacial. La obra no se traduce aqu&iacute; a construcciones de vigilancia, sino en la aislaci&oacute;n que confiere la mano en su hacer evasivo.</p>     <p>Juego de miradas, de manos, de habitar un espacio, la idea esencial de construcci&oacute;n en la pieza se mantiene, pese a los diversos enfoques que se han recorrido, como una ayuda de vincular y desvincular los cuerpos que generan su espacio. Construir no es s&oacute;lo una unidad en la tr&iacute;ada del habitar y pensar heideggerianos, sino que tambi&eacute;n construir es coexistir entre un &quot;nosotros&quot; y un aislarse de &quot;otros&quot;. &quot;Habitar las obsesiones&quot; alude a que relacionarse o evitarse entre cuerpos son tambi&eacute;n modos de generar espacios. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Referencias:</b></p>     <!-- ref --><p>Bourdieu, Pierre (1977) <i>Outline of a Theory of Practice.</i> Londres: Cambridge University Press. ISBN 9780521291644&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440348&pid=S1647-6158201600020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Colomina, Beatriz (2006) Doble exposici&oacute;n. Arquitectura a trav&eacute;s del arte. Madrid: Akal Arte Contepor&aacute;neo. ISBN 9788446016298&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440349&pid=S1647-6158201600020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Foucault, Michel (1998) <i>Vigilar y castigar</i>. <i>Nacimiento de la prisi&oacute;n</i>. Madrid: SigloXXI. ISBN 987-98701-4-X&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440350&pid=S1647-6158201600020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G. Cort&eacute;s, Jos&eacute; Miguel (2010) <i>La ciudad cautiva. Control y vigilancia en el espacio urbano.</i> Madrid: Akal Arte Contempor&aacute;neo. ISBN 9788446027850&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440351&pid=S1647-6158201600020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sennett, Richard (2007) <i>Carne y Piedra: El cuerpo y la ciudad en la civilizaci&oacute;n occidental.</i> Madrid: Alianza Editorial. ISBN 9788420694894&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440352&pid=S1647-6158201600020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sloterdijk, Peter (2011) <i>Esferas I. Burbujas. Microesferolog&iacute;a.</i> Madrid: Siruela. ISBN 9788478446544&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440353&pid=S1647-6158201600020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sloterdijk, Peter (2006) Esferas III: Espumas. Esfelorog&iacute;a plural. Madrid: Siruela. ISBN 9788478449514&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440354&pid=S1647-6158201600020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Stoichita, Victor (2005) <i>Ver y no ver.</i> Madrid: Siruela. ISBN 9788478448661&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1440355&pid=S1647-6158201600020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>Artigo completo recebido a 23 de dezembro de 2015 e aprovado a 10 de janeiro de 2016</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a href="#topc0">Endere&ccedil;o para correspond&ecirc;ncia</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><a name="c0"></a>Correio eletr&oacute;nico: <a href="mailto:ven-tu@hotmail.es">ven-tu@hotmail.es</a> (Ventura Alejandro P&eacute;rez Su&aacute;rez)</p>      ]]></body><back>
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