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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Living natures is the title of an exhibition made by Carmelo Ortiz de Elgea in 2015 that places us facing an active proposition of making landscape. It is about an affective approach to land's essence, to tensions and impulses generated by the internal forces of nature. Painter deals with the term of landscape using the idea of substance and trying to overcome the idea of sublime that covers it with the magnificence of nature, promoting the closeness of the emphatic domain of synesthesia.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b>ARTIGOS ORIGINAIS</b></p>     <p align="right"><b>ORIGINAL ARTICLES</b></p>     <p><b>Naturalezas vivas: un acercamiento a la idea de paisaje a trav&eacute;s de la pintura de Carmelo Ortiz de Elgea</b></p>     <p><b>Living natures: an approach to the idea of landscape through the painting of Carmelo Ortiz de Elgea</b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Genoveva Linaza Vivanco&#42;</b></p>     <p>&#42;Espa&ntilde;a, pintora. Licenciada en Pintura, licenciada en Escultura. Doctora en Bellas Artes, Departamento de Pintura, Facultad de Bellas Artes, Unversidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU).</p>     <p>AFILIA&Ccedil;&Atilde;O: Universidad del Pa&iacute;s Vasco (UPV/EHU). Facultad de Bellas Artes, Departamento de Pintura. UPV  &ndash;  Campus de Bizkaia, Barrio Sarriena, s/n, 48940 Leioa, Bizkaia, Espanha. </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a href="#c0">Endere&ccedil;o para correspond&ecirc;ncia</a><a name="topc0"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>RESUMEN:</b> </p>     <p><I>Naturalezas vivas</i>, t&iacute;tulo que acompa&ntilde;a a una de las exposiciones realizadas por Carmelo Ortiz de Elgea en 2015, nos sit&uacute;a ante una proposici&oacute;n activa del hacer paisaje. Se trata de un acercamiento afectivo a las entra&ntilde;as de la tierra, a las tensiones y empujes generados por las fuerzas internas de la naturaleza. El pintor aborda el t&eacute;rmino paisaje desde la idea de materia tratando de superar el concepto sublime que lo envuelve en la grandiosidad natural, propiciando as&iacute; la aproximaci&oacute;n al terreno emp&aacute;tico de la sinestesia.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> pintura / paisaje / naturaleza / empat&iacute;a / sinestesia / materia.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>ABSTRACT:</b> </p>     <p>Living natures is the title of an exhibition made by Carmelo Ortiz de Elgea in 2015 that places us facing an active proposition of making landscape. It is about an affective approach to land's essence, to tensions and impulses generated by the internal forces of nature. Painter deals with the term of landscape using the idea of substance and trying to overcome the idea of sublime that covers it with the magnificence of nature, promoting the closeness of the emphatic domain of synesthesia.</p>     <p><b>Keywords:</b> painting / landscape / nature / empathy / synesthesia / substance.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>1. Introducci&oacute;n</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Intentar establecer una definici&oacute;n de paisaje nos sit&uacute;a ineludiblemente ante la paradoja que supone asumir como ajeno lo que en realidad es parte de nuestra g&eacute;nesis org&aacute;nica. Es admitir lo extra&ntilde;o como parte de lo propio, aceptando nuestra condena de car&aacute;cter f&iacute;sico y su entrecruzamiento con la tambi&eacute;n fisicidad del entorno que nos rodea.</p>     <p>Pese a todo aquel entramado que se construy&oacute; en los confines de la historia paisaj&iacute;stica para observar el mundo desde una ventana o encerrar el espacio salvaje de la naturaleza en un jard&iacute;n, fue imposible que este marco, clasificador de las miradas civilizadas, no tuviera fisuras. Supuso un desliz menospreciar el efecto que tuvo el te&ntilde;ir la mirada nost&aacute;lgica de lo que estaba afuera, con los velos de la afectividad. La bondad de una naturaleza anunciada por J. J. Rousseau asent&oacute; por vez primera las bases para estrechar los lazos entre ella y nuestra alma. La calificaci&oacute;n de "rom&aacute;ntico" en la descripci&oacute;n de un lago alpino fue el comienzo de una nueva actitud que entend&iacute;a el mundo bajo los lazos sensibles de la naturaleza. Una capacidad de percepci&oacute;n y apreciaci&oacute;n de los elementos naturales que dejaba abierto el camino del desplazamiento hacia el paisaje. (Saule Sorb&eacute;, 2002:22-4)</p>     <p>La noci&oacute;n deexploraci&oacute;n yaventura quedesencadena eldesplazamiento hacia el paisaje permite poner en marcha el mecanismo experiencial que se concreta en la acci&oacute;n de contemplar y recorrer la naturaleza, proyectando sentimientos y vitalidad en las fuerzas y movimientos que la conforman. Estamos ante un t&eacute;rmino cuya idiosincrasia se fundamenta en el movimiento c&iacute;clico y constante que caracteriza al todo org&aacute;nico. Esta idea de paisaje se construye en base al entendimiento del mismo como materia, desde la propia tensi&oacute;n que se genera en lo m&aacute;s profundo de su configuraci&oacute;n y que propicia un entramado tupido donde quedan anudados la emoci&oacute;n y una suerte de organicidad vital.</p>     <p>Abordar el t&eacute;rmino paisaje desde su materia permite aflorar la sinestesia como modo perceptivo, convirti&eacute;ndose dicha materia en elemento clave medianteel cual activar nuestra sensibilidad afectiva. Posibilita, como propon&iacute;a J.F. Lyotard, clasificar el paisaje seg&uacute;n su "mordisqueabilidad" poniendo a prueba la dentadura del aventurero. (Lyotard, 1998: 188)</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>2. Naturalezas vivas</b></p>     <p>Ante la pintura de Carmelo Ortiz de Elgea (Vitoria-Gasteiz, &Aacute;lava, 1944), somos testigos de un desaf&iacute;o constante en donde el color, la abstracci&oacute;n y las figuras nos arrastran hasta introducirnos en un universo particular que se articula y rige por las leyes del saber hacer paisaje.</p>     <p>"<I>Naturalezas vivas"</i> da t&iacute;tulo a una exposici&oacute;n de Elgea que en 2015 tiene lugar en las Salas Araba y Luis de Ajuria en Vitoria-Gasteiz (&Aacute;lava). El conjunto de obras expuestas son pintadas in-situ durante un per&iacute;odo en el que el artista recorre diversos parajes como California, Guatemala, Canarias o el Pa&iacute;s Vasco, entre otros (<a href="#f1">Figura 1</a>, <a href="#f2">Figura 2</a>, <a href="#f3">Figura 3</a>). Obras que posteriormente acaba en el taller y que, seg&uacute;n sus palabras, son el germen de su trabajo y lo que conforma los cimientos de sus otras creaciones. "<I>Naturalezas vivas"</i> muestra paisajes que quedan atrapados bajo las pulsiones que genera el contacto directo con el lugar.</p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f1"><img src="/img/revistas/est/v8n17/8n17a14f1.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <a name="f2"><img src="/img/revistas/est/v8n17/8n17a14f2.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f3"><img src="/img/revistas/est/v8n17/8n17a14f3.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>La expresi&oacute;n <i>naturalezas vivas</i> nos inspira una serie de reflexiones pertinentes por donde acercarnos a una proposici&oacute;n activa en el hacer paisaje. Dicha expresi&oacute;n resalta la importancia que se otorga a la palabra "viva". Viva en cuanto es capaz de devenir din&aacute;mica al organizarse en base a una mirada horizontal, que supera el marco o <i>veduta</i> que se origina en el interior del cuadro. Viva porque se sabe capaz de trascender la mera simplificaci&oacute;n formalista que hace del objeto algo inanimado sin importancia. Nos situamos as&iacute; ante la idea del "<i>paisaje  &ndash;  bodeg&oacute;n</i>", que subraya la presencia f&iacute;sica del pintor y nos habla de los v&iacute;nculos con el lugar que recorre y los objetos que habita. (Solana, 2014).</p>     <p>En este punto es inevitable no encontrarnos con los ecos de C&eacute;zanne y con todo ese tejido de sensaciones que intentan explicar algo que no corresponde a la palabra sino a la propia dimensi&oacute;n del acto creativo. Nos sit&uacute;a frente al lugar ante el cual se genera el impulso que a falta de palabras se transforma en materia.</p>     <p><I>Naturalezas vivas</i> por contraposici&oacute;n a las muertas, acent&uacute;a aquello que se mueve, que se escurre y abre paso entre las fisuras descuidadas de nuestro entramado perceptivo. Est&aacute;n vivas porque de alg&uacute;n modo m&aacute;gico y al mismo tiempo l&oacute;gico, forman parte de la propia existencia del pintor en una suerte de encuentro entre dos sustancias lejanas, la tierra y la carne, que parad&oacute;jicamente llegan a formar una.</p>     <p>Este encuentro es el mismo que se da cita en el taller de C&eacute;zanne cuando &eacute;ste dispone cuidadosamente sus objetos para configurar sus bodegones. Objetos en principio inanimados (chaquetas, jarrones o manzanas), pero que cobran vida gracias su asombrosa capacidad de penetrar en eluniverso de la naturaleza muerta. Elementos que, con la obstinaci&oacute;n de su mirada, logra transformar en bellos paisajes de manteles nevados con rubios panecillos. (Merleau-Ponty, 2012:44)</p>     <p>No parece po&eacute;tica casual el hecho de titular de este modo la muestra. Quiz&aacute;s estemos ante ese c&aacute;lculo preciso de intenciones que expone como posible la extensi&oacute;n corporal del verbo en las entra&ntilde;as de la tierra. Se trata de una quimera que se asienta en la encrucijada que concierne a los l&iacute;mites de la materia, a sua namnesis o al o que que da al otro lado del recuerdo c&oacute;sico. (Lyotard,1988:139-47)</p>     <p>Pero, &iquest;c&oacute;mo es posible llegar a esa esencia del paisaje? &iquest;C&oacute;mo alcanzar esa habilidad maravillosa para penetrar en el universo del objeto? C&eacute;zanne qued&oacute; prendado del episodio de la novela <I>La piel de Zapa</i> de Balzac. De su obsesi&oacute;n trascendi&oacute; la naturaleza muerta. Se dio cuenta de la necesidad de entender el objeto para hacerlo desaparecer y que en su lugar surgiera aquel paisaje nevado o la Sainte  &ndash;  Victoire.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para Elgea todo empieza en el mundo de las sugerencias. Comienza el cuadro a partir de manchas, borrando y ensuciando el lienzo. Su estrategia inicial genera n&uacute;cleos, ejes desde donde empezar a construir, a poner y a quitar rascando. La ardua tarea del pintor. Con malet&iacute;n de m&eacute;dico y todo lo necesario en el maletero de su coche, afirma acercarse al paisaje sin saber muy bien lo que va a encontrar. Junto al malet&iacute;n, siempre hay lienzos no muy grandes para que entren en el coche y poder pintar frente al motivo. Tambi&eacute;n una c&aacute;mara de fotos por si resulta encontrar alguna veta en la roca que requiere atenci&oacute;n posterior en el taller; alguna de esas piedras nervudas, de esas que son capaces de desenmascarar mundos ocultos de por si tupidos e inaccesibles. Elgea trasciende la piedra, penetra y comprende desde el interior.</p>     <p>A Elgea le interesan los paisajes de car&aacute;cter informe, maltratados y disueltos en la gravilla de la piedra demasiado pisoteada. Se aprovecha de los caminos que, agredidos por las condiciones climatol&oacute;gicas, dejan entrever de alg&uacute;n modo las huellas del paso del tiempo. Quiz&aacute;s as&iacute; sea m&aacute;s f&aacute;cil colarse por las fisuras y grietas del cuerpo de la tierra y poner en marcha el mecanismo emp&aacute;tico de la sinestesia.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>3. La escisi&oacute;n del camino: la bifurcaci&oacute;n</b></p>     <p>Ortiz de Elgea es uno de esos pintores que arrastra los pies al andar. Con esto quiero decir que va dejando un surco por el camino que transita, llev&aacute;ndose a su paso parte de la tierra, hierbas y dem&aacute;s elementos que se sedimentan en los senderos. Si algo caracteriza a la pintura de Elgea es la continuidad pict&oacute;rica que ha ido dando coherencia a su discurso. Su recorrido pict&oacute;rico retoma y renueva sus obsesiones de pintor, rompiendo la barrera cronol&oacute;gica que separa sus diferentes etapas. A pesar de distanciarse en d&eacute;cadas, dos pinturas pertenecientes a diferentes &eacute;pocas tienen mucho en com&uacute;n al compartir el poso de los lugares que recorren. Si bien sit&uacute;a a cada una en un estrato diferente, todas forman parte de la misma turba que configura el terreno.</p>     <p>Cuando Sorger, el cient&iacute;fico protagonista del libro <I>Lento regreso</i> de Peter Handke, parte hacia su lugar de origen en un largo viaje que le lleva por diferentes paisajes, deja claro el desajuste que se genera entre imaginaci&oacute;n y entendimiento evidenciando la limitaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica a la que estamos condenados. Por m&aacute;s que intenta expresar sus peque&ntilde;os y diarios descubrimientos sobre el terreno, deja claro ese desajuste entre dos reinos y dos tiempos distintos: el humano y el geol&oacute;gico.</p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>     <p>(...) <i>las f&oacute;rmulas ling&uuml;&iacute;sticas de su propioidioma, pormuy convencidoque estuvierade ellas, se le aparec&iacute;an siempre comouna alegre estafa; los ritos con los que aprehend&iacute;ael paisaje, sus convenciones de descripci&oacute;n y nomenclatura, su representaci&oacute;n del tiempo y de los espacios se le antojaban como algo cuestionable: el hecho de que en una lengua que se hab&iacute;a formado a partir de la historia de la humanidad hubiera que pensar la historia, incomparablemente distinta, de los movimientos y de las formaciones del globo terr&aacute;queo le provocaba una sensaci&oacute;n repentina de v&eacute;rtigo, y a menudo le resultaba literalmente imposible aprehender mentalmente el tiempo junto con los lugares que ten&iacute;a que investigar</i>. (Handke, 1985:18)</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es interesante observar los paisajes de Elgea desde la encrucijada que se produce en la bifurcaci&oacute;n del camino que nos separa y distingue como entes independientes (ser humano/naturaleza), y ser testigos del empe&ntilde;o del artista por hacerlos confluir nuevamente. Esta escisi&oacute;n queda a la vista en muchas de sus pinturas, las cuales son atravesadas por fantasmag&oacute;ricas figuras que parecen eternos testigos de su desarrollo pict&oacute;rico. Pudieran ser personajes que al igual que en el relato de Peter Handke, se echan a andar por los paisajes, o mejor, por un todo entramado y profundo que parece atraerles de manera irreversible hacia el interior de la pintura. Se tratan de figuras, que bien pudieran evocar la presencia del propio artista, las cuales adoptan extra&ntilde;as posturas y dirigen sus miradas ensimismadas hacia puntos de vista inalcanzables para el espectador (Viar, 2016: 22). Son figuras que se dejan llevar por los ritmos de un trazo en&eacute;rgico y decidido. Hay momentos en el camino de estos personajes que sin embargo desaparecen entre las amplias masas de color, entre los planos que conforman superficies evocadoras de grandes dimensiones naturales. Cuando de nuevo emergen, estas figuras ya no son las mismas al estar cubiertas por la poderosa veladura de la configuraci&oacute;n paisaj&iacute;stica.</p>     <p>La figura aparece y desaparece dej&aacute;ndose atrapar por el ritmo del camino, mostr&aacute;ndose emp&aacute;tica y proyectando imaginativamente la propia conciencia en las tensiones y fuerzas subyacentes en la naturaleza (<a href="#f4">Figura 4</a>, <a href="#f5">Figura 5</a>, <a href="#f6">Figura 6</a>). Podemos decir que son ellas mismas parte de la actitud activa en el hacer paisaje.</p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f4"><img src="/img/revistas/est/v8n17/8n17a14f4.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f5"><img src="/img/revistas/est/v8n17/8n17a14f5.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <a name="f6"><img src="/img/revistas/est/v8n17/8n17a14f6.jpg"></a>     
<p>&nbsp;</p>     <p>En el proceso de creaci&oacute;n se aprecia un juego de contrastes o pugnas entre elementos en donde se exalta y se pone de manifiesto la gran energ&iacute;a y sentimientos extremos que pueden llegar a originarse en un enfrentamiento con la naturaleza. La tensi&oacute;n formada en el lienzo desde la primera pincelada, desde donde se originan los empujes, tiene como objetivo final alcanzar el equilibrio entre todas las fuerzas o elementos opuestos.</p>      <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>4. Reflexiones finales</b></p>     <p>El hacer paisaje de Elgea nos traslada al extra&ntilde;amiento de lo cotidiano, al otro ladodesdedondeconstruirlamet&aacute;foradelaimaginaci&oacute;nmaterial.Recuperando ciertos rasgos caracter&iacute;sticos de la figura del pintor rom&aacute;ntico, como pueden ser lo pintoresco o el sentimiento de lo sublime, se puede reflexionar sobre el recuerdo que conforman los espacios, sobre su evocaci&oacute;n inscrita m&aacute;s all&aacute; de lo visible o entendible a simple vista en un determinado lugar. Acciones como el propio ensimismamiento hacen que el pintor se sienta capaz de intuir ciertos indicios de conocimiento en el desajuste del entendimiento que este provoca.</p>     <p>Ante tales incertidumbres es necesaria una reflexi&oacute;n sobre lo incierto y oculto en el fen&oacute;meno de la naturaleza y en el modo en que podemos llegar a percibirla. La interrogaci&oacute;n delsentimiento delosublime tal y como seplantea en los albores de la posmodernidad puede ayudar a liberarnos de la urgencia que provoca la gravedad de una naturaleza abisal y establecer el camino inverso, que nos permita rastrear la huellas substanciales de lo observable. (Lyotard, 1988:139-47)</p>     <p>El hacer paisaje de Elgea nos sit&uacute;a ante una visi&oacute;n y acci&oacute;n de car&aacute;cter topogr&aacute;fico. En sus pinturas, la p&eacute;rdida de la l&iacute;nea del horizonte le ayuda a establecer unos v&iacute;nculos con el suelo y con todo aquello quesedesploma huyendo de la verticalidad. En su desplazamiento hacia el paisaje, podemos intuir un cierto aire de cazador que atrapa a su presa. Frente al motivo marca la tela para posteriormente llevarla a su terreno y terminarla en el taller. No obstante, cabr&iacute;a preguntarse si no se trata de un doble juego; aquel del cazador cazado. Elgea siempre vuelve, presa &eacute;l mismo de su destino, como aquel que nunca acaba de terminar la faena envuelto en un bucle sin fin. El pintor engullido por el paisaje.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Handke, Peter (1985). <I>Lento regreso</i>. Madrid: Alianza Editorial. ISBN: 84-206-3152-3&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1452275&pid=S1647-6158201700010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lyotard, Jean Fran&ccedil;ois (1998). <I>Lo inhumano: charlas sobre el tiempo.</i> Buenos Aires: Ed. Manantial SRL. ISBN: 987-500-018-3&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1452276&pid=S1647-6158201700010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Merleau-Ponty, Maurice (2015). <I>La duda de C&eacute;zanne.</i> Madrid: Ed. Casimiro libros. Art&iacute;culo original publicado en la revista <I>Fontaine</i>, vol. 8, num.47, diciembre de 1945. ISBN: 978-84-15715-00-9&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1452277&pid=S1647-6158201700010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Saule Sorb&eacute;, H&eacute;lene (2002). <I>Pyr&eacute;n&eacute;es: Voyage par les images</i>. Bourdeaux: Editions de Faucompret.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1452278&pid=S1647-6158201700010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Solana, Guillermo (2014). <I>C&eacute;zanne. Site/ non-site.</i> Cat Exp. Madrid: Museo Thyssen-Bornemisza. Del 4 de febrero al 18 de mayo de 2014. ISBN: 978-84-15113-49-2&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1452280&pid=S1647-6158201700010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Viar, Javier (2016). <I>Carmelo Ortiz de Elgea</i>. Retrospectiva (1963-2016). Cat. Exp. Bilbao: Museo Bellas Artes de Bilbao. Del 18 de octubre de 2016 al 16 de enero de 2017. ISBN: 978-84-96763-69-2 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1452281&pid=S1647-6158201700010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>Artigo completo submetido a 20 de janeiro de 2017 e aprovado a 5 de fevereiro 2017</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a href="#topc0">Endere&ccedil;o para correspond&ecirc;ncia</a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><a name="c0"></a>Correio eletr&oacute;nico: <a href="mailto:veva.linaza@gmail.com">veva.linaza@gmail.com</a> (Genoveva Linaza Vivanco)</p>      ]]></body><back>
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